miércoles, 9 de noviembre de 2011

EL GORDITO, Un cuento por Etgar Keret

ETGAR KERET, escritor
estará en México conversando con Pepe Gordon en Centro Deportivo Israelita el 4 de diciembre de 2011. Si deseas asistir, escríbeme: beto.buzali@yahoo.com.mx




El gordito

Por Etgar Keret

¿Sorprendido? Pues claro que estaba sorprendido. Sales con una chica. Una primera cita, una segunda cita, un restaurante por aquí, una película por allá, siempre en sesiones matinales, exclusivamente. Empiezan a acostarse, el sexo es espectacular y después llega también el sentimiento. Cuando de pronto, un buen día, viene a ti llorando, tú la abrazas y le dices que se tranquilice, que no pasa nada, y ella te contesta que ya no puede más, que tiene un secreto, pero no un secreto cualquiera, que se trata de algo tenebroso, de una maldición, un asunto que ha querido revelarte todo este tiempo pero no ha tenido valor para hacerlo. Porque se trata de algo que la oprime constantemente como si de un par de toneladas de ladrillos se tratara. Algo que te tiene que contar, porque tiene que hacerlo, aunque también sabe que desde el momento en que te lo revele la vas a dejar, y con razón. Y al momento vuelve a ponerse llorar.

—No te voy a dejar —le dices—, yo no, yo te quiero.

Puede que parezca que estés algo emocionado, pero no, y aunque lo estés es porque ella sigue llorando, no por el secreto en sí. La experiencia te ha enseñado que esos secretos que repetidamente llevan a las mujeres a hacerse trizas son la mayoría de las veces algo de la importancia de haberse echado un

palo con un animal, con un familiar o con alguien que les dio dinero a cambio.

—Soy una puta —acaban diciendo siempre.

—No, que no —insistes tú abrazándolas, o—: Shshshsh —si siguen llorando.

—De verdad que es algo muy gordo —insiste ella, como si hubiera descubierto esa despreocupación tuya que tanto has intentado ocultar.

—Puede que dentro de ti suene espantoso —le dices—, pero es por la acústica. Ya verás cómo, en cuanto lo saques, de repente te parecerá mucho menos grave.

Ella casi se lo cree y tras dudar un instante dice: —¿Si te dijera que por las noches me convierto en un hombre peludo y enano, sin cuello y con un anillo de oro en el meñique, entonces también seguirías queriéndome?

Y tú le dices que por supuesto, porque qué vas a decirle, ¿que no? Lo único que está intentando es ponerte a prueba para ver si la quieres incondicionalmente, y tú siempre has estado soberbio ante cualquier prueba. Además, la verdad es que en cuanto se lo dices ella se derrite y ya están cogiendo, así, en el salón. Después se quedan abrazados y ella llora, porque se siente aliviada, y tú también lloras, sin saber por qué. Pero a diferencia de otras veces ella no se marcha. Se queda a dormir contigo. Y tú te quedas despierto en la cama, mirando su hermoso cuerpo, el sol que se está poniendo ahí afuera, la

luna, que aparece de repente como de la nada, la luz plateada que le toca el cuerpo acariciándole el vello de la espalda. Y en menos de cinco minutos te encuentras con que a tu lado, en la cama, tienes a un hombre bajito y regordete. El hombre en cuestión se levanta, te sonríe y se viste algo turbado. Sale del dormitorio, y tú tras él, hipnotizado. Ahora ya está en el salón, pulsando con sus rollizos dedos los botones del control de la tele, dispuesto a ver los deportes. Futbol, un partido de la Liga de Campeones. Cuando fallan el tiro maldice y con los goles se levanta y hace la ola. Después del partido te dice que tiene la garganta seca y el estómago vacío. Que se le antojan unos bocadillos, de ser posible de pollo aunque también podrían ser de res. Así que te subes con él en el coche y lo llevas a un restaurante cercano que conoce. La nueva situación te tiene preocupado, muy preocupado, pero no sabes muy bien qué hacer porque la central neuronal de la decisión está paralizada. La mano cambia las marchas mientras bajas hacia Ayalon, como la de un robot, y él, en el asiento de al lado, tamborilea en el tablero con el anillo de oro que lleva en el meñique; cuando en

el semáforo que hay junto al cruce de Beit Dagon baja la ventanilla electrónica, te guiña un ojo y le grita a una soldado que está haciendo autoestop:

—Chata, ¿quieres que te subamos atrás como una cabra?

Después, en Azor, te pones a comer carne con él hasta reventar mientras lo ves disfrutar de cada bocado y reírse como un niño. Y todo el rato te dices a ti mismo que no es más que un sueño, un sueño extraño, es verdad, pero de esos de los que enseguida te vas a despertar. A la vuelta le preguntas dónde se quiere bajar, pero él se hace el sordo y pone cara de pobrecito. Así que te ves volviendo a tu casa con él. Son casi las tres de la mañana.

—Me voy a dormir —le comunicas, y él te dice adiós con la mano desde el puf y sigue con la mirada clavada en el canal de la moda.

Por la mañana te despiertas cansado, con un poco de dolor de estómago y la encuentras en el salón, todavía dormitando. Pero en cuanto has terminado de bañarte se levanta, te abraza con cierto aire de culpabilidad y tú te sientes demasiado confuso como para decirle nada. El tiempo pasa y siguen juntos.

El sexo no hace más que mejorar día con día, ella ya no es tan joven, ni tú tampoco, así que un buen día te encuentras hablando de tener un hijo. Por la noche tu gordito y tú se la pasan en grande cuando salen, como nunca te la habías pasado en la vida. Te lleva a restaurantes y a bares de los que antes no te sonaba ni el nombre, bailan juntos encima de las mesas y rompen platos y más platos como si el mañana no existiera. El gordito es un poco grosero, sobre todo con las mujeres. A veces tú no sabes dónde esconderte por las majaderías que hace. Pero, aparte de eso, la verdad es que está muy bien estar con él.

Cuando se conocieron, a ti el futbol no te interesaba demasiado, mientras que ahora ya conoces a todos los equipos y cada vez que el equipo del que son hinchas gana te sientes como si hubieras pedido un deseo y éste se hubiera cumplido, un sentimiento tan poco frecuente, especialmente en alguien como

tú, que normalmente no sabes ni lo que quieres. Y así, todas las noches, te duermes con él cansado viendo los partidos de la liga argentina y por la mañana vuelves a despertarte al lado de una mujer guapa y comprensiva a la que también amas a rabiar.

Traducción de Ana María Bejarano

Relato incluido en el libro Un hombre sin cabeza editado por Sexto Piso (www.sextopiso.com/mex). Todos los derechos están reservados.

lunes, 7 de noviembre de 2011

HOY, 7 de noviembre, TRANSMITE CANAL 22 LA CONVERSACIÓN SOSTENIDA EN JERUSALEM ENTRE PEPE GORDON Y DAVID GROSSMAN:





"Grossman, el memorioso"

(Abajo, un fragmento)

Se transmite el lunes 7 de nov. a las 21:00 horas por Canal 22

José Gordon

Ciudad de México (7 noviembre 2011).-

"¿Quién quiere tocar la realidad con alta resolución cuando es tan dolorosa? Ante los golpes nos cerramos, el problema es que ya no podemos tocar al otro, nos convertimos en una armadura sin caballero adentro. Creo por eso que nuestra guerra no es sólo contra un "enemigo" sino contra esa decadencia, contra esa limitación". Habla David Grossman, uno de los novelistas israelíes más notables, apreciado profundamente por críticos como George Steiner y Harold Bloom. Sus palabras, firmes y a la vez serenas, resuenan con lo que vivimos en México.

La búsqueda de Grossman es narrar lo que está más allá de las palabras superficiales, los clichés y los prejuicios en que nos encerramos. Este es un breve fragmento de la plática que sostuvimos recientemente en Jerusalén. La conversación registrada en las cámaras por Froylán López Lavín será transmitida hoy por Canal 22.

Su última novela, La vida entera (en hebreo, La mujer que escapaba de las noticias), crea un efecto muy interesante. Tanto los lectores de izquierda como los de derecha dicen: "Este es nuestro libro".

¿Qué fenómeno está tocando?

En este libro, Ora, el personaje principal, es una mujer abierta y vulnerable, no muy politizada, que se permite sentir cosas que son muy de derecha y posturas que son muy de izquierda --mucho más que yo, por cierto--. Al no tener un escudo, se balancea libremente entre los diferentes instintos y sentimientos que tiene. Se permite estar totalmente asustada y recelosa de los árabes --cuando tiene buenas razones para esta experiencia-- y se permite ser compasiva y empática con ellos cuando tiene razones para esto.

Parte de la cuota que todos pagamos por estar encerrados en esta situación es que nos volvemos herméticos. Cada uno de nosotros está atrapado en sus opiniones. En Israel es más fácil cambiar de sexo que de postura política. Hay personas que no tienen ninguna flexibilidad. La gente de izquierda rara vez se permitirá admitir que tal vez tenemos buenas razones para temer a los árabes. La gente de la derecha nunca se permitirá sentir compasión por el sufrimiento esencial de los palestinos. Cada lado está atrapado en sus opiniones y este libro --y el personaje de Ora-- permiten de pronto explorar lo que no nos permitimos leer en la vida real. Recuerdo que un día conocí por casualidad a dos personas icónicas de la derecha y de la izquierda en Israel. Las dos me dijeron: "Este es mi libro. Soy yo". Tuve un pensamiento inevitable: ¡Si tan solo pudiera encontrar el modo de que coincidieran en la vida real!.

El libro hace que varios tipos de lectores rompan ciertos tabúes. Quisiera saber cómo lee un palestino su novela, ¿cómo se ve en el espejo de la intimidad de su libro?

Este libro tuvo algunas reseñas en periódicos árabes. En Al Hayat, el principal periódico árabe que se publica en Londres, el crítico dijo: "Es un libro sobre el amor, el amor de una mujer y dos hombres, trata del amor de un hermano por su hermano. Es un libro sobre el amor de un joven soldado israelí por su país". Esto me conmovió pues creo que es la primera vez, que yo sepa, que un crítico o intelectual árabe se permite legitimar el amor que nosotros sentimos por este país. Creo que hay un matiz importante en esta actitud: el de entender que también amamos a este país, el de permitirnos este amor. Ambos lados, aunque lógicamente saben que el otro lado está muy conectado y arraigado a este lugar, no son suficientemente generosos para permitir que uno y otro amen la misma tierra. Es como si dos hombres amaran a la misma mujer o viceversa.

domingo, 6 de noviembre de 2011

EL ESPACIO DE REGINA KALACH ATRI: UN POEMA CADA DÍA. HOY TOCA: ALEJANDRA PIZARNIK





ALEJANDRA PIZARNIK

Yo no siento que pueda decir nada de Alejandra. Hoy que la volví a leer , me quedé muda y como un tanto mutilada, triste; asombrada de tanta poesía y tanta nostalgia albergada en un sólo ser. Muchos, como ella, han elegido la muerte; Alejandra, un ser con destino trágico, fue elegida por la poesía

http://youtu.be/vQYtov94V0A La Enamorada ella, a quien la vida le dolía.

http://youtu.be/Jn9z8KxFQPg La palabra del deseo

http://youtu.be/Aic0Q6W7Ock una especie de documental sobre Alejandra que e mí me encantó y a los que pusieron sus comentarios les chocó; yo se los comparto porque creo que es bastante bueno; nunca se dirá lo suficiente ni lo adecuado sobre un poeta, de todos modos a mí me parece que no se lo deben perder.



A la espera de la oscuridad

Ese instante que no se olvida

Tan vacío devuelto por las sombras

Tan vacío rechazado por los relojes

Ese pobre instante adoptado por mi ternura

Desnudo desnudo de sangre de alas

Sin ojos para recordar angustias de antaño

Sin labios para recoger el zumo de las violencias

perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma

Ponle tus cabellos escarchados por el fuego

Abrázalo pequeña estatua de terror.

Señálale el mundo convulsionado a tus pies

A tus pies donde mueren las golondrinas

Tiritantes de pavor frente al futuro

Dile que los suspiros del mar

Humedecen las únicas palabras

Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada

Acurrucado en la cueva del destino

Sin manos para decir nunca

Sin manos para regalar mariposas

A los niños muertos.




Amantes

una flor

no lejos de la noche

mi cuerpo mudo

se abre

a la delicada urgencia del rocío

De "Los trabajos y las noches" 1965




Anillos de ceniza

A Cristina Campo

Son mis voces cantando

para que no canten ellos,

los amordazados grismente en el alba,

los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

Hay, en la espera,

un rumor a lila rompiéndose.

Y hay, cuando viene el día,

una partición de sol en pequeños soles negros.

Y cuando es de noche, siempre,

una tribu de palabras mutiladas

busca asilo en mi garganta

para que no canten ellos,

los funestos, los dueños del silencio.


A Aurora y Julio Cortázar

Estos huesos brillando en la noche,

estas palabras como piedras preciosas

en la garganta viva de un pájaro petrificado,

este verde muy amado,

este lila caliente,

este corazón sólo misterioso.

sábado, 5 de noviembre de 2011

EL ESPACIO DE LABERINTO DE MILENIO. MÁS QUE DIVULGACIÓN CULTURAL ES UNA PROVOCACIÓN A TU INTELIGENCIA, UN RETO A TU PARTICIPACIÓN EN LA "VIDA"

En Laberinto de MILENIO



Para qué sirven las escuelas de escritores

A pesar de que pueden contarse con los dedos de una mano, ¿sirven de algo, forman en verdad creadores? ¿O son únicamente una alternativa a las facultades de Letras, que privilegian el saber académico y la sistematización de la lectura? Junto a tal tema, cuatro escritores confían sus opiniones sobre el oficio de escribir.

De portada
  • Toscanadas

    Mi reino por un kilo de tortillas

    La civilización llegó al ser humano por la boca. Cuando utilizó el fuego para cocinar, cuando agregó la primera hierba para volver más placentero el sabor. Ahí dejamos de ser simples animales.

    Antesala
  • Poesía

    El cuchillo y la luna

    Los abismos del amor, el erotismo sutil y las imágenes bíblicas señalan algunos de los caminos que desde el principio Noyola se empeñó en frecuentar.

    Antesala
  • A salto de línea

    La empaquetada

    Un filme fuera de serie. Ni siquiera he alcanzado a comprender por qué la crítica y los medios le brindaron tan escasa promoción.

    Antesala
  • Entrevista: Mauricio Beuchot

    Beuchot, autor de <i>Interpretación y realidad en la filosofía actual</i>

    La filosofía sale a la calle

    Filosofar ¿para qué?, se pregunta el pensador. En un primer impulso, para incidir en las condiciones políticas y económicas de México; en otro orden, para encontrar la fuente que le da sentido a la vida.

    Filosofía
  • Ensayo

    Ejecuciones

    Quizás el deseo de separar el castigo del dolor y evitar con éste un espectáculo de regocijo generalizado fue lo que impelió al doctor Samuel Hauhgton (1821-1889) a diseñar el Long drop for hanging.

    Ensayo

Fernando Zamora en Laberinto, comenta El eterno peregrinar de Israel, uno de los temas del Festival Internacional de Cine Judío:

http://bit.ly/ugrEBa


Uniendo corazones

En este peregrinar, todos somos extranjeros

Por Fernando V Zamora para Laberinto

Budrus.

Dirección: Julia Bacha. Guión: Julia Bacha. Fotografía: Julia Bacha y Mohammed Fawzi. Música: Kareem Roustom. Israel, Palestina, 2009.

Hombre de celuloide

El trauma vive en la repetición e, inconjurable, sobrevive con base en el intento por conjurarlo. El trauma es una cicatriz que se nos presenta día con día en el caso de los individuos y generación a generación en el caso de los pueblos.

La palabra carácter viene de la marca de hierro con que los romanos marcaban a sus esclavos. Todo carácter es una cicatriz. Nos somete. Lo mejor que podemos hacer con ella (tal vez lo único) es resignificarla, mostrarla airosos. La cicatriz se vuelve entonces carácter: somos uno, particular, frente a todos los otros.

Dos cicatrices viven de muy distinta forma en el cine israelí: la de la Shoah y la de la ocupación palestina. En ambas, los artistas de Israel se detienen a reflexionar como quien desgrana un salmo. En Uniendo corazones, Avi Nesher retoma elementos típicos de la nostalgia del nuevo cine italiano (Baarìa, por ejemplo, o Cinema Paradiso) y los adapta a otro Mediterráneo. En Haifa un escritor recuerda la década de los años sesenta, cuando tenía quince años e Israel, como su hombría, se estaba consolidando. Arik es un adolescente que lee novelas de detectives, espía la desnudez de su vecina y, obligado, tiene que ponerse a trabajar de casamentero con un hombre que lleva airoso dos cicatrices, una en la cara y otra (esos infames números verdeazulados) en el antebrazo.

El Holocausto esta presente en el Noveno Festival de Cine Judío con esta película que reflexiona en torno a la importancia de recordar las cicatrices que han forjado nuestro carácter.

La otra cara del discurso o, si se quiere, la otra cicatriz, está en el conflicto con Palestina. Con honestidad, Julia Bacha se coloca —textualmente– en el lado palestino para llevar al público a Budrus, un pequeño pueblo que vive de los árboles de aceitunas. El conflicto narrativo emerge (y políticamente revive) cuando el gobierno israelí decide construir un muro que acabará con esos árboles, separará al pueblo de Budrus de su cementerio y dejará a la primaria con un muro de concreto como paisaje.

Sin falsas moralejas, Budrus muestra una salida posible al conflicto del Medio Oriente. En un intercambio de entrevistas que incluye a los soldados que tuvieron a su cargo desarraigar los árboles de aceitunas, un miembro de Hamás y la familia del activista del pueblo, Budrus es la política puesta en el pedestal del arte. Judíos y palestinos de verdad pueden hermanarse. Lo quiere la paz.

La tierra misma está llena de cicatrices y en el Noveno Festival de Cine Judío, la tierra es un personaje, la geografía: Jerusalén en Despertando y en El gerente de recursos humanos; La Unión Soviética en Refusnik; Haifa en Uniendo corazones y en Una joven y bella esposa; la República Checa en Protector; Estados Unidos en Los yankies y en Un gancho ortodoxo; el desierto en Pequeños héroes; y México en Días de juventud. La geografía prueba también la diversidad cultural de una milenaria tradición que se arraiga en el cine. Ya sabían los exégetas: el peregrinar de Israel concierne a todos los hombres. No hay lugar en la Tierra en que lo humano deba sentirse extranjero.

Fernando Zamora • @fernandovzamora


Link relacionado: http://bit.ly/ugrEBa

sábado, 29 de octubre de 2011

ETGAR KERET: ¿Y QUIÉN ES ESE SEÑOR?

ETGAR KERET EN LA FIL GDL, entre otras actividades, se reunirá con “1000 JÓVENES”

EN MÉXICO SE PRESENTARÁ EN C.D.I. EL 4 DE DIC. Y EN GANDHI M.A. QUEVEDO EL 5 DE DIC.

¿Más información? Escríbeme a beto.buzali@yahoo.com.mx


Si REALMENTE quisieras saber quién es
ETGAR KERET
BIEN podrías visitar su sitio:
preferencias personales
su activismo
sus libros
sus artículos y entrevistas
su rostro...







imaginantes en homenaje a Etgar Keret




ETGAR ES INCONMENSURABLE
TE RECOMIENDO DENTRO DE SU SITIO LA SIGUIENTE ENTREVISTA:



JELLYFISH, UN FILM DE ETGAR KERET

SITIO DE LABERINTO. SEMBLANZA DE MI PROPIA MUERTE: PROPUESTA DE 5 ESCRITORES Y OTROS TEXTOS CELEBRANDO LO INAPLAZABLE. MERECE TU LECTURA Y APLAUSO.


La muerte soñada

“Es más fácil soportar la muerte sin pensar en ella”, escribió el filósofo francés Blas Pascal. Contraviniendo esta máxima, hemos invitado a cinco escritores a que imaginen, o intenten representar, su propia muerte. Acompañamos estos textos con las opiniones de Richard Ford y Martin Amis.

La muerte soñada

“Es más fácil soportar la muerte sin pensar en ella”, escribió el filósofo francés Blas Pascal. Contraviniendo esta máxima, hemos invitado a cinco escritores a que imaginen, o intenten representar, su propia muerte. Acompañamos estos textos con las opiniones de Richard Ford y Martin Amis.

De portada
  • Poesía

    Ciudadano de la noche

    Los espejos, que carecen de memoria, y la presencia de la muerte, adivina infalible, alientan aquí la melancolía y el desasosiego.

    Antesala
  • Ex libris • Catalina de Medicis

    Antesala
  • Toscanadas

    Los falsificadores de clásicos

    A los lectores avezados les pido que denuncien estos libros. Los lleven al vendedor y le expliquen que comerciar con esa basura equivale a cometer fraude.

    Antesala
  • Escolios

    Víctimas y sufrientes

    Antesala
  • Ensayo

    De izquierda a derecha: Tomás Segovia, Gabriel Zaid, con el rostro difuminado, Kazuya Sakai, Alejandro Rossi, José de la Colina, Octavio Paz; abajo, Salvador Elizondo y Juan García Ponce.

    Cuarenta años de Plural

    En octubre de 1971 apareció el primer número de una de las revistas culturales más influyentes en la órbita hispánica de la segunda mitad del siglo pasado. Este paseo por sus poco menos de cinco años de vida bajo la dirección de Octavio Paz arroja un balance sobre el lugar que ocupa en nuestros días.

    Literatura

LA PELÍCULA "EL ÁRBOL DE LA VIDA" DESDE LA MIRADA DE FERNANDO V ZAMORA, LABERINTO de Milenio:

EL ÁRBOL DE LA VIDA

-un comentario-






Hombre de celuloide

La remisión de lo sagrado

Por Fernando V Zamora

Laberinto de MILENIO. 2011-10-29•Cine

The tree of life (El árbol de la vida). Dirección: Terrence Malick. Guión: Terrence Malick. Música original: Alexander Desplat. Fotografía: Emmanuel Lubezki. Con: Brad Pitt, Sean Penn y Jessica Chastain. Estados Unidos, 2011. Foto: Jameskingmovies.com

Algo tiene The tree of life de las Confesiones de Agustín. Algo tiene de la Comedia de Dante. Es vehemente. Está tejida con precisión matemática. Conduce al espectador al corazón del autor para mostrar que “la gran aventura” es eso que, decía Shakespeare, está en el corazón del corazón humano. Es un rezo que evoca, en el silencio que responde, a la divinidad. Este es el sentido de la larga digresión que hacen Malick y el mexicano Lubezki entre el planteamiento del conflicto y el inicio del desarrollo: la aventura está en responder ¿cómo llegamos aquí? Malick dice lo que en 2001 Stanley Kubrick no quiso o no pudo decir. Cada imagen es como un sonido en una partitura: remite de sí misma, desaparece para dejar al espectador frente a sus propias preguntas y respuestas. Su rezo y su Dios.

Terrence Malick, este autor casi mítico que ha filmado sólo cinco obras en cuatro décadas (llegó a la fama con su tercera película, The thin red line y tenía ya más de cincuenta años de edad) incursiona por primera vez en el terreno autobiográfico. Y en el esfuerzo ha conseguido una obra importante. The tree of life aspira a la grandeza. Su autor no dialoga con Spielberg o Tarantino, dialoga con Dante, con Virgilio (con Bach, tal vez) con Eisenstein. Para narrar su infancia retoma El sentido del cine como un músico que retomase El clavecín bien temperado.

El árbol de la vida es el reverso mistérico del Anticristo de Lars von Trier. Con elementos universales (una madre, un padre, un hijo perdido) Malick opone Naturaleza con Gracia ahí donde Von Trier oponía Naturaleza con Razón humana. Si en el imaginario del danés la mujer representa a lo natural (que es demoniaco) y el hombre a la razón (que tiene que ser liberada) en la cosmogonía de Malick, la mujer representa a la Gracia bajo cuyo dominio la razón masculina debe ser domeñada. “Madre, padre, siempre están luchando dentro de mí.”

El hermano de Malick murió hace mucho. Era un joven músico que se rompió las manos, desesperado por no haber podido ser el guitarrista que exigía Andrés Segovia. Pero el árbol de la vida no habla de eso. Las respuestas de Malick están en lo no-contado: la vida es oposición a la muerte, la gracia es oposición a la naturaleza y Dios es el rezo de un niño, no una teofanía.

Terrence Malick se interpreta a sí mismo como un arquitecto que desciende del edificio de la modernidad y vaga por una playa para reconciliar al padre y al hijo en la gracia de un espíritu que puebla esta obra que ganó, en el 2011, la Palma de Oro en Cannes.

Cuando Malick fue descubierto en 1998 por un reducido número de críticos que habían encontrado que The thin red line era una obra maestra, muchos se preguntaron qué tenía de especial este autor egresado de Harvard y traductor de Heidegger. Lo que tiene es que, como Heidegger, Malick re-significa el valor de lo sagrado a través de lo no-dicho. Si su hermano murió con las manos rotas, no importa. En esta película están todas las razones por las que un hombre ama a su hermano.



Visita para disfrutar, en principio, el trailer: