jueves, 1 de noviembre de 2012

ETGAR KERET VISITARÁ LA FIL GDL 2013 MOTIVO ISRAEL INVITADO DE HONOR. AQUÍ UN CUENTO, SU LIBRO MÁS RECIENTE, Y ALGUNOS COMENTARIOS.




Utero,
de Etgar Keret

El día de mi quinto cumpleaños le detectaron a mi madre un cáncer y los médicos dijeron que le tenían que extirpar el útero. Fue un día muy triste. Nos fuimos todos al hospital en el Subaru de papá y nos quedamos esperando hasta que el médico salió del quirófano con lágrimas en los ojos.

       -En mi vida había visto un útero tan bello- dijo, al tiempo que se retiraba la mascarilla blanca de la cara-, me siento como si fuera un asesino.

                 Y es que mi madre tenía realmente un útero precioso. Tan precioso que el hospital lo donó a un museo. Así que un sábado nos fuimos todos a visitarlo y  mi tío nos tomo una foto junto a él. Para entonces mi padre ya no estaba en el país. Se había divorciado de mi madre el día después de la operación.

                -Una mujer sin útero no es una mujer, y un hombre que se queda con una mujer que no es una mujer deja de ser un hombre –nos dijo a mi hermano y a mí un segundo antes de tomar un avión para Alaska-. Cuando sean mayores, lo entenderán.

                La sala en la que estaba expuesto el útero de mamá se encontraba completamente a oscuras. La única fuente de luz provenía del propio útero, que desprendía una claridad difusa, como el interior de un avión en un vuelo nocturno. En las fotos no parecía gran cosa, a causa del flash, pero cuando lo vi al natural comprendí perfectamente por qué había llorado el médico.

                -Ustedes salieron de ahí –dijo mi tío señalándolo-, vivían ahí dentro como unos príncipes, créanme. ¡Qué madre tienen, qué madre!

                Al final mi madre murió, y es que al final todas las madres mueren. Y mi padre se convirtió en un famoso estudioso del Polo Norte y un gran cazador de ballenas. Las chicas con las que yo salía siempre se ofendían cuando les examinaba la matriz, porque les parecía que estaban en la consulta del ginecólogo, que no es precisamente de lo más romántico. Pero una de ellas, una que estaba muy bien formada, accedió a casarse conmigo. Yo les pegaba mucho a nuestros hijos, desde bebés, porque su llanto me ponía nervioso. Y la verdad es que ellos aprendían la lección y dejaban de llorar para siempre a partir de los nueve meses, e incluso antes. Al principio los llevaba el día de su cumpleaños al museo para enseñarles el útero de su abuela, pero como no parecía impresionarles demasiado y mi mujer se ponía frenética, poco a poco me fui inclinando por llevarlos a ver películas dobladas.

                Cierto día, la grúa se llevó mi coche y, como el depósito de la policía municipal estaba al lado del museo, decidí entrar. El útero no estaba en su lugar habitual, sino que lo habían trasladado a una sala secundaria llena de cuadros antiguos, y al observarlo de cerca vi que estaba totalmente recubierto de puntitos verdes. Le pregunté al vigilante por qué nadie lo limpiaba, pero él se limitó a encogerse de hombros. Le supliqué al conservador del museo que me permitiera limpiarlo a mí, si no tenía personal suficiente para hacerlo. Pero él, malévolamente, se negó a ello y me recordó que yo no podía tocar ningún objeto porque no trabajaba allí. Mi mujer dijo que el museo tenía toda la razón y que además le parecía demencial tener expuesto un útero en una institución pública, y encima en un lugar por el que pasaban niños. Yo, por el contrario, no podía pensar en otra cosa. En mi interior sabía que, si no forzaba la puerta del museo, robaba el útero y me ocupaba de él, dejaría de ser lo que era. Como mi padre aquella noche en la escalerilla del avión, supe exactamente lo que tenía que hacer. Dos días después tomé la camioneta de la empresa donde trabajo y llegué al museo cuando iban a cerrar. Las salas se encontraban desiertas, pero aunque me hubiera encontrado con alguien no me habría preocupado lo más mínimo. En esta ocasión iba armado, aparte de que no tenía un plan excelente. El único problema con el que me topé fue con que el útero propiamente dicho había desaparecido. El conservador del museo se sorprendió bastante al verme, pero cuando le metí el cañón de mi nuevo revólver Jericó bien hondo en el gaznate se apresuró a informarme de mil amores. El útero había sido vendido un día antes a un filántropo judía que había pedido que se lo enviaran a uno de los centros de la comunidad judía de Alaska. Por el camino había sido robado en alta mar por algunos miembros de una organización ecologista local. Esta organización había emitido un comunicado a la prensa en el que declaraba que no era justo que el útero permaneciera en cautiverio y por ello había decidido liberarlo en el seno de la naturaleza. Esa organización ecologista, según la agencia Reuters, estaba considerada como muy extremista y peligrosa y operaba desde un buque pirata al mando de un cazador de ballenas redimido. Le di las gracias al encargado y devolví la pistola a su funda. Durante todo el camino de regreso a casa me encontré con los semáforos en rojo. Navegué entre los carriles sin hacer uso de los retrovisores y esforzándome por hacer desaparecer el nudo que había decidido instalarse en mi garganta. Intenté imaginarme el útero de mi madre en medio de un campo verde cubierto de rocío, o nadando en el océano rodeado de delfines y de atunes.

EL DEPARTAMENTO NUEVO DE ETGAR KERET EN VARSOVIA
KERET-HOUSE SERÁ HABITADA 
EN MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS DEL HOLOCAUSTO


Etgar Keret a la mexicana
IVAN THAYS


Como venganza al sometimiento al que nos han tenido por décadas los españoles y sus traducciones (vale, chaval, jilipollas, etc), los editores de Sexto Piso deciden traducir del hebreo al mexicano el último libro del israelí Etgar Keret. Fíjense el título. No dice “un toque” y menos “un golpe” sino un charrísimo “toquido”. Ni más ni menos. En fin, siempre es una buena noticia que se publique un nuevo libro del extraordinario Keret, del cual Sexto Piso ha traducido varios libros.


*Dice la nota:

Buenas noticias para los fans de Etgar Keret: ¡ya llegó su nuevo libro, DE REPENTE UN TOQUIDO EN LA PUERTA! A partir de la semana que viene en todas las librerías.
“De repente un toquido en la puerta” hilvana un cúmulo de historias, personajes entrañables y situaciones hilarantes y al mismo tiempo desconcertantes que caracterizan a los breves pero contundentes relatos de Etgar Keret. Llenos de humor, tristeza, compasión, pero sobre todo de un gran sentido del absurdo de la vida, los cuentos que componen este libro, considerado su trabajo más maduro hasta ahora, han confirmado a su autor como uno de los escritores más originales de su generación.

“There were lots of lies along the way in life. Lies without arms, lies that were ill, lies that did harm, lies that could kill. Lies on foot, or behind the wheel, black-tie lies, and lies that could steal.”
—        Etgar Keret




Israel pega el brinco


La firma del convenio sienta las primeras expectativas para la FIL del 2013, que tendrá a Israel como su invitado de honor. Escritores como Etgar Keret calentarán los motores en este otoño

Por Verónica de Santos

El Instituto Cultural México Israelí fue la sede para la formalización del convenio que designa a Israel como el próximo invitado de honor a la Feria Internacional del Libro, en su edición de 2013.

Firmaron el documento Raúl Padilla López, presidente de la FIL, y Rodica Radian-Gordon, embajadora de Israel en México, quien no dudó en calificar a su patria como “un país de lectores” y señaló que en Israel se publican cada año siete mil títulos en hebreo. Además estuvieron presentes en el acto Nubia Macías, directora de la FIL, y Rafael Zaga, presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México.

“Me congratulo de que sea la FIL Guadalajara, el encuentro editorial más importante de Iberoamérica, la que brinde la plataforma para un mayor conocimiento de esta cultura joven, dinámica y vanguardista”, dijo Padilla López, quien además señaló que Israel “destaca por tener un amplio programa de traducciones, señal de su voluntad para abrirse al mundo y a la palabra”.

Radian Gordon retomó esta idea más tarde cuando dijo que el Instituto para la Traducción de Literatura Hebrea ha puesto especial interés últimamente por la literatura hispanoamericana (especialmente en autores del Boom), y al adelantar que jugará un papel central en 2013. Por su parte, Nubia Macías apuntó que este organismo ha tenido ya presencia en la feria durante los últimos siete años, específicamente en la negociación de derechos.

La visita coincidirá con el aniversario número 65 de la fundación del Estado de Israel, “fecha altamente simbólica” lo cual además servirá “para refrendar el pacto de amistad que une a nuestras naciones”, dijo la embajadora.

Este lazo tiene en 1958 una fecha importante, pues fue cuando se fundó el Comité Mexicano Pro-Palestina Hebrea, cuyo primer presidente fue el escritor mexicano Martín Luis Guzmán, autor de La sombra del caudillo y, entre cuyos miembros fundadores se cuentan personalidades como Isidro Fabela y Jacobo Zabludovsky.

“Como pocas naciones en el mundo, Israel encarna modernidad y tradición”, dijo también la embajadora, y llamó la atención sobre una característica única de la literatura de su país, que es el ser escrita en una lengua resucitada, el hebreo.

Esta lengua milenaria será la protagonista de la presencia israelí en Guadalajara el año próximo, dijo la embajadora. Sin embargo, existe diversidad lingüística en Israel, donde también el árabe es idioma oficial, y donde además existe todavía una tradición textual en yiddish, la lengua de la diáspora judía desde Europa del Este por la persecución nazi, mientras que el ruso también se instaló ahí junto con los judíos ahuyentados por el régimen stalinista.

Sin adelantar ningún nombre ni responder a las preguntas de la prensa respecto a las posibilidades de que la delegación israelí sea encabezada por el novelista Amos Oz (frecuente candidato al Premio Nobel), la embajadora dijo que además de la literatura, la participación israelí pondrá especial énfasis en temas de ciencia y tecnología debido a la excelencia de su producción académica, y aquí sí probablemente con presencia de nobeles



*Etgar Keret, un adelanto

Aunque la presencia del autor de Extrañando a Kissinger se debe a su editorial mexicana (Sexto Piso) y no a la diplomacia, Etgar Keret será sin duda una buena probadita adelantada de la literatura israelí más contemporánea.

Cuentista breve y refrescante, las solapas de sus libros lo presumen como el escritor más popular entre la juventud de su país, y sus historias han inspirado más de 40 cortometrajes cinematográficos. Algunos títulos suyos disponibles en español son Pizzería kamikaze y otros relatos y El hombre sin cabeza.

En la FIL tendrá cuatro actividades públicas: una charla con “Mil jóvenes” el jueves 29 de noviembre; el viernes 30 una visita a la Preparatoria 10 como parte de los “Ecos de la FIL” y la presentación de su nuevo libro De repente un toquido en la puerta, y el sábado 1 de diciembre participará en el Encuentro Internacional de Cuentistas.



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