lunes, 14 de febrero de 2011

UNA FOTOGRAFÍA QUE "TE MIRA" Y JAMAS OLVIDARÁS AQUELLOS OJOS QUE TIENEN TANTO QUE DECIR. IMAGEN GALARDONADA POR WORLD PRESS PHOTO:

"Esta fotografía podría convertirse en una de esas imágenes, y tal vez sólo recordemos diez en nuestra vida, en la que alguien nos dice 'tú sabes, esa foto de la chica afgana...'

Aquí la historia de esta foto propiedad de Jodi Bieber

Foto ganadora de premio World Press rompe con tradición

JOHANNESBURGO (AP) - A diferencia de la mayoría de las fotos que son galardonadas cada año con el premio World Press, que capturan acción o son emotivas, la fotografía ganadora del galardón de 2010 fue un retrato planeado, algo que no se ajusta al fotoperiodismo tradicional.

Cuando la fotógrafa sudafricana Jodi Bieber se enteró de que había ganado el premio, dio un chillido de sorpresa. "¡Estás bromeando!", gritó al teléfono. "¡No puedo creerlo!".

Con ocho premios previos de World Photo en su haber, Bieber dijo el domingo a The Associated Press que la sorpresa no fue que ella hubiese ganado, sino que el jurado hubiese escogido esa foto específica, una foto que después de tomarla la fotógrafa pensó había fallado.

Definitivamente fue una foto que no se ajustó a los parámetros que ella pensó que querría la revista Time, dijo Bieber.

La imagen, publicada en la portada de la edición de Time en agosto, mostró a una hermosa mujer afgana de 18 años cuyo esposo, un miliciano del Talibán, le cercenó las orejas y la nariz mientras su hermano la inmovilizaba contra el suelo.

Los combatientes del Talibán dijeron que ellos harían de Bibi Aisha, que se había escapado de su casa luego de abusos de sus suegros, un ejemplo para el resto de las mujeres de la aldea. El jurado escogió la foto entre 108.059 presentadas a concurso.

"Si tú hablas con gente en nuestra profesión, te dirán ¿cómo un retrato puede ganar la competencia?", dijo. "Un retrato no es periodismo. Alguna gente cree en la pureza del género: eres la mosca en la pared, no puedes cambiar nada".

La selección de la foto de Bieber reflejó el mundo cambiante del fotoperiodismo, un género en el que la abundancia de teléfonos con cámaras significa que el simple hecho de registrar un momento no es suficiente, dijo Bieber, quien hizo referencia a la mención por el jurado de World Press de una serie de fotografías hechas por uno de los mineros atrapados bajo tierra a finales del año pasado.

Los fotógrafos tienen que inyectar algo personal en sus fotos, le dijo a más de 100 personas en una discusión en Johannesburgo el sábado.

La fotógrafa de 44 años dijo que para ella, el elemento personal en el retrato de Aisha fue su desafío a los estereotipos. Bieber dijo que fotógrafos tradicionales habrían mostrado a Aisha como víctima de la violencia, por ejemplo, exponiendo sus orejas y nariz cortados. En lugar de ello, Bieber le pidió a Aisha que mirase directamente a la cámara, con firmeza.

"¿Por qué voy a mostrar a una mujer débil o sumisa?", dijo. "Si la hubiese fotografiado de cualquier otra forma, en una forma más vulnerable, lo evadimos. Le dimos vuelta a la página, pero en esta foto vemos a una joven, que es muy atractiva y sus ojos muestran algo de su fuerza interna y entonces vemos lo que le sucedió y nos podemos identificar con ella"

HÉCTOR DE MAULEÓN: SU COLUMNA EN EL UNIVERSAL


Héctor de Mauleón

La ciudad y los gays

07 de marzo de 2011



Tuvieron que pasar cinco siglos para que los gays abandonaran la vida subterránea a la que estaban confinados. Con los matices propios de una cultura que decidió fincarse en la homofobia desde que Nezahualcóyotl moralizó Texcoco a través de una ordenanza que mandaba que a los homosexuales se les sacasen los intestinos, hoy, como nunca antes, la visibilidad del subsuelo sexual ha dejado de ser incitación al escándalo. Aunque persiste el linchamiento de la jerarquía católica y se mantiene lo que Carlos Monsiváis llamó “la resistencia fundamentalista” de algunos sectores de la sociedad (acosos, desprecios, burlas, golpizas), en la ciudad de México los homosexuales han accedido a una serie de conquistas históricas, impensables hasta hace poco tiempo: por primera vez pueden casarse y se hallan amparados por leyes contra la discriminación. Por primera vez en la historia de la ciudad, resulta natural ver a dos hombres caminar de la mano.

Y sin embargo, tras esa “naturalidad” se halla el proceso en que se construyó, minuciosamente, el infierno de los homosexuales. La primera vez que un sector de la ciudad de México salió masivamente del clóset, ocurrió de modo involuntario el 6 de noviembre de 1658. Ese día, 14 hombres fueron quemados en una plaza pública: una razzia había descubierto que se hacían llamar con nombres de mujer y recibían visitas masculinas en casas montadas “con todo aliño”. Enganchados por un anciano español conocido en el ambiente como “Señora la Grande”, los condenados revelaron que en su clientela había un centenar de señorones de la sociedad novohispana, tan adoradora de vírgenes y tan devota de los santos.

La segunda salida del clóset, también involuntaria, ocurrió en 1901: un gendarme descubrió que se verificaba un baile misterioso. No tardó en comprobar que buena parte de los 41 invitados vestía con trajes femeninos. Era el porfiriato: los hijos de familias distinguidas fueron protegidos por el silencio; otros 22 detenidos fueron enrolados en el ejército y enviados –entre una multitud que los siguió hasta el ferrocarril lanzándoles injurias y proyectiles— a combatir en la Guerra de Castas. El escándalo provocó la satanización en la cultura popular del número “41”, y condenó a los homosexuales a encerrarse en sus propios guetos, de los que sólo salieron para ser exhibidos como bufones o como escorias (hay que ver la manera en que los trató la Época de Oro del cine mexicano).

En el México posrevolucionario, de políticos empistolados y machos a la Pedro Armendáriz, la salida más importante del clóset fue absolutamente voluntaria. El escritor Salvador Novo fue el primer personaje público que ostentó su homosexualidad. Como afirman los clásicos: Novo hizo del amaneramiento una proclama. Mientras otros artistas se veían obligados a expresarse en clave –el compositor Gabriel Ruiz fue uno de ellos: nos hizo cantar “boleros de amor” cuyos destinatarios nadie imaginaba—, Novo se exhibía en la calle, asombrando, irritando, provocando (con sus pantalones blancos, sus zapatos blancos, sus cejas depiladas). Aquel escritor asumió su preferencia sexual de modo feroz: gracias a su vasta cultura, su prosa extraordinaria, su maledicencia terrible, logró convertirse en un personaje temido, respetado, tolerado. Novo se impuso en el poder cultural y fue aclamado como el gran cronista del siglo XX. Esa aceptación abrió, tal vez, el primer gran boquete en nuestra cultura homofóbica.

Fue necesaria, sin embargo, la derrota del régimen de la Revolución, fueron necesarios cuatro gobiernos de izquierda, para que los gays pudieran caminar del brazo y por la calle. Novo cumplirá dentro de poco 40 años muerto. Un espléndido libro coordinado por Michael Schuessler y Miguel Capistrán (México se escribe con J) recoge sus aportaciones y narra, desde el cine, el teatro, la música y la literatura, la historia de la comunidad gay en México: la crónica de un largo viaje por el país de la noche.



La ciudad y los viejos

Más de Héctor de Mauleón

28 de febrero de 2011

“Para la sociedad, la vejez es un secreto vergonzoso del cual es indecente hablar”, escribió Simone de Beauvoir en un célebre y demoledor ensayo. Como ocurre con los pobres, los enfermos, los desgraciados, al mundo le resulta intolerable la visión de sus viejos: mejor apartar la vista que mirar de frente un retrato en que se condensa el dolor, la degradación, la enfermedad, el abandono de la fuerza. De manera histórica, los viejos han sido olvidados por esta ciudad. ¿Para qué pensar en ellos en 1910, cuando la esperanza de vida era de 30 años? ¿Para qué diseñar políticas relacionadas con la ancianidad si todavía en 1970 la esperanza de vida era de 63? Sin que nadie lo advirtiera, el crecimiento desmedido de la urbe se encargó de denigrar, humillar, apabullar a los viejos. Mientras construíamos anchísimos ejes viales; elevados puentes peatonales que atravesaban el circuito y el viaducto; mientras dotábamos al Metro de hondas y profusas escalinatas, olvidamos entregar respuestas urbanísticas que facilitaran la vida de los viejos. La arquitectura los despreció; la ciudad de los autos decidió segregarlos.

La esperanza de vida en 2011 es de 75 años. Medio millón de personas mayores de 68 habitan la ciudad de México. Datos del Instituto de Atención para los Adultos Mayores del Distrito Federal (IAAM) revelan que se trata de una población empobrecida y enferma. El 77% sufre diabetes o hipertensión. El 65% no percibe otro ingreso que la pensión alimentaria que concede el gobierno capitalino (897 pesos al mes). El 48% no recibe ayuda económica de sus familiares. La cuarta parte de nuestros ancianos reside en colonias populares de las delegaciones Iztapalapa y Gustavo A. Madero en donde la vivienda es menos cara.

En los primeros años del siglo XXI, la aparición de la asesina serial conocida como La Mataviejitas llevó a la primera plana de los diarios las condiciones de soledad y abandono a que estaban expuestos los adultos mayores. Disfrazada de trabajadora social, Juana Barraza elegía a sus víctimas en los parques. Se trataba de mujeres mayores que vivían solas, y a las que ella ofrecía incluir en programas de asistencia social. Con ese método –mientras el jefe de gobierno Andrés Manuel López Obrador atribuía las muertes a “escándalo mediático tendiente a golpear nuestro proyecto”— Barraza estranguló a 17 ancianas con un cordón y saqueó minuciosamente sus domicilios. Las víctimas vivían en tal estado de abandono, que algunas veces los familiares tardaron varios días en descubrir el homicidio.

A pesar de sus declaraciones lamentables, López Obrador había puesto en marcha el primer programa asistencial dirigido a los viejos: un plan de apoyo alimentario, atención médica y medicamentos gratuitos, que hizo que éstos dejaran de ser considerados una carga: para el 80% de las beneficiarias, la pensión constituía, por ejemplo, el primer ingreso fijo que habían percibido en sus vidas. Años más tarde, Marcelo Ebrard creó el IAAM, encargado de atender a los mayores de manera integral y dirigido a formar entre la población algo de lo que seguimos careciendo: una cultura de la vejez. La administración de Ebrard ha abierto escuelas para ellos y puso a su disposición una línea telefónica “plateada” que atiende a toda hora casos de depresión y otras urgencias. Los viejos, sin embargo, se mantienen como un grupo extremadamente vulnerable: son víctimas favoritas de la extorsión telefónica, y víctimas, también, de discriminación, abandono, maltrato psicológico, patrimonial y físico. El 40% de las suicidas de edad avanzada residían en esta ciudad. El 68% de los adultos mayores afirma que, a pesar de la pensión, la relación con sus familiares no ha mejorado. Sólo el año pasado, el IAAM atendió 214 casos de violencia cometida contra ancianos. Tenía razón Beauvoir: el mundo seguirá siendo injusto hasta que el mundo se siente a mirar ese retrato de dolor profundo y establezca, con la ancianidad, un compromiso solidario.







"PARA NO OLVIDAR" EL PASEO DE LA REFORMA EN EL SIGLO XXI
HÉCTOR DE MAULEÓN EN W.radio
para Claudia Guerrero







Héctor de Mauleón

Te declaramos nuestro odio,

magnífica ciudad

21 de febrero de 2011

La última encuesta sobre la calidad de vida en la ciudad de México refleja el pavoroso estado de ánimo de 20 millones de personas atadas a la suma de tragedias cotidianas: como en el gran poema de Efraín Huerta, odiamos la ciudad. Según la Coordinación de Investigación y Opinión Pública de El Universal, el 88% de los metropolitanos cree que los medios de transporte y el nivel de seguridad son totalmente insuficientes. El 80% cree que el trabajo de las delegaciones es igual a cero. El 70% opina que sus viviendas son indignas. Odiamos la ciudad: su tráfico, su inseguridad, su corrupción, su ruido, su basura, su contaminación, su pésimo sistema de alcantarillado, su sobrepoblación, sus marchas, sus obras públicas, la falta de solidaridad ciudadana. El 72% de los capitalinos declara detestar, incluso, el aspecto de la urbe. De ser posible, el 59% de la gente se iría a vivir a otro lado.

En 1950, unos años después de que Efraín Huerta hubiera publicado su declaración de odio a la “amplia y dolorosa ciudad”, el Distrito Federal ocupaba una superficie de 22 mil 960 hectáreas. Medio siglo más tarde, la ciudad se extendía a lo largo de 741 mil hectáreas. En el 0.37% del país se asentaba la concentración humana, industrial, comercial y financiera más importante de México. El Centro de Transporte Sustentable informaba que cada habitante de la ciudad pasaba cinco años de su vida en el tráfico (un promedio de dos horas diarias). Las delegaciones centrales, que en 1941 integraban la ciudad del poeta Efraín Huerta, se habían despoblado: desde el último tercio del siglo XX se registraba un crecimiento expansivo hacia las zonas del poniente, el oriente y el sur; un enjambre humano que ocupaba, lentamente, incluso regiones del Estado de México.

En sólo unos años, la Muy Noble y Muy Leal ciudad de México desapareció: surgió en su lugar la Zona Metropolitana del Valle de México, un monstruo mitológico formado por 16 delegaciones y 58 municipios mexiquenses; un engendro que carecía, en amplias regiones, de pavimento, de alcantarillado, de agua potable. Una metrópoli impermeable al Metro, los ejes viales, los viaductos, los periféricos. Los panoramas grises sobre montes superpoblados significaron la transformación del patrón de viajes urbanos: hoy, el 32% de la gente debe atravesar cada día varias delegaciones para llegar a su lugar de estudio o de empleo; un 22% se ve obligada a cruzar —por lo general, en transporte público— los áridos y angustiosos límites que separan el Distrito Federal y el Estado de México. Cálculos conservadores estiman que en la ZMVM se realizan cada día 28 millones de viajes a través de una red de vialidades saturadas que afectan la movilidad, la velocidad, los tiempos, la emisión de contaminantes y la salud de los capitalinos.

El año pasado, en la Encuesta Mundial sobre Calidad de Vida la ciudad de México ocupó el puesto 123 entre 221 ciudades del mundo. Comparados con Viena —la urbe mejor calificada—, reprobamos en contaminación, potabilidad del agua, remoción de deshechos, transporte, vivienda, medio ambiente y salud. Según la consultora Mercer, en materia de salubridad el Distrito Federal se hallaba, en 2007, sólo unos puntos arriba de Bakú, de Azerbaiyán, de Puerto Príncipe. Ese mismo año, otra encuesta reveló que tres ciudades mexicanas poseían los peores niveles de felicidad entre sus ciudadanos: Oaxaca, Acapulco y la ciudad de México.

Las encuestas revelan un estado de ánimo, una actitud. Alguien debería atenderla porque, a pesar de todo, es evidente que hoy se vive mejor en la ciudad de México que en la vieja ciudad que habitaron nuestros padres. Te declaramos nuestro odio, magnífica ciudad, pero —ya se sabe— las ciudades son alternativamente maléficas y vivificantes. Por eso, apenas terminó su “Declaración de odio”, Huerta empuñó la pluma e hizo su “Declaración de amor”.

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“…jóvenes con audífonos, hombres con celulares, diablitos, bicitaxis, burócratas, secretarias, bodegueros, almacenistas, empleados de mostrador y andantes con rumbo desconocido.”

Héctor de Mauleón. EL UNIVERSAL

La esquina del caos

Más de Héctor de Mauleón

14 de febrero de 2011


Cierto periodista porfiriano tuvo la ocurrencia de pararse en una esquina para registrar, una tarde de 1896, todo lo que en ésta sucedía. Aquella tarde, el periodista descubrió que en las esquinas confluyen, no sólo las paredes de un edificio, sino también la calle, la manzana, la ciudad entera. 1896 es el tiempo en que, bajo los postes de luz eléctrica de las esquinas, atravesaban catrines, pelados, cargadores, borrachos, carruajes, gendarmes, militares, organilleros, señoritas de sombrilla, empleados a la espera del tranvía, estudiantes con libros bajo el brazo, vendedores de leña o de dulces mosqueados, y novios entregados a “hacer el oso” frente al balcón de alguna señorita recatada (“hacer el oso” quería decir: hacer el ridículo frente a una ventana que no se abriría).

Hay algo en esa clase de crónicas. Con una libreta de apuntes me planto en una esquina del centro: Bolívar y 16 de Septiembre. Enfrente está la Casa Boker, con una placa que afirma: “Aquí estuvo el Hotel de la Gran Sociedad, donde fue asesinado don Juan de Dios Cañedo el 29 de marzo de 1850”. Juan de Dios Cañedo fue un político liberal al que una madrugada de jueves, en la habitación número 38, le metieron 36 puñaladas tan violentas que la mayor parte de ellas “rompieron el hueso que tocaron”. Heriberto Frías relata que los asesinos, tres ladrones en pos de un botín de 5mil pesos, fueron ahorcados frente a los balcones del edificio. Las tres esquinas restantes las conforman un estacionamiento, una perfumería, y una vieja casa de tezontle, en cuyos bajos se expende ropa corriente y barata.

En 1896, estas calles se llamaron Espíritu Santo y Coliseo Viejo. Ese año (no era construida aún la Casa Boker) se exhibieron en el Hotel de la Gran Sociedad las primeras “vistas” filmadas en México: escenas de don Porfirio a caballo, en carruaje, caminando. Hoy, al poste de luz eléctrica se le ha agregado la cabina de un teléfono. Los carruajes se volvieron taxis y microbuses. El relincho del caballo terminó por ahogarse bajo el rugido del claxon (120 decibeles en las horas pico). Los catrines no existen más que en los grabados de Posada. La prisa y las multitudes impiden la enumeración. La esquina es un torrente de cuerpos que hablan, gritan, callan, tosen. Caras que probablemente nunca volveré a mirar. Registro jóvenes con audífonos, hombres con celulares, diablitos, bicitaxis, burócratas, secretarias, bodegueros, almacenistas, empleados de mostrador y andantes con rumbo desconocido: un desfile de batas, mandiles, sacos, playeras, vestidos, pants, rompevientos; el magazine de la moda urbana, en donde es posible constatar que uno se pone lo que se puede —y por eso los morados que combinan con verdes; los mallones aleopardados a los que un suéter de rombos rojos sienta como bloque de concreto.

En julio de 1900, Porfirio Díaz inauguró la Casa Boker, la ferretería más renombrada de la ciudad, el primer edificio construido en México con cemento armado (el polvo del siglo XX). En una dictadura que solicitaba verse expresada en edificios sólidos y majestuosos, la Casa Boker se convirtió en emblema de la modernidad. En sólo un siglo, sin embargo, cambiamos la ciudad moderna, fundamos la ciudad caótica: fuimos del trote de la carretela al “frotadero de almas en el Metro”. Si en una esquina confluye la ciudad entera, Bolívar y 16 de Septiembre es la instantánea de una urbe imposible de ser inventariada: el huracán que arrastra una metrópoli pobre, en crisis, sobrepoblada, en la que el anonimato es la única forma del protagonismo —y en la que las oportunidades de casa y empleo, como reza el chiste de Carlos Monsiváis, ya sólo existen en el interior de la conciencia.

Aunque un organillero toca una pieza del pasado, el caos funciona como antídoto de la nostalgia. La gente se amontona en la esquina, el semáforo cambia de colores, y tengo la impresión de que el organillero y yo somos los únicos atados a lo mismo.

...tan-tan!

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La novela del Metrobús

DE JUAN PABLO BECERRA-ACOSTA: SUBRAYADO EN MILENIO: #PreguntoComoCarmenAristegui



#PreguntoComoCarmenAristegui…

Doble Fondo

Juan Pablo Becerra-Acosta

· 2011-02-14

· •Acentos

Sobre el affaire de Aristegui-MVS-Presidencia, y la supuesta enfermedad de alcoholismo de Felipe Calderón, hago unas cuantas consideraciones acerca de lo que me atañe, que es ser periodista, reportero…

1. Un rumor puede ser el inicio de un reportaje: se investiga, se reportea, se verifica el asunto una y otra vez con diversas fuentes y documentos, y se comprueba lo insinuado inicialmente para darle forma de hecho publicable. Si no hay pruebas, datos duros e irrefutables, el rumor es eso: una falacia esparcida por alguien que nunca —pero nunca, ¿eh?— debe ser retomado como nota, y mucho menos como punto de partida para hacer un editorial escrito u oral.

2. Si no puedes reportear el rumorcito, no publiques o transmitas tal bazofia, que los lectores no tienen la culpa de tu incapacidad reporteril, o de tus chayos financieros, espirituales o ideológicos (¿acaso no corrompe el espíritu reporteril la militancia periodística aunque no implique pago en especie?).

3. Sí se puede preguntar lo que sea, pero hay que saber hacerlo: ¿cómo, cuándo, dónde y a quién? Y para ello se tiene que volver a lo esencial: si vas a preguntar algo duro, muy duro, tu pregunta debe estar sustentada en evidencias, al menos en indicios palpables. Jorge Ramos, quien es un buen periodista de Univisión, sentó frente a las cámaras a Vicente Fox cuando éste era Presidente, y le soltó: “¿Usted toma Prozac?”. El panista se molestó, tardó unos segundos, y contestó: “No”. Supongo que Ramos tenía algún indicio más allá del rumor, y por eso hizo la pregunta.

Luego, el mismo Ramos sentó hace un par de años a Enrique Peña Nieto y le preguntó de qué murió su entonces esposa, Mónica Pretelini. El priista no pudo contestar, se frizzeó en televisión. Fue una imagen dura. Hace unos días el gobernador del Estado de México, en una nueva entrevista con Ramos, reconoció que a la sazón se pasmó, y el periodista le preguntó: “¿Usted tuvo algo que ver con su muerte?”. Peña Nieto lo negó.

No creo que la ética periodística permita preguntar sin sustento. Con base en un rumor, ¿se vale editorializar y pedir al “acusado” que demuestre su “inocencia”, que no es un enfermo alcohólico? Los juristas tienen un término para esto: affirmanti incumbit probatio, al afirmante incumbe la prueba, el que acusa está obligado a probar. El que pregunta tiene que tener sustento.

De otra forma, y retomando lo que esta semana ponían los ultras en Twitter, yo podría hacer esto:#PreguntocomoCarmenAristegui: ¿Es X un fratricida? ¿Es Y un sicópata? ¿Es T un drogadicto? ¿Es R un paidófilo? ¿Es M un corrupto? ¿Es Z un infiel? Que lo prueben todos, porque eso dicen los rumores de las redes sociales.

No jodan…

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

sábado, 12 de febrero de 2011

BABELIA de El Pais, en línea: ÁGORA CULTURAL VIRTUAL

La edición 400 de LABERINTO de MILENIO en línea:


Inédito de JOSE EMILIO PACHECO

Inédito de RENATO LEDUC

ELISEO ALBERTO

ROBERTO PLIEGO

JABAZ

XAVIER VELASCO

ARMANDO GONZÁLEZ TORRES

LUIS TÉLLEZ-TEJEDA

IVÁN RÍOS GASCÓN

MINERVA MARGARITA VILLARREAL

AMALIA FERNÁNDEZ CASTILLÓN

EUSEBIO RUVALCABA

ÓSCAR SARQUIZ

HUGO RODRÍGUEZ

FERNANDO ZAMORA

HERIBERTO YÉPEZ

AVELINA LÉSPER

DIRECCIÓN: JOSÉ LUIS MARTÍNEZ,

Edición: ALICIA QUIÑONES, Asistente: ERICK BAENA,

Arte y Diseño: ALEJANDRA SAAVEDRA


jueves, 10 de febrero de 2011

DENISE DRESSER toma la palabra salomónicamente ante el caso ARISTEGUI



Estimado Joaquín:

Te escribo desde el desconcierto que me ha producido el despido de Carmen Aristegui, por la supuesta violación del código de ética de MVS. Yo he sido colaboradora de MVS radio desde hace dos años, como participante en la mesa política de los lunes. Siempre he agradecido el espacio, el apoyo y la libertad que durante ese tiempo nos brindaste allí. Siempre he pensado en ti como un hombre dispuesto a tomar riesgos, defender principios, asumir posiciones impopulares y enfrentarte al gobierno cuando ha sido necesario. Por ello me resulta aún más sorpresiva tu decisión, la cual corre en contra de tu biografía, la historia de la empresa y el perfil personal y profesional que has logrado construir. Me parece que has cometido un error grave, gravísimo, como resultado del cual todos pierden: pierde MVS, pierdes tú, pierde la libertad de expresión, pierde la Presidencia, pierde el país. He aquí las razones:

1) Nunca habrá un consenso sobre la decisión de Carmen Aristegui de abordar el tema de la manta en el Congreso —denunciando el supuesto alcoholismo de Felipe Calderón— como lo hizo. Habrá quienes argumenten que informó sobre un hecho noticioso e hizo las preguntas pertinentes y habrá quienes digan que se excedió. Habrá quienes insistan en que tenía derecho a cuestionar a Felipe Calderón como lo hizo y habrá quienes repliquen que se equivocó. Habrá quienes subrayen que la salud mental de un presidente es un tema de interés público y habrá quienes contesten que es del orden estrictamente privado. Habrá quienes cuestionen a Carmen por darle validez a los planteamientos de Gerardo Fernández Noroña y habrá quienes digan que se volvieron informativamente importantes en el momento que suspendieron las labores del Congreso.

Independientemente de la posición que los lectores, radioescuchas y ciudadanos en general asuman, lo que queda claro es que no se despide a un periodista po hacer preguntas incómodas, airear temas controvertidos o hacer comentarios editoriales que generen escozor. De ser así, ningún periodista mexicano tendría empleo en este momento. Ningún periodista internacional hubiera sobrevivido a esa vara de medición. Rush Limbaugh ya hubiera sido despedido por acusar a Barack Obama de “musulmán”; William Safire hubiera sido despedido por llamar a Hillary Clinton una “mentirosa congenital”; Larry Rohter hubiera sido despedido por escribir acerca de los problemas con el alcohol que tenía Lula; Jorge Ramos hubiera sido despedido por preguntarle a Vicente Fox si usaba Prozac. Pero los despidos no se dan precisamente porque el valor fundacional de la libertad de expresión se protege por encima del interés empresarial o los sentimientos heridos del aludido.

2) Al emitir un comunicado en el cual aseguras que Carmen Aristegui “violó el código de ética” de la empresa, has generado una enorme —y legítima— suspicacia. En primer lugar, te verás obligado a hacer público ese código de ética, incluyendo la prohibición explícita de diseminar rumores como si fueran información, firmado por ella. Y si no lo produces, seguirás alimentando la especulación que te rodea. Que si te llamaron de Los Pinos para exigir una disculpa y por ello se la demandaste a Carmen. Que si querías hacerle un favor al gobierno —entregándole la cabeza de Carmen en bandeja de plata— a cambio de la renovación y la ampliación de tus concesiones. Que en el momento de obtenerlas lo primero que harás será vendérselas a Carlos Slim. Que desde hace un buen tiempo sentías que la presencia de Carmen en MVS era una amenaza a tus intereses empresariales y que, en el fondo, su despido en este momento fue tan sólo un pretexto. Esto es lo que se dice sobre ti de manera reiterada. Esto es lo que sale a colación cada vez que se menciona tu nombre.Con una reacción sobredimensionada y colérica, has logrado empañar de golpe tu reputación y la de tu familia. A partir de hoy serás visto como un censor, un represor, un hombre intolerante. Alguien que no entiende los principios que la democracia —para sobrevivir— necesita resguardar.

Y aunque niegues la presión de la Presidencia, será tu palabra contra la de Carmen Aristegui. Será tu versión de los hechos contra la de ella. Y en esa confrontación llevas todas las de perder, porque había muchas formas de darle una salida a este problema. MVS pudo haber emitido un comunicado de prensa diciendo que la posición expresada por Carmen no constituía la posición oficial de la empresa, punto final. Pero al exigirle a Carmen que leyera una disculpa redactada por ti, cerraste la puerta a una mejor solución para todos los involucrados.

3) Si tu objetivo era congraciarte con Los Pinos, en realidad le has enviado una manzana envenenada. Las protestas por parte de la Presidencia serán vistas como un esfuerzo fallido por negar su involucramiento. Si Felipe Calderón no te pidió una disculpa por parte de Carmen Aristegui, la percepción entre los millones de radioescuchas de MVS en este momento es que así fue. Si Felipe Calderón no tiene un problema de alcoholismo, después de este sainete será aún más difícil convencer a la opinión pública de lo contrario.

Hoy el Presidente se enfrenta a un grave problema de imagen. El que da la impresión de irritarse demasiado, negar demasiado, exigir disculpas y demandar cabezas tan sólo confirma la acusación lanzada en su contra. Y tú, Joaquín, al actuar como lo has hecho, has contribuido a crear esa percepción. Tu comportamiento, efectivamente, ha sido suicida. Y eso, como bien dijo Carmen Aristegui en su conferencia de prensa, no lo merece tu familia, no lo merece MVS, no lo merecen los ciudadanos, no lo merece México. Como colaboradora de MVS, como alguien que ha aplaudido la independencia y el valor civil de la empresa en el pasado, como ciudadana mexicana consciente de sus derechos y dispuesta a pelear para defenderlos, te pido que reconsideres tu postura y pares un proceso que se ha revertido en tu contra.

Como escribió la novelista Pearl Buck, ganadora del Premio Nobel, “cada gran error tiene su punto medio; ese segundo cuando puede ser retractado y quizás remediado”. Ese momento ha llegado para ti, Joaquín. Ojalá apeles a los mejores ángeles de tu naturaleza, en lugar de sucumbir a los peores demonios que te han poseído en los últimos días.

10 de febrero de 2011

EN LABERINTO FERNANDO V ZAMORA CON HOMBRE DE CELULOIDE

Hombre de celuloide

En el principio fue la palabra

Fernando Zamora

@fernandovzamora

The king’s speech es una deliciosa comedia de humor inglés que, en un primer nivel de lectura gira en torno a la amistad entre un plebeyo australiano y el rey de Inglaterra. En un sentido más alto, The king’s speech cuenta la historia de un monarca que está dispuesto a comprometer su propio bienestar en aras de superar un defecto, así, en la disciplina del futuro rey Bertie el director exalta la virtud de cualquier ser humano decidido a ir mas allá de sí mismo para vencer los miedos que, príncipes o no, tenemos todos en eso que llaman psique: miedo a la desaprobación, miedo al ridículo, miedo a ser enano en hombros de gigantes y, en fin, miedo a no estar a la altura de lo que, quienes amamos, esperan de nosotros.

Como en toda buena película, sin embargo, The king’s speech tiene un nivel más profundo. En él, director, guionista y actor han conseguido encarnar a un paradigma, a un ser humano, ente que, como diría Heidegger en De camino al habla, se distingue esencialmente por hablar. Así es el hombre, habla dormido, habla cuando está despierto y habla en sueños; habla cuando está callado y cuando escucha música (justo como nuestro rey en una divertida secuencia de The king’s speech). El habla, en el sentido mas profundo de esta película, está arraigada en la vecindad mas próxima al ser humano y el rey Bertie no puede aprestar el gobierno de una nación a punto de entrar en guerra si es incapaz de hablar. No se trata, como podría pensarse con un poco de cinismo, de un asunto estrictamente político, esto es: lo importante aquí no es que la encarnación simbólica del pueblo inglés tenga que lanzar bonitos discursos. Lo trágico (y cómico a un tiempo) es que los problemas sicológicos de Bertie se están interponiendo entre lo que puede y lo que quiere para sí mismo de tal forma que por más que su corte se empeñe en tomarlo en serio, Bertie, el padre de la actual reina de inglaterra, más que un monarca a la altura de Jorge V se parece a Porky Pig.

Geoffrey Rush interpreta a un descarado foniatra australiano que en heterodoxa mezcla de Freud con Miyagi en Karate Kid se da permiso de golpear el pecho del rey, hacerlo gritar groserías y confesar intimidades. A decir verdad, Rush me cae tan mal como al rey hacia el inicio de The king’s speech y no consigue nunca seducirme como a Bertie quien, interpretado por Colin Firth, es el veradero rey de la película. Ganador del XVII premio del Screen Actors Guild Awards (personalmente y en conjunto, esto es: con todo el equipo de actores), yo apostaría por él para ganar el Oscar como mejor actor. Y es que Firth sí que consigue volverse adorable: elegantisimamente vestido, tiene un porte y una dignidad que yo sólo he visto en el Enrique V de Kenneth Branagh… mientras no le dé por hablar.

Con palabras se inaugura el amor y se inaugura la guerra. El discurso del rey es la historia de un monarca que comprometido con su mujer, sus hijas y su pueblo, tiene que hacer que su voz se vuelva amor y se vuelva guerra.

El discurso del rey (The king’s speech). Dirección: Tom Hooper. Guión: David Seidler. Fotografía: Danny Cohen. Música: Alexandre Desplat. Con: Colin Firth, Geoffrey Rush y Helena Bonham Carter. Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia, 2009






OTRAS ENTRADAS:




El escape de la yegua que muere

Hombre de celuloide

Fernando Zamora

Twitter: @fernandovzamora

Siempre somos demasiado jóvenes para llegar a la adolescencia. Siempre demasiado niños para morir. Y creo que en este sentido debe leerse la única poderosa imagen simbólica de Fish tank, película ganadora del BAFTA que por otra parte, resulta bastante sencilla en factura y narrativa.

Mia tiene quince años. En el estado de cosas en el que se encuentra su vida hay dos posibilidades concretas: volverse puta o criminal (tal vez incluso las dos cosas al mismo tiempo). Un día muy al principio de la película, la adolescente descubre encadenada junto a una camper a una flaca yegua blanca. Mia salta la verja. Trata de liberarla.

Fish tank cuenta la historia de un ángel exterminador(*): un hombre que —bueno o malvado— irrumpe en la familia de esta quinceañera: hija mayor de una madre soltera y alcohólica, hermana de una niña de once que fuma, bebe cerveza y espeta un bitch cada cinco palabras. Mia desafía aquí todas las leyes hollywoodenses en torno a “cómo escribir un guión”. Andrea Arnold va cámara en mano siguiéndola por el suburbio inglés. Y si Mia juzga o desaprueba su vida, la de su madre o la de su hermana es algo que debe decidir el espectador. Es de notar que la cámara y la actuación están tan bien puestos, tan en su lugar, que no es necesario saber inglés para ver Fish tank y entender claramente lo que sucede al interior de los personajes. Los diálogos son innocuos. Sirven sólo para ambientar lo que las miradas dicen, los gestos, la violencia verbal y, claro, el amor que ha irrumpido —para bien o para mal— con este ángel exterminador, nuevo ligue casual de una madre casquivana. Él, con cuerpo correoso y tatuados los brazos, inflama la sexualidad de la quinceañera. La niña de quinta, la del suburbio, la que no parece tener escapatoria, se ha propuesto (por alguna razón que tal vez ella misma no entiende) liberar a una yegua blanca que vive en el terreno de junto. Una yegua moribunda: lindo símbolo de la niñez que expira y deja en su lugar adolescentes virulentos y confundidos.

Con un dejo del cristianismo de los hermanos Dardenne, Fish Tank se levanta en forma y fondo contra los valores burgueses y trae a presencia el bien mismo, pero no el del manual de familia perfecta. En un suburbio en el que no hay escapatoria, Mia se encuentra de pronto blandiendo una rama con la que puede matar o salvar para otra niña todo lo que a ella le fue negado. Es así que la mujer, no la niña, se afirma en la existencia con base en una decisión ética. Fish Tank se transforma entonces en una fábula que trae a presencia esas historias que a la muerte de Dios construyen maestros como Lars von Trier o Thomas Vinterberg. Quien vaya por la vida contando minutos en las películas, pensando en el giro a los diez y el giro a los sesenta, tiene que ver Fish Tank. La decisión ética de una niña que hasta ahora sólo ha querido bailar, ligarse al novio de su mamá y liberar a una yegua blanca, dura sólo un segundo. Y como en la vida real es ese segundo el que nos inaugura en la vida y nos vuelve seres humanos.

FICHA

Fish tank. Dirección: Andrea Arnold. Guión: Andrea Arnold. Fotografía: Robbie Ryan. Con: Katie Jarvis, Rebecca Griffiths y Michael Fassbender. Gran Bretaña, 2009.

LE PREGUNTO A FERNANDO ZAMORA SI ÉL LLEGÓ A VER TEOREMA DE PASOLINI,1968, SI ENCONTRÓ ALGÚN PARALELISMO...



HOMENAJE PÓSTUMO, SIEMPRE TARDÍO, A UN AMIGO: MIGUEL Z CHÁZARO

CONOCER A UN HUMANISTA QUE LUEGO RESULTA SER TU AMIGO Y CÓMPLICE EN TRAVESURAS LITERARIAS ES UNA DE LAS GRANDES COSAS QUE NOS PUEDE SUCEDER JAMÁS.

MIGUEL Z. CHÁZARO PARTIÓ PARA NARRAR SUS HISTORIAS A UNA MEJOR AUDIENCIA


Nacido en Jalapa, tlacotalpeño de corazón,

Miguel Cházaro tiene las cualidades jarochas,

la de la liviandad y la del ingenio, de la lucidez y de la gracia.

Caballeroso hombre de letras, deleita a sus oyentes y a sus lectores.

Hay que leerlo al son de las arpas

y bajo las arcadas de los cafés al aire libre para disfrutarlo mejor.

En otros cuentos que también habrá que leer

se descubre como trovador fascinante que nos trae el encanto del mar

y la precisión arquitectónica de sus caracolas.

Elena Poniatowsca



UN CUENTO DE MIGUEL :


YA DE ESTO HACE CASI TRES MESES

Miguel Z. Cházaro

“Transportes Generales del Norte; diga usted”. “Necesito un flete fuera de la ciudad”. “¿Dónde hay que recogerlo?” “Granados 47, Lomas” “¿A dónde se va a llevar?” “A Guadalajara, Barlovento 2624”. “¿Qué es lo que se va a llevar?”. “Un hoyo más o menos grande; como de tres por tres y medio, por dos cincuenta metros de profundidad”. “¿Cuánto pesa más o menos?”. “Muy poco, casi nada; es nomás un hoyo”. “De todos modos le mandaré un camión grande... es por el volumen”. “ ¿Cuánto me va a costar?”. “Le cobraremos siete mil pesos”. “De acuerdo ¿Pueden recogerlo mañana a las ocho de la mañana?”. “Sí, allá estaremos”.

El camión llegó puntual. El chofer y los macheteros cargaron el hoyo con cuidado y sin mayor dificultad.

- “¿No lo amarran?”- pregunté.

- “No, no es necesario, cabe exacto en la caja”.

- “¿Pero no se resbalará en la subida?”

- “No, va detenido por la redila de atrás”.

El viaje empezó bien. Yo le temía a la calle de la esquina y fui hasta ella. Sucedió lo que sospechaba: al ir subiendo por el empedrado el camión se zangoloteó mucho y en una de ésas, el hoyo rompió la redila y se salió por la parte de atrás.

No fue eso todo lo malo, sino que para volver a cargarlo, el camión se echó en reversa y como el piso estaba mojado, patinó y se cayó en el hoyo.

Y ahí en verdad empezó el problema, porque debiendo ser yo el que reclamara, la compañía me culpó: que porque la carga era peligrosa. Fuimos a la delegación, donde se armó un lío.

Total que el juez nos puso a cada cual una multa: a ellos por causar tanto trastorno en la vía pública, y a mí, porque el hoyo quedó ahí a media calle. Y ahora como “no hay presupuesto”, pues se quedó el camión dentro del hoyo.

Ya de esto hace casi tres meses.


Miguel Cházaro es ingeniero, nació en Jalapa durante la etapa cruenta de la Revolución. Ha cumplido con la tarea de ser hombre después de haber plantado más de mil árboles, procreado 8 hijos y escrito tres libros. Tiene el “único vicio que no deja remordimiento”, la lectura. Vive en armonía con la naturaleza.