viernes, 28 de mayo de 2010

El cuaderno verde. José Gordon.





EL CUADERNO VERDE
¿La multitud inteligente?

José Gordon
28 May. 10


De pronto los mensajitos empezaron a circular a gran velocidad. Mediante teléfonos celulares y correos electrónicos se pasaba la voz: "En unos momentos nos encontraremos en la tienda Macy's de Manhattan, en Nueva York, en el noveno piso". Como si fueran a un estadio de futbol en donde no sabes a quién te vas encontrar, se reunieron unas cien personas frente a una alfombra que tenía un precio de diez mil dólares. La multitud se coordinó rápidamente para realizar un juego. Se hizo pasar por una comuna que quería comprar "la alfombra del amor". Después de discutir durante diez minutos con los vendedores la multitud se dispersó rápidamente.

Esto sucedió el 17 de junio de 2003 y fue una de las primeras muestras de un nuevo tipo de fenómeno colectivo, popularizado por Howard Rheingold en el libro Multitudes inteligentes. La próxima revolución social.

El Twitter y los celulares han expandido este tipo de expresiones. En Londres, por ejemplo, en varias estaciones del Metro la gente acalló sus aparatos de música portátil. Se pasó la voz que de que en un momento determinado todos tenían que encenderlos y empezar a bailar. En la estación Victoria participaron cuatro mil personas. Experimentos de este tenor se han realizado con peleas de cojines y desfiles de zombies. Imagínese que justo después de que termina un partido de futbol de la Selección Nacional, nos mandamos mensajitos y todos salimos al Ángel, con las manos al frente como si fuéramos zombies.

Lo cierto es que estamos ante fenómenos más complejos que surgen de la velocidad de la comunicación de redes sociales. Empezamos a probar, aún con cierta torpeza, nuestro músculo colectivo. En el libro Emergente, las vidas interconectadas de las hormigas, los cerebros, las ciudades y el software, Steven Johnson plantea, por ejemplo, que la interacción de miles de millones de neuronas, genera un comportamiento colectivo que no se puede deducir de las neuronas individuales: hay un salto cualitativo, un cambio de nivel que se explica con otras leyes, llamadas emergentes, por las ciencias de la complejidad.

El Premio Nobel de Física Robert Laughlin me dio un ejemplo de este funcionamiento. Si uno trata de entender un cuadro de Monet analizando los puntitos característicos del impresionismo, uno se queda viendo puros puntitos. Sin embargo, si nos alejamos un poco, podemos ver que la interacción compleja de todos esos puntos genera una imagen que antes no era visible. El todo es mayor que la suma de las partes.

En el ámbito social, apenas vislumbramos nuevos niveles de organización social cuando nos movemos con miopía e incoherencia. El comportamiento amorfo de las multitudes y su manipulación por los tiranos es fuente de temor. En el libro Masa y poder, Elías Canetti reflexiona sobre este problema, pero también nos plantea las posibilidades que surgen de la comunión. En este marco, hay que preguntarnos qué nuevos tipos de comportamiento pueden emerger cuando las células del cuerpo social interactúan de manera más compleja y comparten información en formas nunca antes vistas.

Ya hay algunos apuntes. En enero de 2001, en Filipinas, a través de mensajitos en celulares, la gente salió a la calle y se movilizó para impedir que el presidente José Estrada fuera exonerado por lo oscurito de cargos de corrupción. En España, después de los ataques del 11 de marzo de 2004, en el cambio electoral jugó una inteligencia colectiva que no se dejó engañar con la información manipulada por el gobierno. En un ejemplo más cercano, ya es de todos sabida la solidaridad twittera ante los abusos del alcoholímetro o de los retenes. En este contexto, será interesante ver cómo incide la comunicación móvil en las próximas campañas presidenciales en nuestro país. Ojalá tengan que lidiar con multitudes inteligentes capaces de hacer un "bypass" ciudadano a lo obsoleto.

pepegordon@gmail.com

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