lunes, 1 de diciembre de 2014

POLICÍAS DISFRAZADOS DE CIVILES

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​Fotos por Alejandro Mendoza.

​Hace exactamente dos años, miles de jóvenes en la Ciudad de México salieron a las calles para ​protestar porque Enrique Peña Nieto se hacía presidente. Por los desmanes, la policía detuvo a 150 personas y gracias a las recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, algunas fueron liberadas con el paso de los días.

El 28 de diciembre de aquel año se calificó como no grave el delito de "alteración de la paz pública" (por lo que habían acusado a los detenidos, quienes habían sufrido detenciones arbitrariamente) así que 14 de los 150 quedaron en libertad; entre ellos estaba Bryan Reyes Rodríguez, de 26 años de edad, estudiante de música y novio de Jaqueline.

Juntos han participado en casi todas las protestas, menos en la del pasado 20 de noviembre, donde la policía también detuvo a 15 jóvenes y un adolescente por supuestamente vandalizar las inmediaciones del Aeropuerto de la Ciudad de México. Todos fueron liberados bajo fianza un par de días después.

También se liberó ya a las 11 personas que fueron detenidas luego de las manifestaciones en el Zócalo, el 20 de noviembre pasado, pero a raíz de sus liberaciones, parece presentarse el patrón de detener jóvenes, fabricarles delitos y encarcelarlos, o eso es lo han contado los estudiantes a VICE.


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Jaqueline está del otro lado de la línea telefónica, ha conseguido llamar a su abogado desde el interior del penal de Santa Martha Acatitla y ha accedido a hablar con VICE desde su reclusión.

Desde hace diez días no han probado bocado ni ella ni su novio Bryan, quien está encarcelado en el Reclusorio Norte. Ambos acordaron iniciar una huelga de hambre, cinco días después de su detención y consignación por el delito de "robo a transeúnte en la vía pública".

Bryan Reyes y Jaqueline Santana se conocieron hace dos años, coincidieron en las manifestaciones del 1º de diciembre de 2012, el día en que Enrique Peña Nieto tomó protesta como presidente de México. Aquel día Bryan fue detenido junto con otras 150 personas a quienes se les señaló de propiciar disturbios y alterar de la paz pública. Salió libre bajo caución y su proceso sigue abierto.

La pareja forma parte de un grupo denominado Acampada Revolución 132, formado por jóvenes que se oponían a que Enrique Peña Nieto fuese presidente y que continúan exigiendo la libertad de expresión y la democratización de los medios de comunicación.

El grupo lo conforman jóvenes de diversas universidades públicas y privadas que también participan activamente en las asambleas estudiantiles, pero se caracterizan por encabezar actividades culturales y de música.

Jaqueline y Bryan tienen un grupo de música flamenco que además de tocar en bares y restaurantes, en los tiempos libres se manifiesta en las calles durante las movilizaciones a los que son convocados o que incluso organizan.

Así, con música y pancartas, participaron en cuatro protestas que se realizaron en la Ciudad de México para demandar la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa que fueron secuestrados por policías municipales el pasado 26 de septiembre. La marcha del 20 de noviembre sería importante y se preparaban para ello.

El 15 de noviembre, Bryan publicó en su perfil de Facebook una alerta a sus seguidores por la detención de su amigo Julián Luna, del que apenas se sabe fue detenido por policías y consignado a las autoridades por participar en las protestas de las marchas en solidaridad a los padres de los normalistas.



Después de la publicación, dice Jaqueline, quien está del otro lado de la línea, todo cambió. La mañana del 15 de noviembre pasado, Bryan le dijo a Jaqueline que había notado que policías los estaban vigilando. Ambos se encontraban en su departamento que está en un quinto piso y desde donde se apreciaban camionetas de policías y gente comunicándose por radios.

Fue entonces que Bryan decidió salir a comprar víveres. Él y Jaqueline habían pensado no salir por varios días de su domicilio hasta que los policías que vigilaban, se fueran. Fue entonces que hicieron una única salida al supermercado. Su amigo Ulises Chávez los acompañó.

"Cuando volteo me doy cuenta que a Bryan lo estaban agarrando como ocho personas vestidas de civil con violencia, y a mí me cierran el paso cuatro mujeres vestidas de civil, es cuando decido acercarme para auxiliar a Bryan, para que lo soltaran y Bryan estaba pidiendo auxilio diciendo: '¡Me están secuestrando!' Y cuando estaba intentando ayudarlo, un hombre me jala del cabello y me dice: 'Quítate perra, a ti también te va a tocar'".

Jaqueline subió a un taxi acompañada de mujeres que la golpeaban y la amedrentaban, mientras que a su novio le ocurría lo mismo en un auto compacto que iba al frente sobre la avenida Fray Servando.

Según Jaqueline, unos minutos después, un agente de la policía capitalina pidió al conductor del auto de enfrente, donde llevaban a Bryan, que liberen al joven, lo ignoran y siguen su camino. Unas cuadras adelante una camioneta tipo pick up, de la policía, cerró el paso a los dos vehículos donde viajaban los jóvenes y les solicitó que los liberaran. Es en ese momento que los secuestradores de los jóvenes se identificaron como elementos de la Policía Federal y les cedieron el paso.

Jaqueline cuenta a VICE que las mujeres le pidieron entonces que bajara la cabeza "o me traerían a un cabrón para que me diera una lección". Fue ahí también cuando escuchó que una de ellas dijo: "Ya se hizo un desmadre, mejor los llevamos al MP". Dos horas después de que Jaqueline y su novio fueran levantados, estaban en el Ministerio Público, rindiendo su testimonio con la averiguación previa número FVC/VC-3/T2/03048/14-11 documento al que VICE tuvo acceso.


Sergio Soto, abogado de la pareja, cuenta que la averiguación está repleta de inconsistencias. Los jóvenes fueron presentados por policías federales que iban vestidos de civil a una agencia del Ministerio Público local, donde según Soto, les fabricaron el delito de robo a los jóvenes.

Lidia Zarate Herrera se identificó ante las autoridades locales como agente de la Policía Federal, de la unidad de investigación, y dijo que cerca de las dos de la tarde, tres jóvenes que portaban cuchillos le robaron 500 pesos. De ahí que ella y sus compañeros identificados también como policías federales detuvieron a dos de ellos (Jaqueline y Bryan) y los presentaban al Ministerio Público de la delegación Venustiano Carranza.

Los agentes José Montiel González y Luis Alberto Castillo Gordillo quienes participaron en la detención de los estudiantes, sirvieron también como testigos y copiaron las frases de Lidia Zarate como parte de la averiguación en contra los jóvenes

El 17 de noviembre Jaqueline Selena Santana López ingresó al Centro Femenil de Readaptación Social de Santa Martha Acatitla, al tiempo que su novio Bryan Reyes era recluido en el Reclusorio Norte.

"Estoy desesperada, molesta, aquí donde se puede ser víctima de más delitos, extorsión, prostitución, cualquier cosa", dice Jaqueline desde el reclusorio a VICE, aunque eso no ha empañado sus ganas de salir a las calles, pues asegura que ya no cree que exista la justicia "la única vía es la lucha y apostarle a la protesta".

Por el momento, el día de hoy la instancia local decide si el caso se pasa a las autoridades federales y éstas a su vez pueden determinar la liberación de los jóvenes bajo fianza o básicamente hacer un copy-paste del caso y darles sentencia condonatoria.


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"Ya conocía a Sandino por el 132, es un poeta increíble, un compañero de lucha y me da mucho gusto que haya podido salir avante", dice Jaqueline antes de cortar la llamada.

Sandino Bucio Dovalí es amigo de los jóvenes que se encuentran presos y el fin de semana vivió algo similar a sus compañeros de la Acampada Revolución 132, aunque a diferencia de Bryan y Jaqueline, Sandino fue liberado horas después de su detención. Las redes sociales contribuyeron a eso.

La tarde del viernes Sandino salió de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en dirección a la estación del metro Copilco, antes se detuvo en una papelería ubicada sobre la calle que lleva el nombre de la escuela donde estudia y rentó una computadora por unos minutos. Al salir, cuatro hombres armados se lanzaron sobre él, lo sometieron y metieron a un vehículo compacto, donde comenzaron a golpearlo e interrogarlo.

"En ese recorrido me dijeron que si no cooperaba me iban a desaparecer como a los de Ayotzinapa, que yo era poca cosa para ellos porque ellos ya se habían enfrentando con zetas, con narcos y que les metieron un susto a Guerrero Unidos", dijo Sandino en su declaración de indiciado ante la Agencia del Ministerio Público de la Federación y que consta en el acta PGR/SEIDO/UEITA/202/2014.

"Dimos varias vueltas hasta la calle de Revolución y me decían que si ellos habían sido duros conmigo, ahorita que conociera al jefe me iba a ir peor".

"Se bajó el copiloto y se subió otro sujeto con camisa gris, en el momento que se subió me empezó a golpear la cara con el puño por más de quince veces, me agarró de los testículos y me apretó durante dos minutos diciéndome que me iban a violar dos veces, mientras otros dos sujetos me sometían en el asiento y me mostraron una metralleta que traían entre el copiloto y el piloto".

Después de horas, Sandino fue trasladado a las oficinas de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) por los cuatro hombres armados vestidos de civil y que se identificaron como elementos de la Policía Federal. Ahí uno de ellos le pidió a Sandino que si le preguntaban de los golpes, declarara que se había caído.

Los policías son Jeefry Obrajeros Fernández, Juan Carlos Cancino Sánchez, David Jehevan Arreola y otro suboficial que se negó a declarar en contra del estudiante. Los tres dijeron al Ministerio Público que detuvieron a Sandino por portar un encendedor rojo y un explosivo.



A falta de pruebas, Sandino fue liberado la madrugada del domingo entre un centenar de personas, amigos y familiares que desde las dos de la tarde comenzaron a circular por las redes sociales el video que dejaba en evidencia la detención del joven, así como las muestras de apoyo al chico que además es poeta y activista del movimiento #Yosoy132.

El domingo, la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) emitió un comunicado en el que reconoce que la que la detención del estudiante de tercer semestre de la Facultad de Filosofía fue "irregular" por lo que se suspenderían a los agentes federales que participaron en el arresto.

El comunicado advierte que los elementos policiacos detuvieron a Sandino por estar relacionado "en agresiones a elementos de corporaciones de seguridad, así como en posibles actividades de corte vandálico".

"Los hechos se dieron cuando algunos elementos de la Policía Federal, quienes no se encontraban uniformados y se desplazaban en un automóvil sin logotipo alguno de la corporación, identificaron a Sandino Bucio, quien unos días antes supuestamente había atacado a uno de sus compañeros durante una manifestación frente al Palacio Nacional.

"Al notar la presencia de Bucio Dovalí, el personal policial detuvo la marcha y procedió a su detención, de manera irregular, con la finalidad de que éste declarara por estar implicado en los desmanes del 20 de noviembre pasado", concluye el boletín.


Para la familia de Sandino, la suspensión de los policías no es suficiente. "¿Te imaginas a esos cuatro idiotas sueltos? No entiendo por qué no están detenidos, los inhabilitaron par darnos atole con el dedo, por asunto político", dice Leonardo Bucio, el padre de Sandino a VICE.

También dijo que dos días antes de los hechos había advertido a su hijo sobre la posibilidad de un atentado en su contra pues había sido perseguido por sujetos que viajaban en una camioneta Liberty cerca de su casa, por este evento, el padre de Sandino levantó una denuncia en la Fiscalía Antisecuestro, y dejar así un precedente sobre el acoso a él y su familia que en otras ocasiones han participado en manifestaciones y protestas.

Reconoce que a raíz de esta mala experiencia Sandino y sus dos hermanas tendrán que modificar algunas actividades, operar estrategias de seguridad personal, pero eso no amedrentará su participación activa en las protestas "avalo que mis hijos lo hagan; es más peligroso a la larga no actuar que actuar. Sandino es un chavo poetizador, Sandino se come al mundo", concluye su padre.

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