sábado, 19 de noviembre de 2011

KAFKA, ¿DIBUJANTE? ENTÉRATE:


Aunque los dibujos de Kafka han aparecido públicamente de muy diversas maneras —como portadas e ilustraciones para ediciones de sus obras o incluso como secuencias en un proyecto catalán para una película de animación,
Animació K.—, resulta llamativo que nunca hayan aparecido en conjunto. Como ya se ha mencionado, Max Brod nunca llegó a realizar su proyecto de publicar un «cartapacio Kafka».

En sus archivos deben de hallarse numerosos dibujos, aunque su heredera y antigua ama de llaves, Ilse Esther Hoffe, no ha permitido a nadie indagar en ellos. Klaus Wagenbach incluyó muchos en su álbum gráfico sobre la vida de Kafka, pero no es comparable con el proyecto de Brod. Ni siquiera la edición crítica preparada por el Kafka-Institut de Wuppertal para la editorial Fischer incluye un volumen exento para estas «alhajas »; una plausible razón para ello es que en esa edición los dibujos se incluyen insertos en los propios textos, tal y como se hallan en los manuscritos.

d.r. sexto piso

20 AÑOS SIN FREDDIE MERCURY, NO SE OLVIDA. UN VIDEO DE COLECCIÓN:



INOLVIDABLE. FREDDIE,..PERO MUY DIGNO: TRIBUTO




Daniel Sada (1953-2011), Q.E.P.D.

Falleció a los 58 años



EN LABERINTO 440 UNA APROXIMACIÓN A LA NUEVA LITERATURA ALEMANA CON MOTIVO DE LA FIL GDL 2011





FIL 2011

La nueva literatura alemana de la República de Berlín

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara abre una ventana a la literatura de un país transformado con formidable intensidad en los últimos veinte años. La unificada República Federal Alemana, con Berlín como capital, se presenta de una forma que cambiará nuestra idea de la germanidad. Las siguientes líneas quieren dar cifra a esa sorpresa.

De portada
  • FIL 2011• Peter Stamm

    Peter Stamm.

    Falsos espejos

    La sintaxis sobria, oraciones cortas y finales abiertos, proporcionan a sus relatos un estilo parco que raya en lo glacial.

    De portada
  • FIL 2011

    Berlín de noche.

    Con la consistencia de una sombra

    El Premio Adelbert von Chamisso es un espejo del renovado talante de la narrativa alemana. Este ensayo pasea por la obra de algunos autores que lo han recibido en las últimas dos décadas.

    De portada
  • FIL 2011• Rüdiger Safranski

    La reconstrucción de la memoria

    Optó por un proyecto de vida y obra que despertara el pasado de la vida alemana y reavivara el entusiasmo por una tradición humanística que pocos países tienen con tales dimensiones y fuerza.

    De portada
  • FIL 2011

    Voces con pasado migratorio

    Jörg Magenau es uno de los más importantes críticos literarios alemanes. El siguiente es un resumen de una charla sostenida hace un año en la Ciudad de México sobre las literaturas de la Alemania contemporánea.

    De portada
  • FIL 2011

    Una de las obras más conocidas de Ingo Schulze es <i>Nuevas vidas</i>.

    Al otro lado de la puerta

    Oriundo de Desdren, Ingo Schulze es reconocido como uno de los narradores más destacados de la novísima literatura alemana. En su trabajo ha registrado las historias de los habitantes después de la caída del Muro.

    Laberinto

jueves, 17 de noviembre de 2011

ARIEL RUIZ ENTREVISTA A ARMANDO GONZÁLEZ TORRES, QUIÉN, EN "LA PESTE", ABORDA POÉTICAMENTE EL FENÓMENO DE LAS EPIDEMAS MORTALES.





Las muchas caras de la peste

Entrevista con Armando González Torres*

Por Ariel Ruiz Mondragón

Desde tiempos inmemoriales las enfermedades desconocidas, graves hasta la muerte y fácilmente contagiosas han provocado pavor en todas las sociedades que han padecido una epidemia, lo que ha dado lugar a una vasta literatura acerca del tema, la que va desde la poesía y el mito hasta la reflexión filosófica y el estudio social.

Recientemente Armando González Torres (Distrito Federal, 1964) publicó su libro La Peste (México, Ediciones El Tucán de Virginia, Conaculta, 2010), en el que, a través de diversas formas poéticas, aborda el fascinante fenómeno de las epidemias mortales que ha enfrentado la humanidad desde diferentes ángulos: las costumbres, las leyes, la prostitución, el lenguaje y la religión. Sobre varios de estos temas conversamos con el autor.

González Torres es poeta y ensayista, y ha colaborado en diversas publicaciones culturales, como Replicante, Metapolítica, Letras Libres, Laberinto, Nexos y Luvina, entre muchas otras. Autor de una decena de libros, ha ganado diversos premios, como el Gilberto Owen, por su poesía, y el Alfonso Reyes, el Gabriel Zaid y el José Revueltas por su obra ensayística.

Ariel Ruiz (AR): ¿Por qué publicar hoy un libro como La Peste ?, ¿por qué éste tema?

Armando González Torres (AGT): La peste es un tema inmemorial en la literatura y tiene profundas connotaciones religiosas, sociales y literarias. La peste puede significar la ocurrencia de la falta y la enemistad con un dios, puede significar también la ruina de pueblos y linajes; es una advertencia metafísica y también un instrumento político. En la actualidad, pese a todos los avances científicos y médicos, las enfermedades colectivas y desconocidas siguen apareciendo y poniendo en jaque la autosuficiencia moderna. Por lo demás, muchas de las actitudes de terror y superstición frente a una epidemia siguen replicándose.

El libro lo estaba escribiendo desde hacía muchos años y cuando la epidemia de influenza estalló en México vi mi ficción plagiada por una realidad dramática.

AR: En el libro nos presentas diversas formas de poemas. ¿Cuáles son las principales? ¿Por qué decidiste hacer esta amalgama de formas poéticas?

AGT: Me interesaba reunir un conjunto de voces heterogéneas y para ello utilicé distintos tonos y recursos. En el libro confluyen el poema en prosa, el verso blanco, el aforismo, la miniatura narrativa y otras escrituras miméticas del lenguaje médico legal o religioso. La idea era reproducir el abanico de experiencias y reacciones más variado posible frente a un mismo fenómeno.

AR: No me parece un libro trágico, sino que en muchas partes brillan el humor e incluso la lascivia. ¿Qué papel desempeñan estos dos elementos en La Peste ?

AGT: En efecto, más allá de la gravedad de su motivo es un libro humorístico y erótico, que, por un lado, busca contrastar la tragedia con la comedia y la dolencia con la risa y, por el otro, busca explorar en las salidas y explosiones hedonistas en los momentos límite.

AR: ¿Concibes en el libro a la peste como un mecanismo punitivo del placer? Tengo esa impresión en algunas partes del volumen.

AGT: Más bien es una de las interpretaciones sociales recurrentes de la epidemia: la peste como una respuesta o censura divina a la incontinencia e impiedad de una tribu o una ciudad.

AR: También observo que una epidemia grave destierra la solidaridad y la amistad, y favorece la exclusión. ¿Consideras que sea así?

AGT: Hay literatura histórica en torno a las pestes en la Edad Media que aventura la idea de que las epidemias eran utilizadas en parte como un recurso político para desplazar rivales políticos, segregar grupos sociales y lograr ventajas comerciales. En la actualidad, autores como Susan Sontag han sugerido que a la carga de ciertas enfermedades deben sumarse sus significados sociales.

AR: Asimismo, hay anotaciones escatológicas. ¿La peste trae consigo el asco?

AGT: La peste, al ser incurable y colectiva, se supone que trae consigo el espectáculo de la descomposición y la decadencia del cuerpo lo vuelve un fenómeno compartido.

AR: Me parece que cuando la peste corrompe, no sólo lo hace con los cuerpos, sino incluso con los dioses, las religiones y los sacerdotes. ¿Éstos sirven para algo cuando la epidemia se viene?

AGT: Cierto, la peste puede reflejar un castigo divino por una falta del individuo o la colectividad, pero también puede reflejar la inoperancia y decrepitud de una religión. En las ciudades antiguas, la peste podía traer consigo la decadencia de las religiones oficiales y el florecimiento de nuevos cultos. Ante la inoperancia de los dioses pululaban los magos y chamanes.

AR: Hay un par de textos que dedicas a la corrección estilística. ¿Cómo se relaciona ésta con la epidemia?

AGT: La parte de la peste y el lenguaje me parece fundamental en el volumen, pues muchas veces la peste no era producto de un pecado, sino de una errata, una forma inconsecuente de nombrar o dirigirse a la divinidad, lo que se reflejaba en una enfermedad del lenguaje, en una expulsión del paraíso original donde las palabras guardan una identidad con lo que nombran.

*Entrevista publicada en Replicante, junio de 2011. Reproducida con permiso del editor.

martes, 15 de noviembre de 2011

¿QUIÉN ES LIU BOLIN? "EL ARTISTA DEL DESVANECIMIENTO" ENTÉRATE:

ASÍ SE MAQUILLA

ASÍ SE MIMETIZA

ASÍ ES SU ESTADO "AL NATURAL"

Pero, visita: http://bit.ly/ucewVA el Blog de Oscar Vega, con más información.


domingo, 13 de noviembre de 2011

Silvia Cherem, periodista, le sigue la pista a Vicente Rojo:





Rompecabezas en Rojo

Expone Galería Juan Martín 'El salón de la fama', de Vicente Rojo

Por Silvia Cherem S.

Ciudad de México (13 noviembre 2011).- Una exposición y un reconocimiento permiten a los seguidores de Vicente Rojo (Barcelona, 1932) —artista plástico, diseñador gráfico y editor calificado por Carlos Monsiváis con el adjetivo de indispensable para la vida cultural mexicana— armar piezas del rompecabezas de su hermética trayectoria.

El 5 de noviembre fue inaugurada en la Galería Juan Martín su exposición El salón de la fama, homenaje a 12 personajes: escritores, artistas y un cineasta que han determinado su mirada. Y, el 19 de noviembre, en el Museo de Arte Moderno, recibirá la Medalla Bellas Artes. Rojo es críptico, tímido y estoico, un hombre de pocas palabras. Sin embargo, ambos sucesos sacuden su memoria. Son señales y negaciones a pie de página. Escenarios y recuerdos de una trayectoria. Escrituras de su doloroso pasado en una Barcelona en guerra y destellos de luz con los que renació en México.

El Salón de la fama

Como continuación de la exposición Correspondencias, presentada como una propuesta de Isaac Masri en el Centro Cultural Estación Indianilla en junio de 2009, Vicente Rojo tuvo la necesidad de acrecentar su lista de gratitudes incluyendo a personajes que han influido en su mirada de artista. Ahora eligió a 10 figuras más para homenajearlas creando simultáneamente obras de pequeño y mediano formato, en técnicas variadas, como un gran juego de fragmentos sueltos, historias traslapadas y elementos reiterativos de su propia existencia.

Su lista incluyó a cuatro escritores: Italo Calvino, representado con seis construcciones que evocan Las ciudades invisibles; Agatha Christie, quien despertó en Rojo adolescente una afición por las novelas de intriga; Julio Verne, el creador de la idílica isla solitaria en la que Rojo se refugió en su infancia, y el poeta Carlos Pellicer, a quien conoció conmovido por su poesía y a quien representó con flores hechas con coloridos trompos.

Siete fueron los artistas plásticos. Realizó ensamblajes y montajes con brochas, botes de tinta china, lápices, números y letras para representar la intimidad perturbadora de las cajas de Joseph Cornell. Dedicó tres máscaras realizadas con madera y cartón a Germán Cueto, hombre dulce y cariñoso a quien conoció. Recreó las texturas y las "formas feas" con las que Jean Dubuffet lograba crear obras trascendentales. Homenajeó a Paul Klee con obras de gran formato con relieves de cartón. Recordó la eficacia plástica, simple, limpia y definitiva de Piet Mondrian. Bailó creando ensamblajes de madera en movimiento como los de la escultora Louise Nevelson. Y se columpió en el remanso de inquietud de Mark Rothko.

Por último, dedicó su obra a George Méliès, pionero de la cinematografía y creador de una ficción fantástica colmada de elementos novedosos, ingenuos y conmovedores. Rojo quiso acercarse a su Viaje a la Luna, recrear sus cielos, sus formas tiernas, juguetonas y amables con las que lograba conmover a sus espectadores a pesar de los escasos recursos con los que contaba.

Ejecutando una especie de autobiografía, en un acto de reciprocidad y gratitud, usó para estos cuadros materiales atesorados en cajas a lo largo de su vida. Maderas que algún día trajo de Nueva York. Etiquetas que guardó desde 1964, compradas en Bruselas. Trompos y canicas de México que fue coleccionando con la pesada frustración de no ser diestro en ellos y que sirvieron para dar forma a una flor de Pellicer o a la nariz de una máscara de Cueto. Soldaditos y barcos de plomo que compró en un viaje a París en la década de 1970 y que usó para honrar a Italo Calvino y a Julio Verne, respectivamente. Letras y números de todas las familias y variados materiales. Y un caracol hallado sobre la arena.

Reconociendo afinidades, recreando su caminar, en un juego que es rompecabezas de su propia existencia, Rojo —hijo de republicanos exiliados y mexicano por elección— dio vida a El salón de la fama para sumarse a los festejos de medio siglo de vida de la galería Juan Martín, donde expone desde su inauguración.

Para Rojo, esta exposición es también una forma de agradecer la continuidad de la galería y recordar a Juan Martín, vasco que llegó de París a México a mediados de 1950 —invitado por Jaime García Terrés— y a quien recuerda con cariño.

Se conocieron en la Revista de la Universidad, donde Martín fungía como asistente de García Terrés, el director. Rojo colaboraba con la revista en la realización de portadas e ilustraciones y se hizo amigo de Martín, una persona noble, decente y culta, a quien identificó como lector voraz.

Por eso, cuando tras ser exitoso en la venta de grabados y dibujos en la Sala Margolín —propiedad de Walter Gruen, marido de Remedios Varo—, Juan Martín abrió su propia galería en 1961 en la Cerrada de Hamburgo, Rojo no dudó en exponer con él. Aprovechando que la galería de Antonio Souza y la Proteo se estaban diluyendo, Martín invitó también a exponer en su galería a Alberto Gironella, Manuel Felguérez, Lilia Carrillo, Arnaldo Coen, Francisco Corzas y otras individualidades a quienes décadas después se les agruparía en el llamado grupo de la Ruptura.

A Martín lo asistía una mística de respeto al arte. Si alguien quería comprar un cuadro y el galerista intuía que éste no cuidaría de la obra, simplemente no se lo vendía. Según Rojo, Malú Block, antaño colaboradora de Juan Martín en su galería, maneja la misma política

Medalla Bellas Artes

Vicente Rojo agradece la distinción de recibir esta medalla por la estrecha relación que ha tenido con el INBA desde su llegada a México en 1949. Seis meses después de su arribo, en enero de 1950, comenzó a trabajar en el INBA como asistente de Miguel Prieto, quien tenía a su cargo las publicaciones del instituto. Prieto, tipógrafo y pintor, a quien considera su mentor, no sólo le contagió el gusto por el moderno diseño gráfico, sino que le enseñó a poner el mismo interés en diseñar la edición monumental del Canto General de Pablo Neruda, que el pequeño y perecedero boleto de entrada a Bellas Artes.

Prieto se retiró de la Oficina de Ediciones del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1953 y Andrés Iduarte, el nuevo director, le ofreció a Rojo encargarse de la oficina.

A sus 21 años, tenía una enorme responsabilidad sobre sus hombros y era tan meticuloso, creativo y perfeccionista que parecía que en el INBA se quedaría a laborar toda una vida.

Sin embargo, antes de dos años hubo un cambio de director y éste apartó a Rojo con la excusa de ser "empleado de confianza", pues quería la plaza para uno de sus allegados. Sin más, lo corrió. Paradójicamente, de Bellas Artes, quien ahora lo premia, fue despedido, la única vez que le sucedió algo semejante.

No obstante, durante más de medio siglo continuó colaborando con el INBA diseñando catálogos y libros, y en las salas del Palacio de Bellas Artes y en el Museo de Arte Moderno ha expuesto su obra pictórica. Por ello, el próximo sábado, Vicente Rojo recibirá orgulloso la Medalla Bellas Artes, con placer y gratitud. El INBA es parte de su renacer artístico en México.

Periodista

Copyright © Grupo Reforma Servicio Informativo

ESTA NOTA PUEDES ENCONTRARLA EN:

http://www.reforma.com/cultura/articulo/1265673/

Fecha de publicación: 12-Nov-2011

sábado, 12 de noviembre de 2011

JUAN JOSÉ MILLÁS y sus "Articuentos completos", en Babelia de El País.

JUAN JOSÉ MILLÁS, EN BABELIA: ¿medita, reflexiona, se arrepiente, se mofa?
Entérate acerca de los "Articuentos completos" de Millás en una edición reciente de Seix Barral. En Babelia de El País, el reportaje.



REPORTAJE

El mundo real en 38 líneas de Word

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS 12/11/2011

Juan José Millás reúne en “Articuentos completos” sus artículos más pegados a la ficción, un género muy personal que, en sus manos, combina lo mejor del periodismo y la literatura. "Cualquiera de estas columnas se podría publicar hoy y tendría el mismo valor", dice el escritor sobre los textos publicados en las últimas dos décadas

13.15 Todos los tripulantes de los compartimentos sexto, séptimo y octavo pasaron al noveno. Hay 23 personas aquí. Tomamos esta decisión como consecuencia del accidente. Ninguno de nosotros puede subir a la superficie. Escribo a ciegas". En octubre de 2000 se encontró este mensaje entre los restos de un submarino ruso, el Kursk, cuya tripulación pereció en el fondo del mar tras un accidente ante el que nadie llegó a tiempo de hacer nada. El 3 de noviembre de ese año, Juan José Millás publicaba en la última página de este periódico una columna titulada Escribir que se abría con esas líneas trágicas y continuaba con estas otras, salidas de su propia mano: "Estas palabras, escritas por un oficial del Kursk en un pedazo de papel, tienen la turbadora exactitud que pedimos a un texto literario". En el dorso de la página, la programación de la primera cadena de televisión anunciaba para ese día Corazón de otoño, El precio justo y una entrega de Saber vivir sobre la diferencia entre obesidad y sobrepeso. Resulta imposible no pensar que tanto el haz como el envés de esa tira de papel contienen su particular teoría literaria. La levedad, el sobrepeso.

"La práctica del columnismo acentuó la búsqueda de la economía. Si algo se puede decir en un párrafo no lo debes decir en dos"

"Está bien haber creado una escritura propia y reconocible, porque cuando uno empieza a escribir lo que busca es una lengua propia"

Leído ahora entre las mil páginas de los Articuentos completos, aquel texto submarino de Millás refuerza su carácter de clave de bóveda. Es una columna y, a la vez, las instrucciones para escribir una columna, instrucciones que se parecen mucho a aquella clásica definición de poesía: las mejores palabras en el mejor orden. Las mejores y las estrictamente necesarias, algo que empieza por la necesidad y sigue con una selección rigurosa de los materiales (narrativos). En sus palabras: "Sería absurdo comenzar una novela afirmando de un frutero que es un bípedo. El lector tiene la obligación de saber que los fruteros son bípedos". El papel del marinero ruso contiene, además de un qué, un para qué. ¿Para qué sirve la literatura? Para contarlo, responde el escritor.

Ese texto de noviembre de 2000 es el único que lleva una nota al pie en esta monumental edición de articuentos: para explicar qué significaba hace 11 años la palabra Kursk. También el tiempo escribe por su cuenta. El resto de la selección ha dejado fuera las columnas -y no solo columnas- más pegadas a la actualidad en beneficio de aquellas que mantienen un pie en el periodismo y otro en la literatura. Aunque a veces sea el pie cambiado. "Cualquiera de estas columnas se podría publicar hoy y tendría el mismo valor", explica Millás. Articuentos fue el título con el que Fernando Valls, profesor y crítico literario especializado en la narrativa breve, reunió en 2000 en la editorial Alba (con posterior edición de bolsillo en Punto de Lectura) un conjunto de textos del escritor valenciano que en el periódico se leían como artículos de opinión (por ficticios que pareciesen) y en un libro, como relatos de ficción (por realistas que fueran).

Al frente de aquella antología Valls puso un prólogo que por mucho tiempo podrá leerse como el mapa de carreteras -o de tuberías- del planeta Millás. En él trazaba el hipotético árbol genealógico del escritor y, de paso, del nuevo género: Flaubert, Dostoievski, Henry James, Joyce, Kafka, Juan Rulfo. Además, señalaba cómo textos de naturaleza periodística -"no en balde se ocupan de lo que hoy ocurre en España y en el mundo" (sean España y el mundo lo que sean)- ponían en práctica procedimientos y motivos que a veces están más cerca de los clásicos textos de ficción, de la fábula o del microrrelato, "con sus característicos espejos, dobles, máscaras, fantasmas y transformaciones, la obsesión por el problema de la identidad, el cultivo de la sorpresa final o la postrera aparición del término real. Y siempre con el objetivo de mostrar el revés de la trama, lo verdadero y lo falso".

El mapa sigue siendo válido. También la sugerencia de que la escritura regular en los periódicos -los viernes en EL PAÍS desde el 24 de febrero de 1990, el año en que ganó el Premio Nadal con La soledad era esto- produjo un cambio de "rumbo narrativo" en una trayectoria que se había iniciado en 1975 con Cerbero son las sombras y que el año pasado se prolongó con Lo que sé de los hombrecillos, la decimoquinta novela de su autor, nacido en 1946. El caso es que ese autor no está "muy seguro" del giro: "Porque tampoco lo estoy de que haya una frontera grande entre el texto literario de un libro y el texto literario de un periódico. Es una frontera en gran medida artificial. Lo que sí es cierto es que la práctica del columnismo acentuó algo que ya era una inclinación mía: la búsqueda de la economía. Si algo se puede decir en un párrafo no lo debes decir en dos. He desarrollado unas antenas para detectar las palabras sobrantes. Siempre se puede ajustar un poco más un texto". Para el narrador, además, la funcionalidad en una columna es hermana siamesa de la belleza. Él lo explica comparando, admirado, su trabajo con el de un electricista o un fontanero: si funciona, un circuito es bello; o es bello porque funciona; o porque además funciona.

Millás llamó Cuerpo y prótesis a una de sus recopilaciones de artículos y 'Cuerpo' es en Articuentos completos el título del primero de los apartados en los que el escritor ha clasificado sus columnas. Los otros son 'Mente', 'Lenguaje', 'Sociedad' y 'Cajón de sastre'. Tal vez los periódicos del futuro bauticen así secciones que hoy se llaman Internacional, Economía, Deportes y Política. Por lo pronto, ahí está ese enjambre de situaciones que cualquier lector identificaría como millasianas: un bolsillo del pantalón de un hombre que comunica con el de una mujer, un teléfono móvil que suena en un funeral, un mensaje angustiado dejado en el contestador erróneo o una pregunta metafísica de cuya respuesta dependen tantas cosas: "En un mundo sin publicidad, ¿qué lugar ocuparía el Fairy en nuestros corazones?".

Ya que estamos con la publicidad: "Yo, cuando escribía a bolígrafo -un Bic negro punta fina-, sabía con exactitud qué parte del trabajo correspondía al bolígrafo y qué parte a mi talento. Siempre que pude, reconocí públicamente las virtudes del bolígrafo para no atribuirme más méritos de los que en realidad me correspondían", se lee en el articuento 'Las hormigas'. ¿Hay bolígrafos que escriban como Millás? ¿Es él consciente de que existe un estilo derivado de su nombre? "No te voy a decir que no hay un ligero movimiento de vanidad cuando uno oye eso", responde. "Está bien haber creado una escritura propia y reconocible, porque cuando uno empieza a escribir lo que busca es una lengua propia". No tarda, sin embargo, en sacudirse los adjetivos. ¿Ha pensado Millás huir de Juan José Millás? "Todo el día, claro que sí. Pero, al mismo tiempo, uno incurre una y otra vez en aquello de lo que está harto. Eso es la escritura ¿no?, un intento de escapar de uno mismo". El próximo viernes, un nuevo plan de fuga.

Articuentos completos. Juan José Millás. Seix Barral. Barcelona, 2011. 960 páginas. 27 euros (electrónico: 18,99).

EL ESPACIO DE LABERINTO DE MILENIO. MÁS QUE DIVULGACIÓN CULTURAL ES UNA PROVOCACIÓN A TU INTELIGENCIA, UN RETO A TU PARTICIPACIÓN EN LA "VIDA"


Hoy, Laberinto, EXUBERANTE…PLETÓRICO, de Tomás Segovia.

Además, de José Luis Martínez, una entrevista extraordinaria con

Cristina Pacheco,

de la A a la Z.




Tomás Segovia (1927-2011)

El hombre que escribía en los cafés

Nació en 1927 en Valencia, España, y llegó a México en 1940. Poeta, ensayista, novelista, dramaturgo, traductor y editor, Segovia escribió una veintena de libros en los que confluyen la introspección, el refinamiento intelectual y la constancia del desarraigo. Ofrecemos seis acercamientos a su personalidad y a su obra, una de las cimas de la literatura en lengua castellana.

De portada
  • Tomás Segovia (1927-2011) • Poema inédito

    Era eso

    Este poema inédito del autor de Anagnórisis captura el lenguaje de la naturaleza como espejo y gozo de la vida.

    Antesala
  • Entrevista: Cristina Pacheco

    “Me fascina ser del pueblo”

    La autora de Humo en tus ojos es una presencia imprescindible en la cultura mexicana. Con motivo de sus 70 años, pero sobre todo por la constancia y calidad de su obra, el INBA le hará este domingo un homenaje nacional en el Palacio de Bellas Artes, al que Laberinto se une con esta conversación.

    Literatura
  • Entrevista: Rodrigo Pineda

    Los músicos mexicanos Rodrigo y Gabriela.

    “Somos un médium”

    El virtuoso guitarrista mexicano habla de su carrera, sus interpretaciones al lado de Al Di Meola y su nuevo disco: Área 52.

    Música
  • Entrevista: Alberto Rodríguez

    Escena de <i>La leyenda de la Llorona</i>.

    “Los mitos aún resuenan en nuestra idiosincrasia”

    Después de La leyenda de la Nahuala, el director mexicano se lanza ahora con una versión animada, y reinterpretada, del terrible drama de la Llorona.

    Cine
  • Archivo hache

    ¿Qué pasa con la nueva novela latinoamericana?

    Desde la primera mesa se confirmó que el vínculo entre latinoamericanos —la esencia del Boom— no existe hoy. ¿Por qué?

    Varia

jueves, 10 de noviembre de 2011

PEPE GORDON, INCANSABLE, ACUDIÓ A DAVID GROSSMAN EN JERUSALEM PARA CONVERSAR CON ÉL. OBTUVO CALIDEZ, SONRISAS, HOSPITALIDAD Y EL ABRAZO DE UN AMIGO.







PRESENTÓ EL LUNES 7 DE NOVIEMBRE 2011 LA CONVERSACIÓN QUE SOSTUVO PEPE GORDON CON DAVID GROSSMAN EN JERUSALEM.

CUANDO LLEGUES AL FINAL, AGRADECERÉ RECORRAS CON LA MIRADA LOS AGRADECIMIENTOS QUE GENTILMENTE HIZO PEPE A GENTE CUYO INTERÉS FUE
EXCLUSIVAMENTE, EL DIVULGAR UNO DE LOS ROSTROS MÁS CONSECUENTES CON LA MENTALIDAD DEL JUDÍO DEL SIGLO XXI.
¡DISFRUTA, PUES, DE PALABRAS SABIAS Y ELOCUENCIA!


LA VIDA ENTERA, SU NOVELA MÁS RECIENTE. HAZ CLIC AQUÍ

ETGAR KERET CONVERSA CON PEPE GORDON EN CENTRO DEPORTIVO ISRAELITA EL 4 DE DIC. 12:00 MEDIODÍA: INSCRÍBETE PARA ASISTIR





miércoles, 9 de noviembre de 2011

EL GORDITO, Un cuento por Etgar Keret

ETGAR KERET, escritor
estará en México conversando con Pepe Gordon en Centro Deportivo Israelita el 4 de diciembre de 2011. Si deseas asistir, escríbeme: beto.buzali@yahoo.com.mx




El gordito

Por Etgar Keret

¿Sorprendido? Pues claro que estaba sorprendido. Sales con una chica. Una primera cita, una segunda cita, un restaurante por aquí, una película por allá, siempre en sesiones matinales, exclusivamente. Empiezan a acostarse, el sexo es espectacular y después llega también el sentimiento. Cuando de pronto, un buen día, viene a ti llorando, tú la abrazas y le dices que se tranquilice, que no pasa nada, y ella te contesta que ya no puede más, que tiene un secreto, pero no un secreto cualquiera, que se trata de algo tenebroso, de una maldición, un asunto que ha querido revelarte todo este tiempo pero no ha tenido valor para hacerlo. Porque se trata de algo que la oprime constantemente como si de un par de toneladas de ladrillos se tratara. Algo que te tiene que contar, porque tiene que hacerlo, aunque también sabe que desde el momento en que te lo revele la vas a dejar, y con razón. Y al momento vuelve a ponerse llorar.

—No te voy a dejar —le dices—, yo no, yo te quiero.

Puede que parezca que estés algo emocionado, pero no, y aunque lo estés es porque ella sigue llorando, no por el secreto en sí. La experiencia te ha enseñado que esos secretos que repetidamente llevan a las mujeres a hacerse trizas son la mayoría de las veces algo de la importancia de haberse echado un

palo con un animal, con un familiar o con alguien que les dio dinero a cambio.

—Soy una puta —acaban diciendo siempre.

—No, que no —insistes tú abrazándolas, o—: Shshshsh —si siguen llorando.

—De verdad que es algo muy gordo —insiste ella, como si hubiera descubierto esa despreocupación tuya que tanto has intentado ocultar.

—Puede que dentro de ti suene espantoso —le dices—, pero es por la acústica. Ya verás cómo, en cuanto lo saques, de repente te parecerá mucho menos grave.

Ella casi se lo cree y tras dudar un instante dice: —¿Si te dijera que por las noches me convierto en un hombre peludo y enano, sin cuello y con un anillo de oro en el meñique, entonces también seguirías queriéndome?

Y tú le dices que por supuesto, porque qué vas a decirle, ¿que no? Lo único que está intentando es ponerte a prueba para ver si la quieres incondicionalmente, y tú siempre has estado soberbio ante cualquier prueba. Además, la verdad es que en cuanto se lo dices ella se derrite y ya están cogiendo, así, en el salón. Después se quedan abrazados y ella llora, porque se siente aliviada, y tú también lloras, sin saber por qué. Pero a diferencia de otras veces ella no se marcha. Se queda a dormir contigo. Y tú te quedas despierto en la cama, mirando su hermoso cuerpo, el sol que se está poniendo ahí afuera, la

luna, que aparece de repente como de la nada, la luz plateada que le toca el cuerpo acariciándole el vello de la espalda. Y en menos de cinco minutos te encuentras con que a tu lado, en la cama, tienes a un hombre bajito y regordete. El hombre en cuestión se levanta, te sonríe y se viste algo turbado. Sale del dormitorio, y tú tras él, hipnotizado. Ahora ya está en el salón, pulsando con sus rollizos dedos los botones del control de la tele, dispuesto a ver los deportes. Futbol, un partido de la Liga de Campeones. Cuando fallan el tiro maldice y con los goles se levanta y hace la ola. Después del partido te dice que tiene la garganta seca y el estómago vacío. Que se le antojan unos bocadillos, de ser posible de pollo aunque también podrían ser de res. Así que te subes con él en el coche y lo llevas a un restaurante cercano que conoce. La nueva situación te tiene preocupado, muy preocupado, pero no sabes muy bien qué hacer porque la central neuronal de la decisión está paralizada. La mano cambia las marchas mientras bajas hacia Ayalon, como la de un robot, y él, en el asiento de al lado, tamborilea en el tablero con el anillo de oro que lleva en el meñique; cuando en

el semáforo que hay junto al cruce de Beit Dagon baja la ventanilla electrónica, te guiña un ojo y le grita a una soldado que está haciendo autoestop:

—Chata, ¿quieres que te subamos atrás como una cabra?

Después, en Azor, te pones a comer carne con él hasta reventar mientras lo ves disfrutar de cada bocado y reírse como un niño. Y todo el rato te dices a ti mismo que no es más que un sueño, un sueño extraño, es verdad, pero de esos de los que enseguida te vas a despertar. A la vuelta le preguntas dónde se quiere bajar, pero él se hace el sordo y pone cara de pobrecito. Así que te ves volviendo a tu casa con él. Son casi las tres de la mañana.

—Me voy a dormir —le comunicas, y él te dice adiós con la mano desde el puf y sigue con la mirada clavada en el canal de la moda.

Por la mañana te despiertas cansado, con un poco de dolor de estómago y la encuentras en el salón, todavía dormitando. Pero en cuanto has terminado de bañarte se levanta, te abraza con cierto aire de culpabilidad y tú te sientes demasiado confuso como para decirle nada. El tiempo pasa y siguen juntos.

El sexo no hace más que mejorar día con día, ella ya no es tan joven, ni tú tampoco, así que un buen día te encuentras hablando de tener un hijo. Por la noche tu gordito y tú se la pasan en grande cuando salen, como nunca te la habías pasado en la vida. Te lleva a restaurantes y a bares de los que antes no te sonaba ni el nombre, bailan juntos encima de las mesas y rompen platos y más platos como si el mañana no existiera. El gordito es un poco grosero, sobre todo con las mujeres. A veces tú no sabes dónde esconderte por las majaderías que hace. Pero, aparte de eso, la verdad es que está muy bien estar con él.

Cuando se conocieron, a ti el futbol no te interesaba demasiado, mientras que ahora ya conoces a todos los equipos y cada vez que el equipo del que son hinchas gana te sientes como si hubieras pedido un deseo y éste se hubiera cumplido, un sentimiento tan poco frecuente, especialmente en alguien como

tú, que normalmente no sabes ni lo que quieres. Y así, todas las noches, te duermes con él cansado viendo los partidos de la liga argentina y por la mañana vuelves a despertarte al lado de una mujer guapa y comprensiva a la que también amas a rabiar.

Traducción de Ana María Bejarano

Relato incluido en el libro Un hombre sin cabeza editado por Sexto Piso (www.sextopiso.com/mex). Todos los derechos están reservados.