viernes, 7 de marzo de 2014

ASOMBROSOS PECES BIOLUMINOSOS




Como si debajo del agua fuerra arriba del cielo y galaxias, estrellas y bizarros y hermosos seres cósmicos poblaran el espacio donde la luz no llega, generando su propia luz y mostrando que la vida es luminosa si lo necesita. A diferencia de los contados animales sobre tierra que producen su propia luz, en las zonas abisales del océano se estima que cerca del 80% de los animales son bioluminiscentes: donde la luz es una importante estrategia evolutiva para sobrevivir (una estrategia que tal vez podría aplicarse a todas las zonas de existencia).

La profunda luz submarina tiende a ser verde y azul, ya que estos colores atraviesan mejor la distancia en estas condiciones. La bioluminiscencia sirve para atraer parejas o presas y confundir a los depredadores.

Muchos de estos animales viven a miles de metros de profundidad en dimensiones que son casi totalmente desconocidas. Ahí la biodiversidad parece ir más allá y crear seres que son seguramente de lo más hermoso y extraño que podemos encontrar en este planeta, hasta el punto de que nos evocan la posibilidad de ser extarterrestres, configuraciones biogalácticas. A continuación 8 de los animales bioluminiscentes más asombrosos:





Estas microalgas conocidas como marea roja, aunque llegan a la refinación de una especialmente hermosa luz azul, son las criaturas bioluminiscentes más comunes. Las eclosiones de estas mareas de dinoflagelados producen luz cuando algo las perturba o son atrapadas en una ola, creando eléctricos paisajes en movimiento que pueden envolver a un bañista como un manto celestial en el espejo marino





Este caracol marino (Hinea brasiliana) es todo lo más espectacular porque su radiante luz verde es magnificada por su concha. Llamado clusterwink snail en inglés (algo como caracol de cúmulo que guiñe), este gasterópodo utiliza su luz como una forma de protección cuando se acerca un depredador, un recurso para atraer al depredador de su depredador.



La medusa Atolla nos embriaga con un mandala o vórtice transdimensional con una orquidea en el centro y un círculo de filamentos como tallos de hongos mágicos flotando en el espacio. Esta medusa es conocida por una especie de alarma que detona una luz brillante que puede verse por 300 pies cuando se ve atacada. Esta táctica de distracción también sirve para atraer a depredadores que podrían acudir en su ayuda en un momento de vida o muerte.





El calamar Abraliopsis tiene pequeños órganos de luz en la parte inferior de su camuflaje. Usa su iluminación para amalgamarse con el cielo, escondiendo su silueta de predadores que lo observan desde abajo.



El gusano marino Tomotopteris es una de las pocas creaturas que puede hacer luz amarilla. Si se le perturba despide chispas brillantes de unos apéndices llamados parapodia. En la imagen se pueden ver sus huevos, los cuales está a punto de liberar al agua.





El calamar vampiro en realidad no es ni un pulpo ni un calamar, no tiene sacos de tinta, los cuales son de poco uso en las aguas oscuras. Cuando se le asusta, este cefalópodo, emite una bioluminiscencia mucosa, sorprendiendo, como la cortina de tinta de sus primos, a sus atacantes y permiténdole escapar. En este caso esta criatura emplea una cortina de luz.



La medusa Deiopea, llamada así por una ninfa mitológica, es como la mayoría de las medusas de su tipo hermáfrodita y produce tanto huevos como espermas los cuales se encuentrasn en el agua y se fertilizan como en un acto de magia suscitativa.



Este tipo de medusa colonial, que parece hacer ua danza espiral en el cosmos, puede crecer hasta 12 pulgadas, controla su elevación conuna flotación llena de gas. Emite gas de un poro el cual es rellenado por secreciones de una glándula especial. ¿No te dice mucho esta descripción? Esto se debe a que los científicos no saben mucho de esta especie, piensan que emite luz para emblesar a los predadores, pero es sólo una conjetura.

FUENTE

MÁS DE VERDE QUE TE QUIERO VERDE

15 AÑOS SIN KUBRICK




* Tom Cruise (i), Stanley Kubrick y Sidney Pollack (d) discuten sobre una escena de 'Eyes Wide Shut', una de las últimas fotografías de rodaje del director.

El 7 de marzo de 1999 fallecía en Harpenden (Gran Bretaña) el cineasta al que muchos consideraron como el último gran demiurgo del séptimo arte: Stanley Kubrick (Nueva York, Estados Unidos, 1928), tan frío y penetrante como Hal 9000, tan metódico como el Sterling Hayden de 'Atraco perfecto', tan obsesivo como Jack Torrance buscando el centro del laberinto del hotel Overlook. Cuentan las leyendas que llevaba un control diario casi patológico de la recaudación generada por sus películas alrededor del mundo y que envidiaba de alguien como Steven Spielberg —con quien quiso colaborar en el proyecto de 'A.I. Inteligencia Artificial'— su capacidad de conectar con el gran público.

No hay película suya que no haya crecido en peso e influencia con el paso del tiempo. Nunca recibió el Oscar al mejor director, pero su filmografía alberga no pocas obras maestras, títulos que marcarían un antes y un después en la historia de sus respectivos géneros y abrirían puertas inéditas en el lenguaje del medio. Maestro del plano simétrico, arquitecto visual capaz de integrar los últimos hallazgos técnicos, Stanley Kubrick —que empezó su carrera como fotógrafo en la revista 'Look' antes de tantear al cine con sus cortos 'The Flying Padre' y 'Day of Fight' (ambos de 1951)— fue, ante todo, un creador tocado por el genio con una compleja e incisiva mirada sobre lo humano. Y, en puntuales ocasiones, también sobre lo divino (o lo inefable).


'Fear and desire' (1953)

“Hay una guerra en este bosque. No es una guerra que se haya librado, ni una que vaya a tener lugar en el futuro, sino cualquier guerra”. Con esta voz en 'off', cuyo tono parecía adelantar al que usaría Rod Serling en la serie 'Más allá de los límites de la realidad', se abría la ópera prima que Stanley Kubrick se empeñó en retirar de circulación para que ninguno de sus incondicionales pudiera ver sus titubeos de principiante. En 2010, el hallazgo de una copia nueva en un laboratorio de Puerto Rico hizo posible la restauración y difusión de esta abstracción anti-bélica que, junto a su palpable pretenciosidad, incluía tempranos rastros del talento visual del cineasta y de su inclemente visión del mundo. El futuro director Paul Mazursky encarnaba a la figura más crispada de este pelotón caído en territorio enemigo.

*La actriz Virginia Leith interpreta a la mujer capturada por los soldados liderados por Paul Mazursky.



'El beso del asesino' (1955)

Un boxeador, una mujer fatal y un jefe oscuro conforman el triángulo básico de este 'film noir' reducido a su esencia, que Kubrick dirigió, fotografió, montó, coescribió y coprodujo con los 40.000 dólares que le prestó su tío farmacéutico —que ya había ejercido de mecenas en su debut—. La United Artists impuso un final feliz que no le hizo ningún favor a esta enérgica miniatura en la que Guillermo Cabrera Infante supo ver la promesa de “una imperfecta brecha 'amateur' en el sólido y demasiado perfecto edificio de Hollywood”. En 1983, el director Matthew Chapman estrenó 'El beso de un extraño', película que convertía el rodaje del segundo largo de Kubrick en materia de ficción.

*Davey, el boxeador acabado (interpretado por Jamie Smith) contempla a su vecina Gloria (Irene Kane).



'Atraco perfecto' (1956)

En ocasiones, las libertades de traducción que se toman los títulos españoles dan en el blanco: el bautismo local de 'Atraco perfecto' asoció por primera vez el concepto de perfección a la figura de Kubrick. Una perfección que el cineasta no cejaría en buscar a partir de ese momento y que aquí cristalizó en un ejercicio de alta precisión, adaptando sabiamente los juegos con el espacio y el tiempo de la novela original de Lionel White en que se basaba. Una estrategia cerebral e impecable se fractura en deriva caótica en un trabajo brillante de principio a fin, que contó con la participación de Jim Thompson en los diálogos.

*Sterling Hayden con una máscara de payaso en mitad del golpe.



'Senderos de gloria' (1957)

Los virtuosos planos secuencia en el interior de las trincheras del ejército francés en plena Primera Guerra Mundial no inclinaron la balanza de esta película por el lado del formalismo vacío. Por el contrario, el alegato anti-militarista de Kubrick, alrededor del consejo de guerra aplicado a tres soldados acusados de cobardía, se convirtió en un trabajo provocador y manifiestamente incómodo que no logró estrenarse en Francia hasta 1975 y en España hasta 1986. La airada reacción del actor Adolphe Menjou cuando Kubrick le pidió una toma más tras diecisiete repeticiones fue el temprano manifiesto de que la minuciosidad del cineasta se iba a granjear muchas antipatías.

*Kirk Douglas interpreta al Coronel Dax.



'Espartaco' (1960)

Una súper-producción podía convertirse en un manifiesto político contra toda forma de opresión, como se empeñó en demostrar Kirk Douglas, verdadero motor del proyecto, en esta película que se atrevió a plantarle cara al 'mccarthysmo' confiándole el guión al represaliado Dalton Trumbo y acreditando públicamente su autoría. Fue el proyecto de mayor envergadura que había afrontado hasta la fecha un treintañero Kubrick, que entró, con el rodaje ya en marcha, sustituyendo a Anthony Mann. También fue la película en la que tuvo un menor control creativo. En 1991, una copia restaurada restituyó al conjunto la escena donde Laurence Olivier y Tony Curtis les daban un doble sentido a las ostras y a los caracoles.

*Espartaco (Kirk Douglas) se enfrenta a otro gladiador.



'Lolita' (1962)

La escena en la que James Mason, en la piel de Humbert Humbert, recibe las condolencias por la muerte de su esposa, mientras está sumergido en la bañera con un vaso de whisky flotando en la superficie, da la medida del control del tono logrado por Kubrick en esta adaptación del clásico de Nabokov que, sobre el papel, se antojaría un proyecto totalmente suicida. El director tomó una decisión de alto riesgo al confiarle el papel dramático del esquivo Clare Quilty a un cómico como Peter Sellers, pero el resultado demostró que Kubrick sabía perfectamente a qué cartas estaba jugando. Las gafas en forma de corazón que lucía Sue Lyon se erigieron en icono de esta historia sobre la seducción de la Vieja Europa por la América de la piruleta y la Coca-Cola.

*Peter Sellers y la Lolita de Sue Lyon.



'¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú' (1964)

¿La voz de Vera Lynn poniendo dulce fondo musical a una coreografía de hongos atómicos? ¿Un 'cowboy' cabalgando sobre la bomba que provocará el Armagedón? ¿Peter Sellers interpretando tres papeles a la vez y cobrando como si fuese seis actores en uno? El semblante serio y grave de Kubrick escondía a un maestro de la sátira política como demostró esta comedia apocalíptica que logró esquivar todo peligro de quedarse en triunfo coyuntural para proyectar una luz sobre el futuro que, para nuestra desgracia, sigue en plena vigencia. La presencia en el guión del gran Terry Southern introdujo varias dosis de lisérgico espíritu contracultural a un conjunto que jugaba al delirio con cara de burócrata.

*En la imagen, la Sala de Guerra, donde se decide el destino de la humanidad.



'2001: Una odisea del espacio' (1968)

Entre el hueso prehistórico lanzado al aire en plena furia homínida y la sofisticada nave espacial que desciende en el firmamento a los sones de 'El Danubio Azul' no ocurre, en el fondo, nada relevante: ¿unos cuantos millones de años?, ¿la historia entera de la humanidad? La elipsis más radical de todos los tiempos llevaba, pues, incorporada toda una visión del mundo: nada cambia entre la guerra primitiva y esa humanidad aséptica que inspirará planes de exterminio en sus propias creaciones cibernéticas. Con el respaldo de un coloso del género como Arthur C. Clarke y efectos especiales del visionario Douglas Trumbull, Kubrick propulsó la ciencia-ficción cinematográfica a su edad adulta con esta obra épica de alto calado filosófico y un enigmático monolito en su centro.

*En la imagen, el actor Keir Dullea.



'La naranja mecánica' (1971)

La ultraviolencia de unas tribus urbanas de moralidad mutante se enfrenta al metódico sadismo institucional en esta deslumbrante adaptación de la novela de Anthony Burgess que le daba un giro pop —y, en ocasiones, declaradamente blasfemo— a las estrategias de montaje de Sergei Eisenstein. Ni la música de Beethoven, ni la canción que dio título a 'Cantando bajo la lluvia' pueden sonar igual después de esta película que el propio Kubrick decidió retirar de la distribución en Gran Bretaña durante 27 años, tras la polémica generada por varias agresiones supuestamente inspiradas por las actividades de Álex y sus Drugos. La banda sonora la compuso Walter Carlos, virtuoso de la electrónica que se hallaba en pleno proceso de reasignación de género.

*En la imagen, el Álex de Malcolm McDowell.



'Barry Lyndon' (1975)

Adaptación de la novela picaresca de William Thackeray, 'Barry Lyndon' fue recibida en su momento por buena parte de la crítica como un ejercicio de preciosismo estético vacío de todo espesor humano. El paso del tiempo ha acabado poniendo en sitio a la que hoy muchos consideran como uno de los logros mayores del cineasta. El director de fotografía John Alcott iluminó algunos interiores con la luz de las velas, intentando acercarse a la textura de los trabajos pictóricos de William Hogarth que Kubrick le había sugerido como referencia. La ascensión (desde el fago irlandés) y caída (en la cúspide social) del buscavidas Redmond Barry (Ryan O’Neal) encajó a la perfección con las maneras de un cineasta que siempre miró la realidad con un escéptico arqueo de ceja, sin piedad, ni sentimentalismos.

*En la imagen, una de las secuencias iluminadas únicamente con la luz de las velas.



'El resplandor' (1980)

Armado con su flamante Steadicam, Kubrick recorrió los pasillos del hotel Overlook como un niño con un juguete nuevo… como el propio Danny Torrance montado en su triciclo al encuentro de gemelas fantasmales y otras presencias inquietantes. La novela de Stephen King inspiró al director para darle la vuelta por completo a las claves góticas del género de terror: frente a los caserones sombríos, aquí el Mal acechaba a plena luz en un enclave aislado por una nieve cegadora. En el documental 'Room 237' de Rodney Ascher se compilan todas las interpretaciones generadas por el filme —algunas de ellas sumamente delirantes—, demostrando que, en ocasiones, la tendencia a la sobre-interpretación del crítico de cine medio no es menos incontrolable que la locura de Jack Torrance en pleno bloqueo creativo.

*Danny Torrance (Danny Lloyd) en su paseo con el triciclo por el hotel.



'La chaqueta metálica' (1987)

Partiendo de la novela 'The Short-Timers' de Gustav Hasford y contando con la colaboración en el guion del ex-corresponsal de guerra Michael Herr, Kubrick realizó su película sobre Vietnam muchos años después de que Francis Ford Coppola, Michael Cimino y Hal Ashby afrontaran el tema. Por supuesto, no se trataba de llegar antes: aquí, Vietnam era un mero pretexto para que Kubrick siguiese profundizando en el tema de la guerra como hilo conductor de la Historia y factor recurrente de su filmografía. El primer tramo de la película, que documenta el proceso de lavado de cerebro de los soldados y sus efectos sobre el frágil recluta patoso (Vincent D’Onofrio), se cuenta entre lo más estremecedor que ha podido mostrar el cine bélico… lejos del frente.


*Lee Ermey como el sargento de artillería Hartman entrenando a sus reclutas.



'Eyes wide shut' (1999)

El 'Relato soñado' de Arthur Schnitzler se transforma en un vals perverso sobre la psique masculina asediada por los celos en una película que revela nuevas complejidades tras cada revisión. La escena de la orgía organizada por una sociedad secreta fue el plato fuerte de un trabajo por lo general incomprendido en el momento del estreno, pero que supo extraer de las tensiones entre el matrimonio formado por Tom Cruise y Nicole Kidman una energía dramática oscura, dolorosa y verdadera. 'Eyes Wide Shut' fue un testamento a la altura de la leyenda 'kubrickiana', que tuvo su particular coda en el libro donde el guionista Frederick Raphael detallaba su experiencia de trabajar al lado del obsesivo demiurgo.

*Bill Harford (Tom Cruise) en mitad del rito de Somerton.


BANCO DE ESPERMA ANIMAL



A la manera de un banco de semillas, la universidad de Kyoto abrirá un banco de esperma para almacenar "semillas" de animales en peligro de extinción.

La acción humana sobre el medio ambiente ha puesto en peligro a numerosas especies animales. Para contrarrestar en alguna medida el daño, un equipo de la universidad de Kyoto, en Japón, anunció la creación de un banco de esperma donde congelarán las muestras mediante un proceso de conservación que le permita a los espermas ser almacenados a cuatro grados centígrados.

Según Takehito Kaneko, uno de los responsables del proyecto, este método de conservación ha sido exitoso en pruebas con ratones de laboratorio sin necesidad de usar nitrógeno líquido. El esperma pudo ser aprovechado incluso con cinco años de almacenamiento; los ovarios, sin embargo, presentan retos particulares: estos necesitan ser congelados por medios tradicionales o ser inseminados luego de ser extraídos de las hembras.

Entre otras especies, se pretende conservar leones y gorilas de montaña, y aunque este método no pretende ser utilizado en humanos, Kaneko aventuró que este método pionero podría ser utilizado para establecer colonias animales en otros planetas.

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MÁS DE VERDE QUE TE QUIERO VERDE

jueves, 6 de marzo de 2014

¿TIENES UNA SELFIE QUE QUISIERAS SUBIR A MI COLECCIÓN?

































DE ALBERTO RUY-SÁNCHEZ, SI UN BESO FUERA TAN SÓLO UN BESO en sinembargo.mx






Un beso específico,
no otro,
abre compuertas,
cierra destinos,
siembra y cosecha lo inesperado.


NOSTALGIA COMÚN: LOS BEATLES. CIEN AÑOS DE SOLEDAD YA ES PARTE DE LA NOSTALGIA. FELICIDADES, GABO, ¡HASTA LOS 120!


Los Beatles conocen a Cassius Clay

Vargas Llosa, su esposa Patricia Llosa, José Donoso, Mercedes Barcha (esposa de García Márquez), Pilar Donoso (esposa de José Donoso) y García Márquez.
Parece que alguien se hubiera tropezado con Cassius Clay





Los B e a t l e s

Gabriel García Márquez


Así es: la única nostalgia común que uno tiene con sus hijos son las canciones de los Beatles. Cada quien por motivos distintos, desde luego, y con un dolor distinto, como ocurre siempre con la poesía. Yo no olvidare aquel día memorable de 1963, en México, cuando oí por primera vez de un modo consciente una canción de los Beatles. A partir de entonces descubrí que el universo estaba contaminado por ellos. En nuestra casa de San Angel, donde apenas si teníamos donde sentarnos, había solo dos discos: una selección de preludios de Debussy y el primer disco de los Beatles.

Por toda la ciudad, a toda hora, se escuchaba un grito de muchedumbres; "Help, I need somebody”. Alguien volvió a plantear por esa época el viejo tema de que los músicos mejores son los de la segunda letra del catálogo: Bach, Beethoven, Brahms y Bartok. Alguien volvió a decir la misma tontería de siempre: que se incluyera a Bosart. Alvaro Mutis, que como todo gran erudito de la música tiene una debilidad irremediable por los ladrillos sinfónicos, insistía en incluir a Bruckner. Otro trataba de repetir otra vez la batalla a favor de Berlioz, que yo libraba en contra porque no podía superar la superstición de que es oiseau de malheur, es decir, pájaro de mal agüero. En cambio, me empeñe, desde entonces, en incluir a los Beatles. Emilio García Riera, que estaba de acuerdo conmigo y que es un critico e historiador de cine con una lucidez un poco sobrenatural, sobre todo después del segundo trago, me dijo por esos días: “Oigo a los Beatles con un cierto miedo, porque siento que me voy a acordar de ellos por todo el resto de mi vida”. Es el único caso que conozco de alguien con bastante clarividencia para darse cuenta de que estaba viviendo el nacimiento de sus nostalgias. Uno entraba entonces en el estudio de Carlos Fuentes, y lo encontraba escribiendo a maquina con un solo dedo de una sola mano, como lo ha hecho siempre, en medio de una densa nube de humo y aislado de los horrores del universo con la música de los Beatles a todo volumen.

Esta tarde, pensando todo esto frente a una ventana lúgubre donde cae la nieve, con mas de cincuenta años encima y todavía sin saber muy bien quien soy, ni que carajos hago aquí, tengo la impresión de que el mundo fue igual desde mi nacimiento hasta que los Beatles empezaron a cantar. Todo cambio entonces. Los hombres se dejaron crecer el cabello y la barba, las mujeres aprendieron a desnudarse con naturalidad, cambió el modo de vestir y de amar, y se inicio la liberación del sexo y otras drogas para soñar.

Fueron los años fragorosos de la guerra de Vietnam y la rebelión universitaria. Pero, sobre todo, fue el duro aprendizaje de una relación distinta entre los padres e hijos, el principio de un nuevo dialogo entre ellos que había parecido imposible durante siglos.

LEOPOLDO MARÍA PANERO FALLECIÓ A LOS 65 AÑOS EN EL SIQUIÁTRICO DONDE ESTABA INTERNADO. AQUÍ, ENRIQUE BUNBURY y CARLOS ANN: UN DÍA CON LEOPOLDO MARÍA PANERO


En cuanto a la tristeza como modo de venerar la libertad no libre del delirio
Diré lo mismo de otra forma porque la repetición es un señuelo casi inteligente
Ciertamente la mano polvorienta de un enano
Enseña a los hombres un pez
Significando la poesía
Que se opone bastardamente a la verdad
Que rumia aforismos en pie sobre las tumbas
Sobre las que llora el ruiseñor
Como una bruja significando el silencio
Con un vaso de placenta enemiga de la verdad
La poesía como un hombre enemigo del hombre
Azuzando a sus perros
Para que persigan la eternidad que venden los relojeros.

Del poemario Rosa enferma, que publicará en otoño Huerga y Fierro.

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Fue prohibida su inserción; pero lo puedes ver haciendo clic aquí:
https://www.youtube.com/watch?v=UquCQGvfxdA

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LEOPOLDO MARÍA PANERO,
maldito sea.
qué en paz descanse

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