viernes, 26 de octubre de 2012





Comunicado de prensa

Guadalajara, Jalisco a 26 de octubre de 2012



Alfredo Bryce Echenique recibió 

el Premio FIL de Literatura


El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique recibió ayer el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2012, en Lima (Perú), su ciudad natal, de manos de Dulce María Zúñiga, directora del mismo.

Bryce Echenique (1939) es “una de las figuras fundamentales de la literatura latinoamericana. Su obra ha atravesado e influido a varias generaciones desde la publicación de su primer libro de cuentos, Huerto cerrado. Su prosa está plena de humor, sentido satírico y un estupendo registro de la oralidad. Desde una melancolía bien temperada y una irónica nostalgia por los años idos, construye mundos y personajes entrañables con quienes los lectores establecen empatía inmediata”, señaló el jurado que, en septiembre pasado, decidió otorgarle este galardón por unanimidad.

Integrado por Mayra Santos-Febres, escritora puertorriqueña y directora del Festival Literario de San Juan de Puerto Rico, Leila Guerriero, periodista argentina; Călin-Andrei Mihăilescu, profesor y escritor rumano-canadiense; Mark Millington, académico y escritor inglés, Julio Ortega, crítico y escritor peruano; Margarita Valencia, crítica literaria, traductora y editora colombiana y Jorge Volpi, narrador y ensayista mexicano, el jurado agregó que “este gran cronista de la vida y las búsquedas literarias y políticas de los latinoamericanos de su generación, explora temas que rozan la enfermedad, la felicidad, el amor y la tristeza, y se mueve con igual eficacia por el cuento y la novela”.

Entre las obras más relevantes de Bryce Echenique están Un mundo para Julius (1970), “una novela que se ha vuelto imprescindible”, y las novelas La vida exagerada de Martín Romaña (1981), El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985) y No me esperen en abril (1995).

Dotado con 150 mil dólares el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances es uno de los mayores galardones literarios del mundo iberoamericano. Fue creado por iniciativa de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 1991, año en que lo recibió el chileno Nicanor Parra, y después han sido galardonados con él Juan José Arreola (1992), Eliseo Diego (1993), Julio Ramón Ribeyro (1994), Nélida Piñón (1995), Augusto Monterroso (1996), Juan Marsé (1997), Olga Orozco (1998), Sergio Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan García Ponce (2001), Cintio Vitier (2002), Rubem Fonseca (2003), Juan Goytisolo (2004), Tomás Segovia (2005), Carlos Monsiváis (2006), Fernando del Paso (2007) , António Lobo Antunes (2008), Rafael Cadenas (2009), Margo Glantz (2010) y Fernando Vallejo (2011).

jueves, 25 de octubre de 2012

POESÍA COMPLETA DE PAUL AUSTER. "Oír el silencio que sigue a la palabra de uno mismo." en español , editada por SEIX BARRAL. Disfruta:




Paul Auster reivindica disfrutar de su poesía
MILENIO.CULTURA •
OCTUBRE 2012 –

Paul Auster se adentró en la literatura a través de la poesía con tan solo nueve años, cuando empezó a componer unos versos "atroces" pero con los que aprendió 
"a disfrutar de escribir".



Pese a que el éxito le llegó gracias a novelas como las que integran "La Trilogía de Nueva York", Paul Auster se adentró en la literatura a través de la poesía con tan solo nueve años, cuando empezó a componer unos versos "atroces" pero con los que aprendió "a disfrutar de escribir".

"Cuando tenía ocho años mi madre me dio un montón de libros de Robert Louis Stevenson, pero sus historias y novelas eran demasiado complejas para mí", recuerda el escritor estadounidense durante una entrevista con Efe en su casa del barrio neoyorquino de Brooklyn, escenario de múltiples de sus narraciones.

Sin embargo, entre esos libros descubrió "A Child's Garden of Verses", escrito desde el punto de vista de un niño y que le marcó al convertirse en el primer libro de poesía que leyó, detalla con una memoria inquebrantable mientras da otra calada a uno de sus interminables puritos.

"Quise hacer algo parecido y aunque mis poemas eran absolutamente atroces, lo más malo que cualquiera pueda llegar a hacer, con ellos descubrí el placer de escribir, el sentimiento que me produjo fue de estar conectado con el mundo de una forma en la que no lo estaba cuando no escribía", explica.

Poco a poco fue desarrollando el estilo que plasmaría a los veinte años en poemarios como "Radios" (1970), "Exhumación" (1970-1972), "Escritura Mural" (1971-1975) o "Aceptando las consecuencias" (1978-1979), en los que ya están presentes temáticas tan "austerianas" como el azar, el lenguaje o los muros tanto interiores como exteriores.

"Traté de trabajar con lo mínimo posible, me hice una demanda espiritual a mí mismo de eliminar todo lo que pudiera. En ellos no hay automóviles, no hay teléfonos, no hay aviones, no hay nada que tenga que ver con la vida contemporánea. Son todo paisajes y estados internos", relata.

Ahora su "Poesía completa" ha sido reunida por primera vez en español por la editorial Seix Barral, en una edición bilingüe con traducción y prólogo de Jordi Ponce que trata de dar a conocer una de las facetas menos conocidas de Auster, también novelista, traductor, guionista e incluso director de cine.

"Puede ser lo mejor que he escrito. Hay algo tan puro en estos poemas cuando los miro ahora... Realmente son el producto de un esfuerzo supremo de articular cosas que no pueden ser articuladas", dice el autor, quien reconoce que el paso del tiempo le ha permitido "mirarlos con una cierta distancia".

No ocurre lo mismo con sus celebradas novelas, como "La ciudad de cristal" (1985), que integra junto a "Fantasmas" (1986) y "La habitación cerrada" (1986) su reconocida trilogía de Nueva York, de las que afirma que le producen "un sentimiento de asco y decepción, incluso horror".

Pese a ello, Auster, nacido en Newark (Nueva Jersey) el 3 de febrero de 1947 en el seno de una familia judía de origen centroeuropeo, dejó de escribir poesía hacia los treinta años al sentir "como si hubiera explorado ese territorio y no pudiera encontrar nada más en él".

Habría de pasar todo un año hasta que volviera a tomar el bolígrafo inspirado por un espectáculo de danza, pero esta vez abandonando para siempre la poesía y volcándose en las novelas que no había logrado completar durante su adolescencia, cuando escribió cientos de páginas sin terminar un solo libro.

Y si bien ahora su creación es distinta a entonces, el "acercamiento es igual", puesto que a su juicio "todo está en la música".

"Hay un ritmo en una frase, en un párrafo y en un libro. Creo que cada vez que he empezado a escribir he escuchado esta música en mi cabeza, sabía cómo quería sonar, no sabía cómo alcanzarlo pero tenía esta cadencia, ritmo, melodía ...", afirma.

Para plasmar mejor esa "música", el estadounidense escribe siempre sobre papel para pasar después sus manuscritos a máquina - "escribí, recuerda, un par de guiones en el ordenador y lo odié"-, y también prefiere el papel en lugar de la pantalla de un lector electrónico para leer.

"¿Por qué querría alguien leer poesía en una pantalla?", se pregunta mientras se acerca el libro de su "Poesía completa", inspirando profundamente con los ojos cerrados. Y bromea: "Además lo puedes poner en la estantería, sirve para la decoración de interiores".

El escritor, Premio Príncipe de Asturias de las Letras (2006), un galardón que este año recae sobre el también estadounidense y residente en Nueva York Philip Roth, también toma partido en la batalla política que se libra el próximo 6 de noviembre en las elecciones presidenciales de su país, unos comicios que a su juicio tienen algo de "urgente".

"Estamos atravesando un momento de gran división en Estados Unidos, incluso más que en los años 60, y eso que entonces estábamos totalmente divididos por la guerra de Vietnam", subraya Auster, para quien "la derecha se ha vuelto tan poderosa" que "pone en peligro la sociedad civilizada en la que todos los demás queremos vivir".

Así, confía en que el presidente Barack Obama consiga imponerse ante el aspirante del Partido Republicano, Mitt Romney, a quien califica como "un hombre hueco, muy ambicioso pero que no tiene nada que ofrecer a nadie".


La "Poesía completa" de Auster por primera vez en español

Dolores Pruneda Paz. Para  www.telam.com.ar

"Escribir es lo más cercano a la música que conozco, música y lenguaje son fuerzas físicas y las palabras articuladas en la literatura pueden percibirse como una infonía, tienen su propio ritmo", dice el estadounidense Paul Auster en el marco de la primera edición bilingüe de su "Poesía completa".

La publicación de Seix Barral reúne por primera vez la obra poética que el renombrado novelista, autor de "Leviatán", "La música del azar" y "Mr.Vértigo" entre otros, escribió durante la década del 70, aunque el apéndice del libro va más adelante, "Notas de un cuaderno de ejercicios" fue escrito en 1967.
El libro traducido y prologado por Jordi Doce está construido con ocho poemarios ordenados cronológicamente: “Radios"; “Exhumación”;“Escritura mural”; “Desapariciones”; “Efigies”; “Fragmentos del frío"; “Aceptando las consecuencias” y “Espacios blancos”.
Acá están los poemas de `Groundwork (cimientos): Selected poems and essays 1970-1979`, señala Doce en la introducción, y es ese título de esa primera selección que "da la idea de una poesía como preparación, trabajo preliminar, cimiento" de las ficciones en prosa que Auster desarrolló hasta el presente sin volver a la poesía.
-Télam: ¿Qué hay de ese joven Auster y de este ya maduro, que variaciones sufrieron sus composiciones?
-Auster: Dirás el viejo Auster (corrige). Hay más similitudes que diferencias, creo que los dos son bastante parecidos pero éste posiblemente tenga más cosas que decir y sea un poco más profundo.
Mi manera de pensar hoy las cosas quizá sea la misma, pero tal vez más amplia y eso viene de la experiencia, aunque no creo haber cambiado de manera drástica a través de los años.
En los mis poemas trabajaba a conciencia un terreno muy restrictivo, con un vocabulario muy pequeño intentando expresar mis intereses desde muy adentro. Creo que lo que me pasó según iba haciéndome mayor fue que ese territorio se expandió y así llegué a los terrenos de la ficción, era una forma de abarcar más mundo.
-T: ¿Volvería a escribir poesía?
-A: Nunca puede preverse qué pasará en el futuro pero no he escrito poesía en los últimos 30 años y no espero hacerlo por ahora, aunque nunca se puede estar seguro.
-T: ¿Qué significan las palabras para usted, siguen exigiendo un esfuerzo captarlas, colocarlas en el lugar indicado, imponen condiciones propias a sus textos?
-A: Por supuesto que sigue siendo difícil, en eso consiste escribir, si no todo el mundo sería escritor. Uno como escritor sabe cuándo se ha equivocado e insiste en encontrar lo que realmente quiere escribir aunque no sepa aún qué es. Y cuando decís `sí, así es exactamente como tenía que ser`, sentís una satisfacción inmensa que se esfuma a la frase siguiente.
De niño quiso ser bombero, luego beisbolista, tripuló un barco, fue traductor en París... El escritor nacido en New Jersey en 1947 captó la atención de los lectores, no de los editores, a mediados de los 80 con "La ciudad de cristal". Tuvo que pasar por más de 15 sellos para finalmente publicar el volumen que dio pie a la "Trilogía de Nueva York", que se completó con "Fantasmas" y "La habitación cerrada".
Auster fue guionista y codirector de "Cigarros", "Humos del vecino" y "Lulú en el puente". En el prólogo de "Poesía completa", Doce recupera parte de una entrevista donde el escritor define a la poesía como una fotografía y a la narrativa como una película; y en el mismo movimiento que marca su obra y personajes, el novelista cambia el ángulo y el objeto se transforma.
-A: Cada obra de arte es un espacio prefabricado, ninguna puede abarcarlo todo, cuando elegís hacer algo empezás a tallar ese espacio y lo explotás lo más y mejor posible. Si tuviera que explicarlo, si todo se expusiera o aclarara, sería otra cosa. Para mí lo más maravilloso de una obra de arte son los espacios vacíos, los silencios, porque uno mismo puede completarlos, y en ese sentido ya no es como una fotografía, es una sinfonía.
Escribir es lo más cercano a hacer música que conozco, música y lenguaje son fuerzas físicas. Estoy hablando ahora y las palabras salen de mi garganta y aunque no puedas verlas las escuchás. Estoy haciendo un esfuerzo con mis pulmones, con mi lengua, mi boca... es algo físico y las palabras articuladas en la literatura pueden percibirse como una sinfonía, tienen su propio ritmo, su melodía y pueden encontrar entendimientos más allá de los diccionarios, como en la música.
Aunque creo que la literatura no sale de mi ser abrazable, de la persona que usa medias, lleva el sweater en la espalda, saca la basura y paga impuestos. El escritor es algo dentro de ese ser biológico, otra cosa.
-T: ¿Se encuentran en algún momento ese escritor que habita su cuerpo y el hombre que habita el mundo?
-A: Sí, creo que los dos se juntan en algún lado pero no sé dónde. Posiblemente en el trabajo físico de escribir, sentado frente a una mesa, escribiendo palabras sobre el papel.
-T: ¿Se puede leer su obra como una continuidad de obsesiones que mantienen una coherencia estética?
-A: Estoy ocupado con ciertas obsesiones que me habitan desde que empecé a escribir poesía. Desde hace años trato de empezar todo de nuevo con cada novela, dejar atrás el pasado y reinventar un futuro, pero siempre me encuentro en lo mismo.
-T: ¿Así llegó a la prosa?
-Tenía 10 años y escribía historias, toda mi vida leí de todo, mi primera ambición fue convertirme en novelista pero de joven lo sentía muy difícil, no podía ver el final.
Recientemente me puse a mirar papeles escritos entre los 19 y 23 años, hay casi mil páginas de ficción que nunca publiqué porque nunca terminé, pero gran parte de ese material fue el que dio forma a lo que luego serían "La ciudad de cristal" y "El palacio de la luna".
En esa época no estaba listo para hacer ficción y ahí decidí concentrarme en la poesía, pero cuando maduré descubrí que podía hacerlo y eso es lo que he estado haciendo desde entonces.


miércoles, 24 de octubre de 2012

LA EMOCIÓN DE LAS COSAS, FLAMANTE EDICIÓN EN SEIX BARRAL DEL NUEVO LIBRO DE ÁNGELES MASTRETA (LEE AQUÍ EL PRIMER CAPÍTULO):


“Tengo que contarme, aunque me dé tristeza”: Ángeles Mastretta


MILENIO. CULTURA •  OCTUBRE 2012 —
JESÚS ALEJO SANTIAGO

La escritora poblana habla de la importancia de la vida cotidiana. Su más reciente novela, "La emoción de las cosas", se trata de un retorno a los orígenes, la búsqueda de las raíces en los recuerdos compartidos con sus padres, abuelos, hermanos e hijos.


La literatura de Ángeles Mastretta tiene una apuesta muy clara: contar la vida, sobre todo cantarla, convencida de que la realidad de todos los días es tan fuerte y ya cuenta con sus voceros, que resulta necesario ir por otro lado en la creación, como se refleja en su más reciente novela, La emoción de las cosas (Seix Barral, 2012).

“De repente puedo parecer frívola, pero me parece que eso puede ser importante: crecí en un medio en el que la vida diaria era muy importante, aunque a lo mejor era un mundo políticamente bastante silenciado, y no me cuesta trabajo recuperar la vida cotidiana; me parece incluso crucial hacerlo, no nada más por mí, también por los otros. Uno puede escribir para sí mismo, pero cuando publica lo hace para los demás.”

Se trata de un retorno a los orígenes, la búsqueda de las raíces en los recuerdos compartidos con sus padres y sus abuelos, con sus hermanos y con sus hijos, en la niñez y en la adultez de quien sabe que cada vez está más rodeada de muertos: una apuesta por recuperar la emoción de un pasado, segura de que le puede importar a los del presente.

“Estas cosas, aunque sean personales, cuando las escribo pienso en que alguien las va a leer. ¿Por qué? No nada más porque las quiero contar o sacármelas de encima, sino porque me parece que a los otros les va a ser de utilidad.

“La vida está hecha de la suma de los detalles y de las emociones: arte es lo que conmueve y a mí sí me resulta importante conmover. No quiero decir que todo lo que escribo sea arte, pero lo que sí me importa es acercarme al arte conmoviendo y no nada más con penas sino también con alegrías, con descubrimientos.”

En La emoción de las cosas se puede percibir nostalgia, mas no tristeza. Dice Ángeles Mastretta que a veces la nostalgia llega a enriquecer la vida, porque permite recuperar a los otros, en especial a los que ya no están, sin que ello signifique que el mundo de antes fuera mejor: “Era distinto y vale la pena invocarlo”.

“Creía que era posible hacer una novela con mi ombligo, que se podía hacer ficción: quería hacer un libro lineal que contara a estos papás, a la familia… y me di cuenta que eso no lo quería hacer. Los personajes no se volvían tal, seguían siendo personas. Por eso dije que no haría ficción; tengo que contarme, aunque me dé tristeza.”

Sin problema alguno, sin pudor, Mastretta reconoce que en la novela el lector se mete a su mundo, a sus fantasmas, de cuya recuperación se dice experta, si bien al mismo tiempo puede ser un libro espejo, porque al leer las historias de otros, te encuentras con la tuya.

“Cuando hacía el libro estaba triste y me estaba sintiendo vieja: lo terminé y lo entregué, y me entró sensación de viernes en la tarde. Me pesaba no poder hacer una novela sobre mis papás y de pronto me decidí a entregar lo que tengo, a ver a quién le interesa. Si no, no me moriré de la tristeza, pero me habré quitado de encima esto: mis fantasmas ahí van a estar, sólo que ya quiero que se conviertan en unas compañías alegres.”


ÓPERA PRIMA ¡LA BANDA! APTA PARA MELÓMANOS Y PÚBLICO EN GENERAL

Una orquesta con músicos de entre 6 y 22 años de edad



"Es una metáfora de lo que sucede en la sociedad, un microcosmos en el que una comunidad diversa puede trabajar con un objetivo claro y cada uno de los elementos aporta lo mejor de sí y su talento"




500 niños provenientes de 26 estados del país se concentraron durante 21 días, del 14 de julio al 1 de agosto, en Oaxtepec, Morelos, para formar una banda monumental  con clases magistrales de personajes de la talla de Horacio Franco, John Nelson, Ricardo Gallardo y Alan Pingarrón




El 4 de noviembre a las 19:00 horas será la gala final con un concierto gratuito en el Auditorio Nacional que se transmitirá por canal 22, el 11 de noviembre a las 19:30 horas




Ópera Prima: “La banda”
por Adelaido Martínez 
                  

Primero se buscaron figuras para la ópera; después, para la danza clásica; acto seguido le siguió la danza contemporánea. Ahora, el reality show de Conaculta, INBA y Canal 22, va en búsqueda de algo completamente diferente: niños y jóvenes músicos de entre 6 y 22 años de edad.

El formato de “Ópera Prima: ¡La Banda!”, como se titula esta nueva producción, constará de cuatro capítulos y una gala final. El programa pudo verse desde el pasado 14 de octubre a las 7:30 de la noche, con repeticiones los jueves a las 10 de la noche.

Además, el programa se alejará por primera vez del formato de competencia para mostrar, por primera vez, el campamento de niños y jóvenes “Vivir con Música para Vivir Mejor”, del Programa Nacional de Núcleos Musicales.

El reality fue presentado en conferencia de prensa por Magdalena Acosta, directora de Canal 22; así como el subdirector general de Bellas Artes, Sergio Ramírez Cárdenas y los productores de la emisión, Claudia D´Agostino y Enrique Strauss.

Ramírez Cárdenas explicó la razón de ser de este nuevo proyecto: “La riqueza de este programa lo hace difícil de definir. Si bien lo hemos hecho como un programa social a través de la música, esta frase no engloba el conjunto de atributos de los núcleos musicales que contienen muchos de carácter educativo, cultural y de desarrollo humano y social que si bien, nos muestran resultados inmediatos, los alcances esenciales sólo podrán lograrse en el mediano y largo plazo, de ahí que la continuidad de estos programas sea fundamental para no perder lo logrado”.

A lo largo de tres meses, el equipo de producción grabó en lugares como Ciudad Juárez, Puebla, Jalisco, San Luis Potosí, Texcoco, Querétaro, Cozumel, León, entre otros, para recopilar testimonios e historias que forman parte de este destacado proyecto.

El primer capítulo, que ya se transmitió, se refirió a los núcleos musicales que conforman la diversidad del país. Para este domingo se presenta cómo los participantes en el campamento antes mencionado, ubicado en Morelos con maestros de la talla de Ricardo Gallardo, John Nelson y Horacio Franco.

El siguiente capítulo mostrará las experiencias de estos jovencitos en una gira nacional que hicieron por ciudades como Acapulco, San Luis Potosí, Querétaro, León, Texcoco y Pachuca. Y el 4 de noviembre tendrá una gala final con un concierto gratuito que tendrá lugar en el Auditorio Nacional, mismo que se transmitirá el siguiente domingo, el 11 de ese mismo mes.

Quien conduce este programa será una gama de varias personalidades: Sasha Sökol, Eugenia León, Natalia Lafourcade, Fernando de la Mora y Daniel Giménez Cacho, una para cada capítulo del reality.




PEPE GORDON, MACARIO, SUSANA HARP, ENTRE OTROS TALENTOS Y TALENTOSOS CONTRA LA VIOLENCIA.




Tocan rock contra violencia
Macario grabó el CD a lo largo de cuatro días en una hacienda del siglo 17 en Dolores Hidalgo, Guanajuato
Por Julieta Riveroll    REFORMA Ciudad de México  (22 octubre 2012)


No son una banda de denuncia ni tampoco activistas, pero la realidad se impuso y permeó las nueve rolas del primer disco de Macario y la explanada de la Estela de Luz, el monumento erigido por el mismo Gobierno que emprendió la guerra contra el narco con un saldo de más de 60 mil muertos, fue el escenario elegido para interpretarlo.

"Tres ejecuciones, dos secuestros y una violación...Estamos hartos de esta situación", dice la letra de Don Lucio en voz del cantante Claudio Pezzotti, acompañado en la batería por Rodrigo Vázquez, en la guitarra por Iker Moranchel y en el bajo por Federico Quintana, los cuatro integrantes del grupo de rock nacido hace cuatro años.

Pezzotti asocia el surgimiento de Macario con los atentados con granadas en Morelia la noche del 15 de septiembre de 2008 durante la ceremonia del Grito de Independencia porque no era posible guardar silencio frente a estos hechos. Vinculada desde su origen a la violencia que vive el País, la banda se pregunta si de superarse este gran problema acabará sin chamba.

"Es más sencillo voltear la cara que recordarle a la gente que estamos del carajo, que esto se ha convertido en una carnicería", dice Moranchel consciente del mensaje que quieren transmitir, un mensaje en el que también tiene cabida la esperanza, el cambio, como cuando cantan "¡Busquemos todos la solución!" o "La paz es un susurro que suena ya, pues hoy me paro de frente a la libertad".

En su primera producción discográfica, Macario hace un cover de José Pérez León, canción de Los Tigres del Norte que habla sobre un campesino de Nuevo León que arriesgó su vida por cruzar del otro lado, incluye como bonus track una bendición en zapoteco cantada por Susana Harp y en la rola titulada Línea Federal musicaliza un poema de José Gordon:

"Nunca jamás / tercamente / nunca jamás / a pesar de todo/ nunca jamás / aunque la violencia se repita / nunca jamás / en medio de la densa obscuridad / nunca jamás / porque nos negamos a la barbarie / nunca jamás / porque hay que pararnos frente a la libertad / porque el nunca jamás enfrenta al miedo con la luz de la fraternidad".

Macario grabó el CD a lo largo de cuatro días en una hacienda del siglo 17 en Dolores Hidalgo, Guanajuato, que pertenece a la familia del rockero Billy Lesser y que conserva en algunos de sus muros playeras de conciertos memorables como el que dio Led Zeppelin en los años 70.

"Fue un reto hacer el disco con techos muy altos y unos domos que acústicamente eran una pesadilla, pero tenía otros espacios muy amigables para el sonido. En la troje, sin luz y llena de guano por todos lados, grabamos las guitarras y los coros en plena madrugada. Capturamos los ambientes, por eso oyes perros y grillos", comenta el guitarrista.

El nombre de la banda proviene del título de un grabado sobre la negritud y de la película mexicana dirigida por Roberto Gavaldón en 1959, basada en la novela de Bruno Traven, donde un campesino hace un pacto con la muerte.

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Cuida de revisarla con cierta frecuencia pues después de 15 días de inactividad, será eliminada.

lunes, 22 de octubre de 2012

DE ALFONSO ZAPICO, DUBLINÉS, UN COMIC SOBRE LA VIDA DE JOYCE, PREMIADO EN ESPAÑA. ENTÉRATE:



PUBLICADO POR ASTIBERRI



"Alfonso Zapico cuenta en DUBLINÉS la vida cotidiana de James Joyce para tratar de entender y justificar la obra literaria de este gran escritor irlandés.

Con este premio se impulsará más el libro que, según Zapico, "parecía un poco accesible, teniendo en cuenta que suena a raro, suena a Ulises, suena a Joyce y mi temor es que puede espantar a la gente", reconoce el autor. Pero aclara que el libro está hecho para que todo el mundo lo pueda ver y leer como en un viaje por la vida del autor irlandés."


DETALLE


Alfonso Zapico en el Instituto Cervantes de Dublín

DUBLINÉS
Alfonso Zapico

Premio Nacional del Cómic 2012
El asturiano Alfonso Zapico, premio autor revelación de 2010 en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona, se ha sumergido durante 3 años en el proceso de creación de Dublinés, una novela gráfica centrada en la vida de James Joyce en la que recorre los momentos, conversaciones, penurias y aventuras con las que se fue construyendo una de las grandes figuras del siglo XX.

Con un arduo trabajo de documentación y de plasmación en viñetas, este relato salpicado de múltiples anécdotas, es además un cautivador viaje en tren por aquellas ciudades –Dublín, Trieste, París y Zúrich– por las que fue dejando su rastro de vida este irlandés universal. Ilustres autores van desfilando por sus páginas como Henrik Ibsen, W. B. Yeats, Ezra Pound, H. G. Wells, Bernard Shaw, T. S. Eliot, Virginia Woolf, Paul Valéry, Marcel Proust, Ernest Hemingway, Samuel Beckett, Sergéi Eisenstein, Henri Matisse, André Gide, Le Corbusier, y hasta Lenin.

Ya quedaba claro que a Zapico no le asustaban los retos, a priori complicados, cuando con Café Budapest (Astiberri, 2008) decide meterse de lleno en una ficción determinada por los orígenes del todavía no resuelto conflicto palestino-israelí. Acto seguido, tras caer fascinado por la figura de Joyce, este autor de la Cuenca Minera da salida a un metódico plan a partir de un viaje por la vieja Europa que le permite tomar innumerables apuntes de campo y desarrollar una precisa labor de documentación, incluyendo múltiples entrevistas con contrastados estudiosos de la vida y obra de Joyce, que le posibilitan dar brillo y entidad crecientes al proyecto de Dublinés.

En realidad el acercamiento a Joyce es doble ya que un cuaderno de viaje La ruta Joyce (Astiberri, 2011) relata la particular aventura de Alfonso Zapico en el proceso de gestación de Dublinés y su recorrido por las ciudades que visitó tras los pasos de James Joyce en su arduo proceso de documentación e investigación, que le llevó también a otras ciudades como Bilbao o Angoulême.

“Zapico confirma su valía y proyección con un relato de ritmo vital que sabe combinar la exposición rigurosa de los ehcho con el acertado acento de aquellos aspectos vitales cotidianos que marcaran la producción artística del escritor”. Andrés S. Braun. Babelia-El País

“Biografiar a Joyce con acento en su peculiar personalidad y que el resultado guste es todo menos tarea fácil”. Lucía González. Rockdelux

“Zapico es uno de esos narradores de buenas y grandes historias que no necesita hacer concesiones a las tiranías de la contemporaneidad”. Felipe H. Cava. El Cultural. El Mundo

ALFONSO ZAPICO, EL DIBUJANTE

50 AÑOS DE LA EXHIBICIÓN Y TRIUNFO DE "EL ÁNGEL EXTERMINADOR" DE BUÑUEL.

50 años de la exhibición y triunfo de
EL ÁNGEL EXTERMINADOR (INFÓRMATE:HAZ CLIC)



Vídeo acerca de EL ÁNGEL EXTERMINADOR:

Una primera parte de la película:
(las demás las puedes encontrar en www.youtube.com)



domingo, 21 de octubre de 2012

SANTIAGO RONCAGLIOLO: SU COLUMNA EN LA REPÚBLICA,Pe. : "UN ESCRITOR PARA HOMBRES"


                                                                                          
“Tu cuerpo te hace traicionar a quienes te aman.                                      Y luego tu cuerpo te traiciona a ti”
                                                                                                                                                   P.R.
Operación Shylock 




Un escritor para hombres
Por Santiago Roncagliolo
Domingo, 21 de octubre de 2012
La República

El novelista Philip Roth recibe este mes el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. El jurado destaca su “compleja visión de la realidad contemporánea”, y la prensa lo celebra como un autor “mordaz” y “cosmopolita”, un “bombardero del sueño americano”. Pero un amigo mío, abogado, funcionario y para nada intelectual, me dice emocionado:–Nadie entiende a los hombres como Philip Roth. Y es el que más razón tiene.

Es comprensible que a los políticos les esté vetada la palabra “pene”. Es algo que preferimos no oírles decir. Más aún en el caso de la familia real, donde la prohibición se transmite genéticamente. Pero la prensa cultural hispana podría ser menos mojigata, gazmoña y meapilas, y echar mano de la palabreja de vez en cuando, que al fin y al cabo es sólo una parte del cuerpo, y por cierto, una que resulta imprescindible para leer a Philip Roth. El protagonista de La contravida, por ejemplo, sufre un tratamiento que le produce disfunción eréctil.

El de La mancha humana vuelve a la vida gracias al Viagra. Los universitarios de Indignación inundan el campus en una competencia masiva de onanismo. El titiritero de El teatro de Sabbath entretiene sus soledades con una foto y una pieza de ropa interior de la hija adolescente de su mejor amigo. Y mi favorita: el narrador de El pecho es una versión actual del Gregor Samsa kafkiano que una mañana amanece convertido en… teta.

Uno podría creer que, aunque el novelista Philip Roth sea un ácido provocador, el ser humano real es tímido y pudoroso, y por eso, para no incomodarlo, sus acólitos pasan de puntillas sobre los temas lascivos. Lo dudo. Isabel Coixet, que llevó al cine El animal moribundo, ha contado en público que Roth le explicó personalmente las escenas de sexo oral que quería, con ruiditos y todo. Y alguna ex pareja de él lo ha retratado en público como un depredador sin excesivos escrúpulos.

Es cierto que, para muchos lectores de Roth, todo este asunto es secundario. Según una opinión extendida, es mucho más importante el novelista político que el sexual. Yo creo que eso es una sandez. Para Philip Roth, el sexo también es una expresión de los conflictos políticos. En La orgía de Praga, un grupo de artistas de la Checoslovaquia comunista se acuestan entre todos como protesta contra el régimen. Y qué decir del delirante redentor de Operación Shylock, que pretende liderar a los judíos en un éxodo para abandonar el Estado de Israel, y tiene un implante artificial de miembro viril. En un mercado lleno de best sellers para mujeres, Philip Roth escribe sobre hombres, y sobre la relación de esos hombres con sus cuerpos. Uno de sus personajes, infiel compulsivo que ha llegado a la vejez, se lamenta: “Tu cuerpo te hace traicionar a quienes te aman. Y luego tu cuerpo te traiciona a ti”.

A sus fanáticos no siempre nos seducen sus proclamas sobre antisemitas o americanos, pero todos somos sensibles a su retrato de la fragilidad de la hombría. De hecho, aun en las sociedades más liberales y progresistas, ése sigue siendo el tabú. Uno puede ventilar ideas políticas de todo pelaje en cualquier conversación, incluso de extrema derecha, pero pregúntenle a un hombre sobre sus fracasos en la cama, y verán qué cara pone. Roth habla de lo que nadie se atreve a hablar. Y el tema es tan explosivo que ni siquiera sus defensores se atreven a mencionarlo.

Para mí, Philip Roth es uno de los mejores escritores vivos. Y sin duda, es el premio Príncipe de Asturias de las Letras más políticamente incorrecto que se ha concedido hasta hoy. Pero si dejamos que nos hablen de él las instituciones oficiales, los académicos y los críticos más solemnes, nunca nos vamos a enterar de qué escribe en realidad.


viernes, 19 de octubre de 2012

MANUEL ALVAREZ BRAVO: UNA DÉCADA AUSENTE. SUS FOTOGRAFÍAS LO MANTIENEN VIVO DESPUÉS DE HABER ESTADO ENTRE NOSOTROS POR 100 AÑOS:


MANUEL ÁLVAREZ BRAVO
1902-2002






“La palabra arte es muy resbaladiza. Realmente no tiene importancia en relación con el trabajo de alguien. Yo trabajo por placer, por el placer del trabajo, y todo lo demás es asunto de los críticos”


ÁLVAREZ BRAVO EN PARÍS
MILENIO

El trabajo del mexicano Manuel Álvarez Bravo, considerado como uno de los padres de la fotografía moderna, puede verse desde ayer en el museo del Jeu de Paume de París, donde una amplia retrospectiva analiza las reflexiones y poemas gráficos de un artista que pasó casi cien años detrás de un objetivo.

A través de 152 instantáneas, la muestra Manuel Álvarez Bravo (1902-2002), un fotógrafo al acecho intenta aportar una nueva mirada sobre una obra sometida históricamente al “tamiz occidental” de la crítica para “salir del camino trazado” y desvincularle de México para visitarle como creador internacional, explicó la directora del Jeu de Paume, la española Marta Gili.

Hasta el próximo 20 de enero, el público podrá descubrir un recorrido artístico de Álvarez Bravo desde sus humildes inicios, cuando capturaba fotografías de noche al terminar su jornada como funcionario administrativo, hasta imágenes emblemáticas que han visitado los muros del MoMA, el Museo de Bellas Artes de Nueva Delhi o el Museo de Artes Fotográficas de San Diego.

La comisaria de la exposición, Laura González Flores, dijo que esta quiere acercarse a Álvarez Bravo “no como alguien que muestra México, sino que construye una visión moderna, crítica y autorreflexiva sobre lo que está fotografiando, que casualmente es México”.

La experimentación, casi ininterrumpida desde que logró su primer aparato fotográfico, en 1924, hasta su muerte en los albores del siglo XXI, está salpicada de tomas que oscilan entre lo trágico y lo cómico.

Con motivos que se detienen tanto en obreros asesinados por manifestarse o en damas de burdel como en temas abstractos que sirven para tantear las características de diferentes volúmenes o las texturas.

El recorrido “presenta líneas de trabajo que permiten al espectador ver la construcción de ese pensamiento en torno a la fotografía, que es clásicamente moderno”, resumió González Flores.

Parte de esa modernidad emana del tiempo que le tocó vivir, cuando las vanguardias artísticas se abrían paso en Europa, mientras en México se configuraba la sociedad postrevolucionaria.

“Era un terreno propicio para el desarrollo de pensamientos experimentales entre los (años) veinte y los treinta” porque “hubo una relación entre los gobernantes mexicanos y los intelectuales que hacían la cultura”, añadió la comisaria.
Esa mirada distinta y reconocible, que se ha instalado entre los clásicos de la fotografía, proviene también de los vínculos de Álvarez Bravo con la creación de artistas contemporáneos como el pintor Pablo Picasso, el cineasta Luis Buñuel, o fotógrafos e intelectuales interesados por México como Serguéi Eisenstein, Edgard Weston, Paul Strand, Leon Trotski o André Breton.

Y también, como atestiguan las cartas manuscritas que salpican la muestra de París, con la relación de amistad que le unió a maestros como Herni Cartier-Bresson, aunque difirieran en sus métodos de trabajo.

“Álvarez Bravo no era un ‘street photographer’ en el sentido pleno de la palabra”, explicó el crítico del MoMa Gerardo Mosquera, quien le considera “el opuesto a Henri Cartier-Bresson, en el sentido de ese fotógrafo que va con la cámara y trata de agarrar los momentos precisos, ese instante en el que ocurre una imagen”.

Al revés que su colega francés, el mexicano “era un individuo tranquilo, calmo, con paciencia... famoso por haber escrito en su estudio una frase, como una especie de emblema, que decía: ‘hay tiempo’”.

DE JUAN JOSÉ MILLÁS, CINCO ANTICUENTOS. DE MI ARCHIVO.





Desde el archivo, Cinco anticuentos
de Juan José Millás                                       


1. Ánimo

Tomo notas, indistintamente, con un bolígrafo o con un lápiz colocados junto al ordenador, sobre un cuaderno escolar, de rayas. Al lápiz hay que sacarle punta de vez en cuando, lo que constituye una actividad artesanal que sirve también para la reflexión. Pero la diferencia más notable entre él y el bolígrafo es su modo de perecer. El bolígrafo no cambia de apariencia ni siquiera cuando se encuentra en las últimas. Y deja un cadáver tan curioso que nadie diría que está muerto si no fuera porque no pinta nada ya, aunque resucite a veces de improviso y trace un par de líneas, incluso un párrafo, antes de volver a expirar. La gente se resiste a desprenderse de los bolígrafos vacíos porque continúan como nuevos. Sólo se consumen por dentro, en fin, y siempre se acaban a traición, como el butano. El lápiz, en cambio, agoniza por dentro y por fuera a la vez, y deja un cadáver mínimo, un detrito del que uno se deshace sin ningún sentimiento de culpa. Punto y aparte.

La naturaleza presenta casos semejantes al del bolígrafo. Ahí está el caracol, que envejece sin una sola arruga exterior, sin un fruncido. Y no hay que sacarle punta cada poco: él mismo, mientras vive, asoma los cuernos al sol, caracol quiscol, y una vez muerto, si te encuentras la concha en un tiesto o en el agujero de un árbol, la guardas en el bolsillo y al llegar a casa la colocas junto a los bolígrafos difuntos. Tenemos una pasión curiosa por la cáscara, de ahí la afición a las cajas, sobre todo a las cajas fuertes. Hay personas que coleccionan pastilleros vacíos, que viene a ser lo mismo que guardar bolígrafos sin tinta, con los que sólo se pueden escribir poemas inexistentes, que muchas veces son los mejores.

Pese a todo, tal vez sea más digna la actitud existencial del lápiz que la del bolígrafo, la de la babosa que la del caracol, aunque no dejen cáscara para los arqueólogos. Conviene sacarse punta cada mañana, pese al espanto de ver cómo se agota uno. Lo complicado de sacarse punta es saber cuánto te tienes que afilar para escribir lo suficientemente claro sin romperte antes de que hayas acabado la novela o la vida. Pero eso constituye un ejercicio de conciencia, y quizá de consciencia, bastante saludable. Ánimo.

2. Dios y el Diablo

Mi padre tuvo durante algún tiempo en casa una incubadora artificial. Se trataba de una caja de madera, con la tapa de cristal, en cuyo interior, gracias a unas bombillas especiales, había una temperatura constante. Aunque nos dejaba contemplar el artefacto a cierta distancia, siempre quedó claro que el juguete aquel era suyo, lo mismo que el tren eléctrico. De repente, un día se presentaba en casa con un cucurucho de papel lleno de huevos que colocaba cuidadosamente en el aparato. Creo que los polluelos nacían al cabo de tres semanas, y la espera era excitante. Recuerdo haberme colocado clandestinamente en el desván, que era el lugar de la incubadora, y pasar horas en la contemplación de aquellos huevos, intentando imaginar las sustancias que se espesaban en su interior para dar lugar a ese curioso bicho de dos patas y pico que para mí, pese a su domesticidad, siempre tuvo algo de animal quimérico, como el ornitorrinco.

Muchas veces asistí al nacimiento de los polluelos, que se anunciaba con un breve temblor en el huevo. A continuación la cáscara se quebraba ligeramente en algún punto y en seguida aparecía el animal, amarillo, húmedo, perplejo. Lo más impresionante de aquel espectáculo incomprensible era precisamente el rostro de perplejidad del bicho. Miraba a un lado y otro con la expresión del que ha salido del metro en Marte por error. Una incubadora no es lugar para venir a este mundo.

-Y pensar que hay gente que no cree en Dios -decía mi madre intentando dar una clase de religión práctica.

Yo no decía nada, porque en casa estaba muy mal visto disentir de las manifestaciones teológicas, pero pensaba que los pollos de incubadora tenían todas las razones del mundo para ser unos ateos redomados. Quizá lo fueran. Ahora bien, visto cómo han evolucionado las cosas para estos pobres animales proveedores de dioxina, quizá hayan acabado creyendo en la existencia del diablo. Es lo que decía mi madre también en sus últimos días, al enterarse de los progresos de la ingeniería genética:

-Y pensar que hay gente que no cree en el diablo.

3. Lo que el ojo ve

No sé si ustedes están siguiéndole la pista al asunto este de la materia oscura, pero les aseguro que resulta apasionante. La situación es más o menos la siguiente: parece ser que el 90% de la materia de la que se compone el universo es invisible, de ahí la denominación de oscura que le dan los científicos. Pues bien, ahora mismo acaban de descubrir que unas partículas elementales llamadas neutrinos podrían ser el constitutivo primordial de esa materia. Los neutrinos no se ven, no se tocan, no se huelen, carecen de carga eléctrica y viajan a la velocidad de la luz; además de eso, atraviesan los cuerpos sin romperlos ni mancharlos. Sin embargo, los científicos empiezan a sospechar que tienen masa. Parece una contradicción insostenible que algo que se define por su ausencia de materia, al menos desde el concepto de materia que anida en el imaginario colectivo, tenga masa, pero es así, o está a punto de ser así, o está a punto de ser así, qué le vamos a hacer.

O sea, que usted y yo estamos sutilmente unidos por una materia oscura de la que formamos parte: de hecho, nos traspasa, es decir que navegamos en ella como pedazos de jamón en la masa de las croquetas; esa materia es la que proporciona densidad al cosmos, aunque, al contrario de la bechamel, no se percibe con los sentidos. Dicho de otro modo, los cuerpos, sean celestes o animales, no son más que los grumos de una totalidad inabarcable.

A mí no me sorprende nada este descubrimiento, la verdad. Siempre he sospechado que en la vida de un hombre tiene más importancia lo que no se ve: fíjense en la conciencia, que no ocupa, en apariencia, ningún lugar dentro del cuerpo y sin embargo es capaz de llevarte a la locura. Lo que me extraña es que llamen materia oscura al componente más luminoso de la creación. O sea, que para oscuros nosotros, y los montes, y los astros, y los satélites. Lo oscuro es precisamente lo que vemos: los ángeles son transparentes, eso dicen, y sin embargo están llenos de luz. El ojo sólo percibe oscuridad.

4. La Biblia

Somos hijos del cuento, así que cuando en una época remota nos expulsaron a la realidad, no sólo proveníamos de un útero, sino de un relato o de un conjunto de relatos que después hemos reproducido minuciosamente en el áspero lugar de destino, para encontrarnos como en casa. Somos, pues, hijos de Blancanieves, y de la madrastra y de la bruja y de los enanos y del ogro, pero también de Edipo y de su madre, incluso de Adán, y hermanos por lo tanto de Abel, aunque generalmente de Caín. Hemos construido la torre de Babel y el Empire State y el edificio Torres Blancas a pesar de Dios, que intentaba confundirnos para que no alcanzáramos con nuestros andamios el cielo, donde nos aguardábamos despavoridos, pues también somos dioses y demonios y ese gusano, el caernobis elegans, con el que ya hemos logrado compartir el 36% de nuestro abismo genético. Cuántas cosas.

Cambian las formas, sí, pero a estas alturas de la creación seguimos acostándonos con nuestra madre y engendrando minotauros con las bestias que nos llevamos a la cama o al laboratorio, lo mismo da. Ahí están las moscas con ojos en las patas y los ratones con orejas en la espalda y las ovejas clonadas en su laberinto. No nos falta de nada, ni siquiera las pócimas que le duermen a uno, o las que le despiertan, o las que nos convierten de gordos inmundos en afilados príncipes sin panículo adiposo. Y ahí están las píldoras de la virilidad y las de tener sixtillizos y las que quitan el hambre o la tristeza y las que nos devuelven el pelo prometido.

Dormimos en postura fetal, para volver al útero. Pero una vez despiertos no cesamos de reproducir las historias de hadas o terror (son las mismas) para volver al mito. El mundo es ya, por fin, un cuento. Qué digo un cuento: la Biblia, la Biblia en pasta, con sus pestes.

5. Discurso del método

Estos días tengo ardor de estómago y he perdido las gafas. Procuro llevarlo con resignación. Soy muy metódico para todo, incluso para el sufrimiento. Por eso es doblemente incomprensible lo de las gafas: siempre las coloco en el mismo sitio cuando me desprendo de ellas, para no andar buscándolas desesperadamente por toda la casa. Si no cabalgan sobre mis narices, sólo pueden encontrarse en el lavabo o sobre la mesilla de noche. Pues bien, ayer las busqué, aunque sin éxito, en estos lugares alternativos.

No sé qué ha podido pasar; así que después de 24 horas intentando averiguar qué ha sido de ellas, sólo se me ocurren cosas fantásticas para explicar su fuga. Es lo que tenemos la gente muy meticulosa, que cuando falla el método, no nos queda más remedio que acudir a lo sobrenatural. De hecho, he rezado siete padrenuestros seguidos, que es lo que hacía mi madre cuando perdía el dedal, y he encontrado siete dedales, en efecto, pero ni rastro de las gafas. Dios mío.

Al no ver bien, se me ha disparado el fuego gástrico, que es típico de las situaciones de cólera. Generalmente, procuro no irritarme porque la ira es muy difícil de sistematizar y luego produce efectos indeseables sobre el organismo. Aunque yo, en estas situaciones, siempre busco consuelo en la idea de que el cuerpo es un sistema y como tal se mueve a golpe de método. No siempre es así, ya lo sabemos, de ahí las enfermedades en general, y las neuralgias, que no parecen obedecer a una pauta. Excepto con mi madre, a quien le dolía la cabeza cuando iba a llover. A mí me ataca la punzada sin acompañamientos atmosféricos. Lo más que he conseguido es golpearme en la frente cuando hay tormenta, pero no es lo mismo decir va a llover porque me duele la cabeza, que me golpeo en la cabeza porque llueve.

O sea, que a mi madre, que no tenía método alguno para nada, le iban las cosas mejor que a mí. Sólo perdía los dedales, que se los encontraba san Antonio, y no sabía lo que era un dolor de estómago. En cuanto a las neuralgias, ya hemos visto que eran propiamente fenómenos atmosféricos. No nos parecemos en nada.






El autor

Juan José Millás (Valencia-España, 1946). Escritor y periodista español. Nació en Valencia, pero ha vivido en Madrid la mayor parte de su vida. En su numerosa obra, de introspección psicológica en su mayoría, cualquier hecho cotidiano se puede convertir en un suceso fantástico. En la actualidad colabora en prensa y radio; sus columnas de los viernes en El País tienen un gran número de seguidores, por la sutileza y originalidad de su punto de vista para tratar los temas de la actualidad, así como por su gran compromiso social. Ha ganado varios premios de periodismo muy prestigiosos, como el Francisco Cerecedo 2005. En el programa La Ventana de la cadena Ser dispone de un espacio (Viernes 16:00 h) en el que anima a los oyentes a enviar pequeños relatos sobre palabras del diccionario. En la actualidad, está construyendo un glosario con estos relatos logrando una numerosa participación. En el mes de mayo del 2006 ha sido nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Turín.

Un lector enciclopédico

Juan José Millás afirma que su afición a la literatura nació cuando una tarde de la infancia leyó el artículo "Muerte" de la enciclopedia Espasa. Estudió la carrera de Filosofía y Letras en Madrid, que no terminó, alternando los estudios con diversos trabajos. Influido por Dostoyevski y Kafka en sus inicios, casado con una psicoanalista, sus novelas combinan un gélido planteamiento del paisaje urbano como territorio semifantástico con una angustiosa visión del ser humano, en tanto que sometido a fuerzas y casualidades que constantemente le desbordan.

Hace menos de diez años que comenzó su labor periodística en "El País" y en más medios de comunicación. Parece poco tiempo para la popularidad de la que goza. Comenzó como escritor de culto, gracias al Premio Sésamo de 1974, pero hoy en día no se sabe qué decir primero, si Millás es periodista o escritor. Por ambas actividades es una de las plumas más queridas y admiradas de nuestro tiempo por los lectores españoles y extranjeros.