lunes, 5 de enero de 2015

EL PLACER DE LA LECTURA/MOBY DICK

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5 de Enero 2015

Moby Dick de Herman Melville




Esta nueva edición de Sexto Piso cuenta con una nueva traducción a cargo de Andrés Barba y se beneficia de las minuciosas y bellísimas ilustraciones de Gabriel Pacheco.

Moby Dick es la obra maestra del neoyorkino Hermán Melville (1819-1891), y uno de los libros más importantes de literatura marinera que la humanidad posee. Se publicó en Nueva York en 1851, cuando el autor, que ya había navegado por casi todos los mares, tenia solamente treinta y dos años.


Tuvieron que pasar muchos años desde su publicación para que Moby Dick fuera finalmente juzgada como una de las grandes obras de la literatura universal. En la actualidad ya no se le disputa semejante consideración a este libro de extraordinaria riqueza, que encierra en sus páginas un relato de aventuras, un tratado sobre ballenas y balleneros, y, ante todo, una compleja reflexión sobre el ser humano, simbolizada en la búsqueda de la venganza del atormentado capitán Ahab. Muchas y muy variadas han sido las interpretaciones de esta novela, claro ejemplo de libro abierto, que sugiere para que después el lector interprete, y que ofrece una poderosa muestra del arte de narrar de Herman Melville, cuyo relato para el lector que se adentre en él llegará a ser tan vivo y convincente que nadie que lo haya leído alguna vez podrá olvidarlo jamás.


El amplio mar, la constante contemplacion del horizonte en busca de la presa, la abigarrada tripulacion del Pequod, ballenero comandado por un capitan tullido y obsesionado por su venganza. La cual surgiendo de la profundidad de las aguas, como un espectro es la encarnacion del Mal: Moby Dick, la ballena blanca

El lector, sin duda algo aturdido por su larga navegacion, se encuentrará abrumado al final. Sin embargo, pasado el tiempo, cuando vuelva a abrir Moby Dick, por el comienzo o no, aunque ya sepa todo el desarrollo, no dejara de sentirse de nuevo arrastrado por la voz de Melville a navegar de nuevo, paginas y paginas. Es eso, en definitiva, lo que hace que algunas raras obras sean verdaderamente clasicas , esto es, inolvidables y siempre nuevas.

Esa novedad trae consigo la fresca y actualizada traducción de Andrés Barba, tanto como la calidad y cuidado interés de las ilustraciones de Pacheco que amenizarán y acompañarán al lector en tan larga navegación.

Una edición perfecta para regalar y regalarse a uno mismo.

Pepe Rodríguez

Escrito por Herman Melville ilustrado por Gabriel Pacheco


Herman Melville (1819 – 1891), novelista y poeta norteamericano, es una de las principales figuras de la historia de la literatura. Con veinte años, Melville comenzó una serie de viajes por el mundo que más adelante le servirían de inspiración para varias de sus novelas, incluyendo sus años trabajando como ballenero y viviendo aventuras en las islas del Pacífico. El mar y su mundo son fundamentales en su obra, como ya se aprecia en Mardi o Taipi. Moby Dick es su obra maestra.


Gabriel Pacheco 

(México, 1973) estudió Escenografía en el Instituto Nacional de Bellas Artes de México. Su obra visual ha sido merecedora de numerosos reconocimientos en España, Italia, México y Japón. Ha formado parte de la Muestra de Ilustradores de la Feria Internacional del Libro Infantil de Bolonia. Ha sido nominado al premio alma en tres ocasiones. En 2013, Sexto Piso publicó El libro de la Selva.

Ficha técnica




Autor: Herman Melville. Ilustraciones de Gabriel Pacheco

Traducción: Andrés Barba
Colección: Ilustrado
Formato: 17 x 24 cm.
Género: Clásico ilustrado
Páginas: 760
ISBN: 978-84-15601-43-2
Precio: 37.00 €

20 páginas PVP: 21 €

Clásico entre los clásicos, intensa, desmesurada, erudita, fascinante, polifónica… Pocas obras podrían reunir más méritos que Moby Dick –por su carácter titánico, aglutinante y fundacional– para aspirar al ansiado trono de «la gran novela americana». Un libro que, como el propio leviatán que atraviesa sus páginas, es monstruoso, intempestivo y sublime. «Llamadme Ismael», el célebre íncipit de la obra maestra de Melville, actúa ya como un hechizo, y la lectura se sucede como una fiebre. Junto a Ismael y el arponero Queequeg, el lector entra a formar parte de la tripulación del Pequod y se ve lanzado a una búsqueda demoníaca e insomne hasta los confines del mundo, una búsqueda que es a la vez aventura y maldición, y cuyos polos son Ahab y Moby Dick —la Ballena Blanca—, dos figuras magnéticas, poderosas, complementarias. Por un lado, el sombrío capitán mutilado, con el alma desgarrada por la sed de venganza, a quien no le importa empujar a sus hombres a una caza encarnizada, infatigable, obsesiva, aunque el precio a pagar sea el más alto; y por el otro, Moby Dick, ese cachalote espectral, escurridizo e invencible, un recipiente alegórico de todas las maldades en el que Ahab y el resto de marineros del Pequod vierten tantos miedos y odios.

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