miércoles, 1 de octubre de 2014

MÁS BURROUGHS...

01 de Octubre 2014
Para los lectores no iniciados en la obra del escritor William Burroughs, recomendamos algunas de sus novelas y libros más emblemáticos.


Por: Fernando Hernández Urias

1. Una novela poco convencional, compuesta por 21 historias inconexas, narradas por un yonqui llamado William Lee –álter ego de Burroughs–, que se desarrollan en diferentes escenarios como México, Nueva York, Chicago, Tánger y un espacio denominado la “Interzona”. Una serie de viñetas por las que desfilan drogadictos perdidos, homosexuales dispuestos a todo, médicos controladores, guardias de seguridad violentos, entre otros. El título, explica Burroughs en la introducción del libro, fue sugerencia de Jack Kerouac, y se refiere a “un instante helado en el que todos ven lo que hay en la punta de sus tenedores”. El libro fue publicado en inglés por primera vez en 1959, y 32 años más tarde, en 1991, el director David Cronenberg lo adaptó al cine con Peter Weller y Judy Davis como protagonistas. (El almuerzo al desnudo. William Burroughs. Anagrama. Barcelona, 2010. 252 páginas.)



2. Otra novela de Burroughs sin trama lineal. Es parte de la trilogía Nova, que complementan El billete que explotó y Nova Express. De la misma forma que El almuerzo al desnudo, parte de este libro proviene de un manuscrito de más de mil páginas que Burroughs escribió entre 1953 y 1958, conocido como “Word Hoard” (Palabra acumulada). El libro es famoso, entre otras cosas, por contener la primera mención del término heavy metal –fuera del contexto de la química o la metalurgia–; Burroughs lo utiliza para referirse a las drogas. Por sus páginas reaparecen personajes de El almuerzo desnudo como el doctor Benway, Clem Snide, Carl Peterson y Bill Gains. Como el resto de la obra de Burroughs, La máquina blanda es lectura apta para aquellos lectores que buscan retos y que no se conforman con poco. (La máquina blanda. William Burroughs. Minotauro. Barcelona, 2004. 168 páginas.)



3. Par de ensayos publicados en 1970 y traducidos por primera vez al español. En uno de ellos, titulado “Retroalimentación de Watergate al jardín del Edén”, el escritor norteamericano plantea que “la palabra escrita fue literalmente un virus que hizo posible la palabra hablada”. Un virus que, como todos los virus, vive a expensas del agente que ha invadido: vive en nosotros y de nosotros (como un parásito). Este singular virus, plantea Burroughs, proviene del espacio exterior y es capaz de modificar las características esenciales de la vida, así como de reproducir sus cadenas informativas al interior de un organismo para infectar a otros seres. Burroughs señala que lo que nos separa de los animales es la escritura y no la palabra en sí. El escritor explica que la única manera de combatir las palabras es con palabras. (La revolución electrónica. William Burroughs. Caja Negra Editora. Buenos Aires, 2013. 134 páginas.)



4. En su prefacio para Ah Puch está aquí, firmado en abril de 1978, Burroughs explica que esta novela fue concebida en un inicio como una novela gráfica inspirada en los códices mayas que eran conocidos en aquella época. El escritor norteamericano trabajó en conjunto con el ilustrador Malcolm McNeil, quien produjo más de cien páginas de dibujos. Pero, por problemas económicos, la pareja de artistas decidió publicar únicamente el texto. Una historia que puede leerse de diferentes formas (como guión, como notas, como novela) y que tiene como tema principal el control, un concepto capaz de dominar a la raza humana de forma implacable. Su título hace referencia al dios maya del inframundo, también conocido como Kizin, y descrito como un cadáver con un rostro de jaguar. (Ah Puch está aquí. William Burroughs. Capitán Swing. Madrid, 2012. 192 páginas.)





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