viernes, 30 de septiembre de 2011

TERCIA DE ASES: ADINA CHELMINSKY, JUAN VILLORO Y PEPE GORDON:








Reflexiones financiero religiosas

A diferencia del año nuevo occidental, donde el propósito es hacer planes para el que empieza, el objeto del año nuevo judío es hacer una reflexión sobre las acciones y actitudes del año que acaba.

Adina Chelminsky

Hoy es el año nuevo judío. Me queda claro que la gran mayoría de mis lectores no comparten mis creencias y que yo disto mucho de ser religiosa, pero uno no puede negar la cruz de su parroquia (literalmente).

Estos días son para mí de enorme autoanálisis y, obvio (nuevamente culpa de la cruz de la parroquia profesional), me han venido a la mente varios pensamientos en torno al dinero y a las lecciones que todos podemos encontrar para mejorar nuestra vida financiera.

A diferencia del año nuevo occidental, en donde el propósito es hacer planes para el año que empieza, el objeto del año nuevo judío no está en realizar planes para el futuro sino en hacer una seria reflexión sobre las acciones y actitudes que tuvimos en el año que acaba. Durante los diez días que dura la festividad la mente no está en pensar sobre lo que voy a hacer sino en recapacitar sobre lo que hice. Lo bueno, lo malo. Los errores dolosos, los involuntarios. Los pecados contra dios, contra mi prójimo y, más importante, contra mí mismo. La idea básica es que sólo a través de la autorreflexión puedes realizar cambios en tu vida.

Este concepto queda como anillo al dedo dentro del campo de las finanzas personales. El manejo del dinero es un área en donde todos nosotros cometemos errores diarios. Cada quien a su nivel. Estos errores son por desconocimiento, por desidia, por flojera o por falta de atención (las razones son muchas). Errores que muchas veces repetimos y que no podemos dejar atrás. Quizá es momento de tomarnos unos minutos, dejar a un lado nuestros planes financieros a futuro y reflexionar sobre nuestras acciones financieras pasadas… Quizá esta sea la manera de poder construir un futuro más rico.

Tómate unos minutos para reflexionar sobre lo siguiente (me imagino que hay muchas otras reflexiones financieras individuales, esta es sólo una lista general).

1. En qué ME estoy fallando financieramente. Cuáles son los objetivos que no puedo concretar. ¿Por qué? ¿Cuál es mi motivación para sentar esos objetivos? ¿Estoy planeando lo que en verdad quiero obtener o lo que “otras personas” dictan que es lo que debo de hacer?

2. ¿Qué pude haber hecho y qué no hice? ¿Cuánto dinero pude haber ahorrado y lo gasté? ¿Qué decisiones dejé para el eterno mañana? ¿Qué seguros dejé de contratar o testamentos de hacer? ¿Qué inversiones dejé de atender? ¿Qué información financiera dejé de escuchar? ¿Qué plática financiera dejé de tener con mi pareja o cuáles son las lecciones financieras, del día a día, que pasé de dar a mis hijos? ¿Cuántas veces pensé hablar con mis padres sobre su situación financiera y no me atreví?

3. ¿Qué hice que no debí haber hecho? ¿Cuáles son los gastos que hice por las razones incorrectas, las compras que realicé por impulso o sin comparar precios y condiciones? ¿Cuáles son los créditos que obtuve y no eran fundamentales o que, por la prisa, no me aseguré que fueran bajo las mejores condiciones? ¿Cuáles fueron las decisiones de inversión que tomé por pánico o por oír los consejos de mi vecino? ¿Cuántas cuentas no hice o cuánto dinero presté sabiendo que no iba a recuperarlo? ¿Cuántas fueron los pleitos que tuve con mi pareja por temas financieros y que, en el encono, no tuvieron solución? ¿Cuántas mentirillas blancas dije en torno al dinero? ¿Cuánta de la responsabilidad sobre mi bienestar financiero dejé de asumir?

En estas fechas empieza el año para algunos, pero la reflexión es válida para la vida financiera de todos. Y, respetando la religión de cada quien, no puedo dejar de mandarles a todos mis lectores mis deseos para que el futuro próximo esté lleno de dulzura y paz.

En estas fechas los judíos desean a sus amigos “Que seas inscrito en el libro de la vida”. Eso es mi deseo para todos ustedes…. y ¿por qué no? En el libro de la riqueza también.

*Especialista en finanzas personales.
Doktor Dinero
adina@doktordinero.com
www.doktordinero.com



'Miss Bala'
¿Cómo narrar la violencia? En 1959, después de 10 años dedicados por Colombia a contar 300 mil cadáveres, Gabriel García Márquez reflexionó en lo malas que eran las novelas sobre el tema. La falla estaba en la reproducción mecánica del horror: "El exhaustivo inventario de los decapitados, los castrados, las mujeres violadas, los sesos esparcidos y las tripas sacadas y la descripción minuciosa de la crueldad con que se cometieron esos crímenes, no eran probablemente el camino que llevaba a la novela". La lección no aprendida era que el espanto más profundo siempre es mental.

Gerardo Naranjo ha comprendido a la perfección esta premisa. Desde su primera película, Drama/Mex, había mostrado su destreza para crear intensas situaciones narrativas en espacios reducidos y con mínimos elementos. Aunque esa primera cinta se veía lastrada por cierta desorganización argumental y diálogos que en su afán de ser "naturales" calcaban los titubeos del lenguaje coloquial, revelaba una mirada única.

En Miss Bala Naranjo construye una historia de impecable rigor para recrear el violento clima mexicano. Lo más significativo de su estética es que entiende la dimensión psicológica del miedo. En un momento en que la sangre escurre de los periódicos, Miss Bala se ocupa de algo inexplorado: la vida secreta del pánico, la forma en que el crimen invade la cotidianidad y corroe mentalmente a personas ajenas a los hechos delictivos.

Por insistencia de una amiga, la protagonista de la película se presenta a un concurso de belleza. No tiene mayor interés en el asunto; acepta por la resignación con que aceptamos tantas propuestas de los amigos. Sería difícil decir que comete un error. Después de inscribirse en el certamen, asiste a un sitio donde beben unos conocidos de la amiga. El ambiente, entre policiaco y perdulario (términos que por desgracia pueden ser sinónimos), alerta a la protagonista de que, ahora sí, ha cometido un error. De nuevo actúa en forma común: puesto que ya está ahí, decide quedarse un rato y partir. Pero ha cruzado una frontera decisiva, la línea de sombra de la que no hay retorno.

No contaré una trama que depende del suspenso. Baste saber que sobreviene una balacera y la esquiva aspirante a Reina de la Belleza cae en una red del crimen organizado.

Miss Bala refleja una realidad donde abrir la puerta equivocada altera el destino para siempre. No es casual que Naranjo ubique su historia en la frontera. La acción trata, precisamente, de pasar de una realidad a otra. La vida privada de la protagonista se ve invadida por el crimen. Esto lleva a una situación aún más alarmante: poco a poco, el oprobio se instala como otra forma de la cotidianidad (mientras unas camionetas se enfrentan a tiros, las actividades de una gasolinera prosiguen como si nada, con la indiferencia de la vida diaria). La violencia no es la excepción. Con un escalofrío superior al de contemplar un cadáver, entendemos que es la regla.

Naranjo no viste a sus personajes con camisas de Versace ni los hace oír narcocorridos. Ajeno a todo folclor, narra algo más grave: la normalidad del mal.

En su texto sobre la narrativa de la violencia, García Márquez observa que la descripción de la muerte no provoca tanta emoción como el efecto, contradictorio y múltiple, que eso puede tener en los vivos: "La novela no estaba en los muertos de tripas sacadas, sino en los vivos que debieron sudar su hielo en su escondite, sabiendo que a cada latido del corazón corrían el riesgo de que les sacaran las tripas". Es, justamente, la perspectiva que asume Naranjo. Su historia avanza con el pulso cardiaco de la vida amenazada.

La pista sonora es otro acierto. No introduce las citas obvias de la música popular ni procura reforzar la tensión con sintetizadores de espantoso efecto. También los sonidos llegan con rota naturalidad.

El vértigo persecutorio y el tono paranoico de la cinta se acercan a la serie 24. Detrás de cada puerta, alguien aguarda. Todos los personajes están construidos desde la exterioridad (cuando se trata de salvar el pellejo, importa poco lo que dices). Quizá el mayor momento de introspección sea el del narcotraficante que ejerce mejor su masculinidad con las balas que con su organismo. Los villanos de Naranjo (ya sean militares o narcos) no tienen las manos teñidas de sangre ni almuerzan el hígado de su enemigo. Lo terrible es que son perturbadoramente comunes.

En esta película donde la acción nubla la conciencia, el poder depende de decidir los hechos. Todo lo que le sucede a la protagonista, incluida su coronación como Miss, está al margen de su albedrío. Naranjo retrata la invasión íntima de la violencia, que anula la voluntad, y el engañoso mecanismo que suscita: disparos que sólo se combaten con disparos.

En cualquier calle del país un coche se puede detener como un oscuro emisario del destino. ¿Quién bajará de ahí? ¿A quién subirán? Esa incertidumbre determina Miss Bala, impecable retrato del aire cargado de polvo, caos, impunidad y miedo que determina la hora mex

Juan Villoroicana.




EL CUADERNO VERDE
De erizos, humor y amor


Una de las imágenes más inquietantes de los problemas que tenemos en las relaciones amorosas se conoce con el nombre del dilema del erizo. Fue escrito por Schopenhauer en 1851. Lo podríamos plantear en los siguientes términos: dos puercoespines se mueren de frío, se acercan para darse calor, entonces se hieren y se lastiman. La consecuencia es que se separan, pero entonces vuelven a tener frío... Este ciclo se repite una y otra vez.

¿Cuántas parejas y familias viven esta situación? ¿Cómo escapar de este escenario? Se supone que la creatividad podría ofrecer una puerta de salida. Escritores como Joseph Campbell y Arthur Koestler han explorado esta vía que implica abrirse a otras narrativas, a otras formas de percepción del cerebro. A Robert McKee, maestro de varias generaciones en el arte de la narración cinematográfica, le fascina observar este proceso. En una interesante conversación que sostuvimos -que próximamente será transmitida por Canal 22- me habla de la búsqueda de la creatividad:

"En nuestra cultura ha predominado la parte racional del cerebro. El hemisferio izquierdo del cerebro analiza la información y saca conclusiones deductivas o inductivas. Toda la mente racional sigue cadenas de causalidad. Sin embargo, eso tan solo parece ser la mitad de nuestro cerebro. El hemisferio derecho, en cambio, sigue la lógica de la analogía. Lo que el hemisferio derecho puede hacer es tomar dos elementos que no tienen relación: dos recuerdos, dos experiencias, dos sueños que hemos tenido y descubrir un tercer elemento que conecta los dos primeros.

Por tanto, la creatividad es el descubrimiento de la conexión oculta entre dos elementos que ya existen. Se trata de una conexión que nadie más había visto antes."

En un libro de Arthur Koestler titulado El acto de la creación, se puede explorar este proceso tal y como se da en estructuras en las que no solemos pensar, por ejemplo en el humor que siempre proporciona salidas inesperadas. McKee me dice que el libro de Koestler explora la esencia de la creatividad:

"El primer tercio del libro es sobre la comedia. Koestler dice que en la creación de un chiste es donde uno ve el poder creativo de la mente con mayor claridad. Los chistes siempre se desarrollan alrededor de una dualidad: tomar dos cosas, voltearlas al revés, invertirlas, encontrar la sorpresa".

El segundo tercio del libro de Koestler tiene que ver con la creatividad en las historias y, la tercera parte del libro, es sobre la ciencia que también es una gran exploración creativa. De hecho, subraya McKee, el humor, las narraciones literarias y la ciencia hacen exactamente lo mismo: toman dos cosas aparentemente no relacionadas, encuentran una conexión oculta y crean una fusión que no existía antes de ese momento.

Le digo a McKee que cuando la creatividad se expresa, se da la maravillosa experiencia de la conexión. McKee sonríe. Me comenta que está escribiendo un nuevo libro titulado The Love Story con toda la experiencia que ha acumulado al leer innumerables guiones, novelas y relatos. Habla de lo que le revela esta investigación:

"Incluye drama romántico, comedia romántica, tragedia y farsa para el teatro y la pantalla. Es un extenso estudio del amor. En esencia, he encontrado que los seres humanos viven mejor 'en medio'. No solos, no enajenados ni totalmente dentro de ti mismo. Tampoco entregándole tu vida por completo a otra persona, en una especie de relación amo-esclavo -McKee hace una pausa-. Cuando dos personas viven en este lugar, en medio, es cuando la vida se vive mejor y a eso le llamamos amor."

La clave parece estar en el silencio, ese lugar de en medio que nos da lugar para tener espacio y para tocar y ser tocado por el otro.

Descubrirlo no es sencillo. Con facilidad podemos caer en lo que hoy en día se llama "intensear" o en lo contrario, la indiferencia. Se trata de un calibramiento del alma, de una música y ritmo para fluir con los otros que no tiene fórmulas. Tal vez vislumbres.


pepegordon@gmail.com

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