jueves, 3 de junio de 2010

Cabrona y Millonaria: Aprender a decir NO (¡Cómo cuesta!)

Del Blog de Adina Chelminsky

Cabrona y Millonaria: Aprender a decir NO (¡Cómo cuesta!)


jueves 3 de junio de 2010

Aprender a decir NO (¡Cómo cuesta!)

El no saber decir NO es uno de los principales obstáculos que tenemos, hombre y mujeres, para conseguir el éxito. El no poder ser asertiv@s, e imponer límites, muchas veces impide que hagamos lo correcto para nuestra vida .

Decimos que Si cuando NO queremos comprar algo. Decimos que SI cuando NO queremos una tarjeta de crédito. Decimos que Si cuando NO queremos acceder a algo que nos pide nuestra pareja/amigas/madre/jefe/hijos. Decimos que SI (cuando queremos decir que NO) para guardar las formas, por pena, porque es más fácil y menos complicado y porque nadie nunca nos enseña cómo ser debe de decir que NO.

Así es que comparto con ustedes un texto que me envía Renee Lan, indudablemente la mejor educadora que conozco y que mucho nos puede ayudar a ser más asertivas en el dinero y en la vida.

NO ES NO
No es no, y hay una sola manera de decirlo: No.
Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos.
No, se dice de una sola manera.
Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto.
No. Se dice una sola vez,
No.
Con la misma entonación,
No.
Como un disco rayado,
No.
Un No que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín, no es No.
Un No que necesita de explicaciones y justificaciones, no es No.
No, tiene la brevedad de un segundo.
Es un No para el otro porque ya fue para uno mismo.
No es No, aquí y muy lejos de aquí.
No, no deja puertas abiertas ni entrampa con esperanzas, ni puede dejar de ser No aunque el otro y el mundo se pongan patas arriba.
No, es el último acto de dignidad.
No, es el fin de un libro, sin más capítulos ni segundas partes.
No, no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos revueltos, ni con pena; y menos aún, con satisfacción.
No es No porque no.
Cuando el No es No, se mirará a los ojos y el No, se descolgará naturalmente de los labios.
La voz del No, no es trémula, ni vacilante, ni agresiva y no deja duda alguna. Ese No, no es una negación del pasado; es una corrección al futuro.
y sólo quien sabe decir No, puede decir SÍ.

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