jueves, 9 de septiembre de 2010

LABERINTO 378 HOMBRE DE CELULOIDE Fernando V Zamora comenta la película "bicentenaria" HIDALGO y Carlos Jordán entrevista a ANTONIO SERRANO, director.


Cuando menos la película, HIDALGO, sobrevivió los errores administrativos del BICENTENARIO y se estrena en pantallas. ¡Ay! "Pobre Estela de Luz", ¿o sería mejor decir: pobres mexicanos?




¿HIDALGO enamorado, procesado, excomulgado; o estelarizado?*

Hombre de Celuloide

Desmitificaciones
Fernando Zamora

Dice Antonio Serrano que, en la película que sobre Miguel Hidalgo le encomendaron para las celebraciones de este panista Bicentenario, ha decidido desmitificar al héroe; pero yo no conozco a nadie, ni siquiera a los niños que me rodean, que considere a Hidalgo realmente un héroe. La mayoría se da cuenta que el discurso en torno al libertador es una cosa retórica, rollos que se sueltan como pretexto para echar cohetes y beber. Creo, por tanto, que hubiera sido más complicado mitificar que desmitificar a un hombre que de suyo venía ya bastante desvalorado.
La mitificación de Hidalgo era, desde el punto de vista artístico, una comisión tan importante como, digamos, erigir la nueva versión del templo católico más visitado del mundo. También a Pedro Ramírez Vásquez le dio por desmitificar cuando tuvo la encomienda de construir la nueva Basílica de Guadalupe y, con todos los recursos para levantar el más imponente templo católico de América prefirió dárselas de posmoderno (en aquel tiempo no se usaba la palabra) y hacer eso.

No es que la película de Hidalgo esté mal, no se me malinterprete, todos han hecho bastante bien su trabajo y hay tomas que a un tiempo son, como la buena arquitectura, grandiosas y grandotas. El músico, por ejemplo, Alejandro Giacomán, se ha lanzado a producir una partitura que recuerda la de algunos mitos que sí ha generado Hollywood, pero la verdad no sirve mucho en la desmitificación de Hidalgo, un soundtrack que recuerda a Transformers.

El cine se ha prestado siempre a la creación de historias grandiosas, tanto, que uno podría pensar que se trata justamente del arte propio para inventar mitos. Pero Antonio Serrano no quiere ser como Abel Gance cuando dirigió su película sobre Napoleón; no quiere ser como Charles Dyer cuando dirigió su película sobre Juana de Arco. Pero tampoco es que desmitifique a la altura de The last temptation de Martin Scorcese o Je vous salue, Marie de Godard. No es que la desmitificación del padre de la Patria vaya a ocasionar en el cine muertos y heridos. El Hidalgo de Serrano es campechano y bonachón; casi tanto como ésta su “historia jamás contada”.

No debe haber sido difícil crear un Hidalgo tan humano que da flojera. Supongo que eso era lo que esperaba el público: una lección de historia patria que hay que ver para pasar el examen de primaria.

Tan confundidos están los panistas con eso de lo que significa el Bicentenario, que Hidalgo aparece casi al mismo tiempo que El infierno de Luis Estrada, chiste cruel sobre los mentados festejos que demuestra que al panismo la política cultural (y toda la otra) no se le da.

Tengo la impresión de que el artista debería ser como un mago que sabe sorprender. A mí me hubiese gustado sorprender escribiendo que Hidalgo ha conseguido recrear un mito como Richard Attenborough con Gandhi o exponer a un mito como Paolo Sorrentino con Il divo. Pero no. Esto es una película de Antonio Serrano, creador de la divertida —y frívola— Sexo pudor y lágrimas.

FICHA
Hidalgo: la historia jamás contada. Dirección: Antonio Serrano. Guión: Leo Eduardo Mendoza. Fotografía: Emiliano Villanueva. Música: Alejandro Giacomán. Con: Ana de la Reguera, Demián Bichir, Cecilia Suárez, Miguel Rodarte y Andrés Palacios. México, 2010




Con guión de Leo Mendoza, la película de Serrano se aleja de estereotipos y descubre los aspectos menos comentados del cura de Dolores: su excomunión, sus amores, sus hijos…

Antonio Serrano
Hidalgo, más allá de la guerra

Carlos Jordán

“Un canto a la búsqueda de un espíritu libre”, así define Antonio Serrano a su película Hidalgo. La historia jamás contada. A partir de un guión escrito por Leo Mendoza, el realizador presenta los rasgos más humanos y complejos de Miguel Hidalgo. Convencido de la necesidad de desacralizar a uno de los héroes patrios más célebres, el director echó mano de Demián Bichir para contar una versión menos académica y más humana.


¿Cuál es la dificultad de acercarse a un personaje como Hidalgo tan estereotipado pero a la vez poco conocido?
Resultó una experiencia muy gozosa porque realmente conocemos poco de su personalidad. Descubrir facetas contrarias a las imágenes solemnes y patrióticas que nos han inculcado me pareció muy divertido.

¿Por qué iniciar la historia con un Hidalgo a punto de ser fusilado?
Esa es la propuesta inicial del guión de Leo Mendoza y ayuda para sustentar el peso del personaje. Otro manejo nos podría haber llevado a hacer una cinta sobre un periodo determinado en la vida del sacerdote. El hecho de que al borde de la muerte recuerde ciertos momentos de su vida, y a su vez los relacione con la impronta histórica les da otro aire. En sí la historia de la película se concentra cuando fue expulsado de Valladolid, donde era rector, y enviado como párroco al pueblo de San Felipe Torres Mochas. Además es muy bonita la metáfora de un hombre que apunto de morir ubica los mejores momentos de su vida.

Recupera al Hidalgo culto, al que fue excomulgado y al que tuvo hijos, digamos que no es el más cómodo para la historia oficial…
Supongo que puede ser incómodo por la mala influencia que ejerce sobre este país la Iglesia católica. Estos inventos del celibato y la negación del sexo son cuestiones que sirven para tener a un pueblo sometido al sufrimiento y resignado a su situación. A no ser por eso no entiendo por qué al Estado no le resulta conveniente mostrar a un hombre que tiene más puntos de contacto con nosotros.

Pero independientemente a la Iglesia, Hidalgo siempre es mostrado como un hombre muy serio, aunque realmente no fue así…
Sin duda. En lo personal me hubiera gustado que me enseñaran al Hidalgo que muestro en la película. Nos enseñan la historia como una serie de datos y nombres que nos tenemos que aprender de memoria pero nunca se nos dan los porqués. La historia es una serie de eventos relacionados unos con otros. Quizá lo que le da pereza al mexicano, y ese es un esfuerzo de cada quien y no sólo del Estado, es investigar. Manejamos los sucesos nada más como una fecha y eso hace a los personajes solemnes e inhumanos.

¿Cómo solucionó el problema de las locaciones?
Sufrimos mucho. Hicimos dos viajes de tres mil kilómetros cada uno, recorrimos varios estados y nos encontramos con un mundo de tabicón, varillas y fealdad. Es increíble cómo destruimos lo que nos une a la historia. Y lo que es estéticamente poderoso nos da por hacerlo horrible, por ejemplo muchos de los monumentos de la época han sido “restaurados” y les han aplicado pintura Comex blanca sólo porque alguien dijo que la arquitectura colonial era blanca. Por todo eso optamos por encontrar que monumentos que conservasen la pátina del tiempo. Cuando vean la película muchos dirán que la ciudad parece un escenario en ruina, y es cierto, pero todo está muy destruido y lo que se conserva bien está demasiado remodelado. Finalmente creo que la libramos bien, además tuvimos un departamento de arte increíble, el diseño de producción lo hizo Brigitte Broch y consiguió unas atmósferas sensacionales.

¿Los problemas de producción se esconden con una historia bien amarrada?
No me interesa la acción ni la descripción, sino la psique de los personajes. El guión de Leo Mendoza tiene todo eso, porque no es una película de batallas ni de guerra. Contamos una historia de amor inmersa en la búsqueda de un hombre que lucha por la libertad dentro de su mundo opresor y por lo que es castigado. La película es un canto a la búsqueda de un espíritu libre.

¿Por qué la mayoría de las películas estrenadas en el contexto del Bicentenario tienen un espíritu crítico?
No sé si sea un espíritu crítico. Mi película no trata de criticar, hay un posicionamiento pero no es una película de denuncia. La denuncia me tiene cansado, somos muy dados a echarle la culpa alguien y en la mayoría de las ocasiones nosotros somos los culpables. Hay implícitas determinadas cosas pero no critico al sistema mexicano.

Pero sí plantea una crítica, aunque sea muy discreta a la enseñanza de la historia…
Si lo quieres ver así sí, pero me cautivó el personaje. No la hicimos para provocar; la idea era contar una historia que le mueva cosas al espectador y también para que se divierta un rato.

¿Por qué en México se hacen pocas producciones de carácter histórico?
No sé, siento que el cine mexicano está atrapado en una cosa tremendista y de denuncia, ocupado en enseñar la mierda de lo que somos, y no sólo somos eso. Se pueden hacer reflexiones desde una postura positiva. No estoy tan seguro que se una cuestión de dinero, puedes hacer una cinta en un cuarto y de manera simple.

Si pensamos que la permanencia de las películas mexicanas en las salas es breve, ¿esta ola de cintas alusivas al Bicentenario tendrá el impacto esperado?
Espero condescendencia de las exhibidoras porque son ellos los que impiden que avance el cine mexicano. Quizá que tendríamos que haber espaciado más las fechas porque tampoco la gente tiene dinero para echarse tres películas en un mes. Espero que la competencia nos ayude a todos pues las películas son estupendas.



* Fuera de contexto:

1810 Excomunión contra Miguel Hidalgo atribuida a Manuel Abad y Queipo.

"Por la Autoridad de Dios Todopoderosos Padre, Hijo y Espíritu Santo, de la Inmaculada Virgen Maria, Madre y Patrona del Salvador y de todas las Vírgenes Celestiales, Ángeles, Arcángeles, Tronos, Dominios, Profetas, Apóstoles y Evangelistas, de los Santos Inocentes, que en la presencia del Cordero son hallados dignos de cantar el nuevo coro de los Benditos Mártires y de los Santos Confesores, de todas las Santas Vírgenes y de todos los Santos, juntamente con el Bendito Elegido de Dios: Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, ex cura del pueblo de Dolores, lo excomulgamos y anatemizamos desde las puertas del Santo Dios Todopoderoso, le separamos para que sea atormentado, despojado y entregado a Satán y Abirón y con todos aquellos que dicen al Señor apártate de nosotros no deseando tus caminos: como el fuego se apaga con el agua, así se apague la luz para siempre a menos que se arrepienta y haga penitencia. Amen.

Que el padre que creó al hombre le maldiga, que el Hijo que sufrió por nosotros le maldiga; que el espíritu Santo que se derrama en el bautismo le maldiga: que la Santa Cruz de la cual descendió Cristo triunfante sobre sus enemigos le maldiga; que María Santísima, Virgen siempre y Madre de Dios, le maldiga; que todos los Ángeles, Príncipes y Poderosos y todas las Huestes Celestiales le maldigan; que San Juan el precursor, San Pedro, San Pablo, San Andrés y todos los otros Apóstoles de Cristo juntos, le maldigan, y el resto de los discípulos y evangelistas, quienes con su redicación convirtieron al universo y la admirable compañía de mártires y confesores, quienes por sus obras fueron dignos de agradar a Dios, le maldigan. Que el Santo Coro de la Benditas Vírgenes, quienes por honor a Cristo han despreciado las cosas del mundo, le condenen, que todos los santos, que desde el principio del mundo hasta las edades más remotas sean amados por Dios, le condenen. SEA CONDENADO MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA en dondequiera que esté ya sea en la casa, en el bosque, en el agua o en la Iglesia.

Sea maldito en vida y muerte. Se maldito en todas las facultades de su cuerpo. Sea maldito comiendo y bebiendo, hambriento, sediento, ayunando, durmiendo, sentado, parado, trabajando o descansando y sangrando. Sea maldito interior y exteriormente; sea maldito en su pelo, sea maldito en su cerebro y en sus vértebras, en sus sienes, en sus mejillas, en sus mandíbulas, en su nariz, en sus dientes y muelas, en sus hombros, en sus dedos. Sea condenado en su boca, en su pecho, en su corazón, en sus entrañas y hasta en su mismo estómago. Sea maldito en sus riñones, en sus ingles, en sus muslos, en sus genitales, en sus piernas, sus pies y uñas. Sea maldito en todas sus coyunturas y articulaciones de todos sus miembros; desde la corona de su cabeza hasta la planta de sus pies, no tenga un punto bueno. Que el hijo de Dios viviente con toda su majestad, le maldiga, y que los cielos con todos los poderes que los mueven, se levanten contra él, le maldigan y le condenen, a menos que se arrepienta y haga penitencia. Amén. Así sea. Amén.

(Tomado de PROCESO BI-CENTENARIO. Los pasos de Hidalgo. Fascículos coleccionables 15 Junio de 2010)

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