viernes, 10 de septiembre de 2010

DOKTOR DINERO: NO SOY YO... ERES TÚ Y TÚ Y TÚ... y otros: Cómo educar financieramente a los hijos: adolescencia. III y IV Partes




No soy yo... eres tú y tú y tú...
Vivimos en una especie de letargo sin responsabilidad. Somos las eternas víctimas de las circunstancias. Nunca es nuestra culpa.
Adina Chelminsky

Para @EnriqueGil1
que me dio la idea


Hace algunas semanas twitteé (mi cuenta es @CayMill) que en "México la culpa siempre la tiene la báscula, el vecino, el banco y el patrón".

Vivimos en una especie de letargo sin responsabilidad. Las eternas víctimas de las circunstancias.

Si no bajo de peso es porque la báscula se descompuso (sin pensar en el atracón del fin de semana), si el país no camina es por culpa de la corrupción de los políticos (¡la mía jamás!), no avanzo en mi trabajo porque mi jefe es un mediocre y debo una pequeña fortuna por las altas tasas de interés que cobra el sistema financiero.

¡Nunca es mi culpa!

Ahora, sin menospreciar las fallas que existen en el sistema financiero mexicano, la responsabilidad de una vida financiera sana y exitosa es responsabilidad propia. No podemos seguir delegando las acciones que tenemos que tomar para vivir en, cada vez mayor, prosperidad.

Así es que he aquí una lista de las diez responsabilidades financieras que cada uno debemos de empezar a asumir desde hoy.

1. Es mi responsabilidad dejar de quejarme del mal servicio del banco, aseguradora, supermercado, tiendas varias y empezar a demandar mejor servicio. De una manera organizada, colectiva si se puede, y vocal.

2. Es mi responsabilidad organizar mis finanzas. Puede ser que no gane lo que me gustaría o lo que me "merezco", pero aún así a cualquier nivel de ingreso es posible llevar una mejor vida financiera.

3. Es mi responsabilidad gastar menos de lo que gano sin culpar a los medios, a la presión social, a la publicidad. No hay más: el ahorro y la mejor vida financiera empiezan con esta premisa.

4. Es mi responsabilidad estar asegurado. Con seguro de gastos médicos para todos los miembros de la familia, como seguro indispensable y con opción a otros seguros según el presupuesto lo vaya permitiendo.

5. Es mi responsabilidad empezar a pensar en mi retiro desde HOY. Nada de que "se me olvidó" o "pensé que el momento no iba a llegar". Es un hecho inminente de la vida, todos (con permiso de dios) vamos a llegar a la tercera edad.

6. Es mi responsabilidad leer la letra pequeña de todos mis contratos financieros, prospectos de inversión, contratos de préstamos, pólizas de seguros, papeles varios. El es que no sabía, no entendí, no leí. no son excusas válidas en el momento de enfrentar un problema.

7. Es mi responsabilidad fomentar mi propia cultura financiera. Puede ser que no sea tan divertido como ir al cine o salir con los amigos, pero es un hecho que vivimos en un mundo cada vez más monetarizado y en donde los productos y opciones financieras se sofistican cada vez más, por lo que debo de educarme para tener el alfabetismo que me permita tomar mejores y más informadas decisiones.

8. Es mi responsabilidad crear una relación de dinero sana y productiva con mi pareja. Hablar de temas de dinero (antes de que estos minen y saboteen la relación) es indispensable. La principal causa de divorcio y separación de las parejas es la incompatibilidad financiera y la mejor manera de resolverla es dialogando.

9. Es mi responsabilidad educar a mis hijos para que sean responsables en el manejo del dinero: puede ser que ellos vivan en un mundo de muchas presiones, de muchas impresiones y de poco compromiso pero no hay nada que un padre o una madre con la dedicación suficiente no pueda lograr.

10. Es mi responsabilidad ser feliz y aun cuando es un hecho que las cosas más importantes no se compran con dinero, es también una realidad que sólo con tranquilidad financiera podemos aprovechar todo lo que nos ofrece la vida.



Doktor dinero

Por Adina Chelminsky

especialista en finanzas
personales. doctor dinero
www.doctordinero.com
adina@doktordinero.com



Cómo educar financieramente a los hijos: los adolescentes y la inversión
El punto más importante es enseñar a los jóvenes que la inversión es un arma fundamental para hacer crecer el dinero y maximizar su valor, pero no es un medio para hacerse millonario.

Adina Chelminsky

Última de cuatro partes


El último mes esta columna ha estado dedicada a hablar de una de las tareas más difíciles que tenemos como padres: la educación financiera de los hijos. Es una tarea doblemente difícil. Porque, por un lado, es una misión para la que no estamos completamente preparados (muchas veces carecemos de los conocimientos financieros y/o de las armas para transmitirlos) mientras que, por otro lado, es casi una obligación de vida hacerlo: nuestros hijos van a vivir en un mundo en donde el buen manejo del dinero va a ser aún más importante de lo que fue y es para nosotros.

La buena educación financiera no sólo permite asegurar (o dar mayores posibilidades) el éxito financiero a nuestros hijos, también tiene implicaciones en nuestras finanzas como padres. El educar hijos con sapiencia financiera minimiza la ayuda o el auxilio económico que les vamos a tener que brindar en su adultez (que generalmente coincide con nuestra edad de retiro).

En las tres columnas pasadas hicimos un test para saber qué tan buenos educadores financieros somos, hablamos de los niños y de los adolescentes en su manejo del crédito. Esta semana toca a los adolescentes y la inversión. ¿Cómo enseñar a nuestros hijos a invertir el dinero?

El punto más importante a esta edad es enseñar a los jóvenes que la inversión es un arma fundamental para hacer crecer el dinero y maximizar su valor, pero no es un medio para hacerse millonario. Sobre todo en un mundo donde hay tanto énfasis en la riqueza y se ofertan tantos "productos financieros" que ofrecen riqueza rápida y garantizada (que más bien resultan en pobreza rápida y garantizada) es importante que entiendan que la riqueza se hace trabajando y que la inversión es sólo un arma de apoyo.

1)Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre: nunca satures de información y de presión a un adolescente, lo único que vas a hacer es ahuyentarlo. Mesura la información financiera que ofreces según el grado de interés que tu hijo demuestre.

2) Primero lo primero: empieza enfatizando que en el mundo financiero existe un principio básico: a mayor riesgo, mayor rendimiento y viceversa.

3) Empieza por aprender: asegúrate de saber lo que estás enseñando, conceptos erróneos pueden ser casi imposibles de borrar. Si tú no sabes de finanzas o inversiones, tómalo como una oportunidad para aprender juntos.

4) Ve a la moda: aprende de los instrumentos más comunes del mercado; hoy por hoy los fondos de inversión son instrumentos que empiezan a cobrar gran popularidad (y ésta va en ascenso), los ETF, el tema de las afores. Son instrumentos que, por sus características individuales, se adecuan a diversos tipos de necesidades y de caracteres, enséñale a tus hijos sobre sus beneficios.

5) Que juegue: los juegos que ofrecen diversos sitios de internet sobre inversión virtual pueden ser una manera muy cómoda, didáctica y divertida de empezar a probar los conocimientos, sin arriesgar dinero real.


6) En el momento de la verdad: cuando tu hijo empiece a invertir enfócalo a instrumentos conservadores, suficiente especula un adolescente con otros aspectos de su vida como para hacerlo con el dinero. Conforme pase el tiempo y vaya teniendo él o ella más seguridad en sus inversiones, que empiece a diversificar con instrumentos de renta variable.

Por último, no puedo acabar esta columna de Bicentenario sin un muy particular grito: ¡Viva la independencia financiera! ¡Viva la cultura financiera! ¡Viva el que cada uno de los mexicanos tengamos control e inteligencia sobre nuestro dinero! ¡Viva México!




DOKTOR DINERO

Cómo educar financieramente a los hijos: adolescencia
En esta etapa lo más importante es hacer que los vástagos razonen sobre los beneficios que tiene “jugar con reglas” en el mundo de las finanzas.


Adina Chelminsky
Tercera de cuatro partes

Bien dice el dicho "hijos chicos problemas chicos, hijos grandes problemas grandes".
La adolescencia es un periodo de especial preocupación: justo cuando los jóvenes empiezan a adquirir mayor independencia es cuando más expuestos están a diversas tentaciones; cuando más los quisiéramos proteger es cuando menos quieren ellos de nuestra protección.
En el ámbito financiero ocurre prácticamente lo mismo, en el momento en donde empiezan a tener acceso a una mayor cantidad de opciones financieras (manejan más dinero, tienen más instrumentos de gasto disponibles) es cuando están más expuestos a diversos riesgos.


Es fundamental conservar abierta la puerta del diálogo. Aunque muchas veces es difícil, casi imposible, poder cursar más que monosílabos con estos seres malhumorados y retadores (tengo uno en casa), pero la única manera de poder virar y corregir errores financieros es mediante un canal de comunicación perpetuo.

Irónicamente este es el momento en que más supervisión requieren en el manejo del dinero.
En la adolescencia lo más importante es hacer que los hijos razonen los beneficios que tiene el "jugar por las reglas" en el mundo financiero.

Hay que reforzar las bases que se establecieron en la infancia (recuerde es un PROCESO de aprendizaje) a la vez que se introduce el manejo de dos conceptos muy importantes: el crédito y la inversión.

El crédito (ya sea por medio de tarjetas de crédito, préstamos...) es una parte fundamental de la vida adulta, pero es un arma de doble filo: bien utilizado puede ser la puerta para poder adquirir bienes que de otra manera serían inalcanzables, mal manejado puede condenar a una vida de problemas.

Introducirlo a, y ayudarlo a aprender sobre los mecanismos de crédito que tendrá que manejar el resto de su vida puede ser uno de los mejores regalos que le puedes dar. ¿Cómo lo debes hacer?:
1)Empieza por la filosofía: Tu hijo debe aprender que el crédito es un privilegio, no un derecho, y que si abusa de él o lo maneja de manera inadecuada lo puede perder.
Si tu hijo comete errores constantes en el manejo de los instrumentos financieros a su disposición retírelos temporalmente.
2)Instrumentos simples que le enseñen la temperatura del agua sin la necesidad de echarse un clavado: La tarjeta de débito es un instrumento muy adecuado para iniciar a los adolescentes en el uso de instrumentos de pago: es cómoda, comúnmente aceptada y tiene un límite en la disposición de dinero. Haz que tu hijo la utilice como si fuera una tarjeta de crédito: que guarde los recibos y contabilice mensualmente los gastos para que él mismo mantenga un control.
Después de que asegures que el uso es adecuado cámbiala por una tarjeta de crédito con un límite determinado de gasto.
3) No olvides enseñar las pequeñeces: El buen manejo del crédito mucho tiene que ver con el orden y la dinámica con la que se ejerza. Instruye a tus hijos a guardar y registrar los vouchers, qué hacer si pierde la tarjeta y lineamientos básicos de seguridad en su uso.
4) Sea claro: Define de antemano quién será el responsable del pago de los gastos cargados en la tarjeta (tú o él), los gastos que están terminantemente prohibidos, y la cantidad límite.
5) Enseñe con ejemplos: Manejar el costo del interés con simples números puede minimizar su impacto real. Haz ejercicios puntuales para que tus hijos entiendan en cuantos pesos se traducen esas tasas. No es lo mismo oír sobre una tasa de interés compuesto de cinco por ciento mensual que saber que un saldo no pagado de diez mil pesos se puede convertir en 17 mil 958 pesos al cabo de un año.
6) Empieza poco a poco: Procura que en un principio la tarjeta de crédito se utilice solamente como una tarjeta de servicio (esto por la comodidad de no cargar efectivo) y que se pague completa y puntualmente el saldo mensual.
7) No es culpa del indio, sino del que lo hace su patrón: Evita tentaciones innecesarias conservando siempre un tope adecuado al límite disponible.
8) No difiera: Prohíbe -en la medida de lo posible- el uso de la tarjeta para hacer pagos diferidos (seis, doce y 18 meses sin intereses) ya que este método desasocia el costo del objeto con el valor que tiene (uno piensa que un estéreo es muy barato porque sólo pago hoy 500 pesos, cuando en realidad tendré que hacer pagos mensuales durante seis meses, un año o más).
9) Y tú ¿quién eres?: Enseña con el ejemplo, es más fácil que un adolescente copie actitudes congruentes que acate órdenes vacías.
Esta serie de artículos iba a tener tres partes, pero dados los límtes en espacio la próxima semana tocaremos el, sorpresivamente cuarto, y último tema: enseñando las bases de la inversión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada