martes, 19 de octubre de 2010

JUAN VILLORO: "Nos asomamos al espejo y vimos nuestro pánico, nuestro miedo, la fugacidad de la experiencia en un momento que dábamos por controlado"


"...Me dí cuenta que si podía escribir de algo, tendría que ser del terremoto. Fue una especie de exorcismo o de catarsis"

"Necesitamos relatos para soportar el peso del mundo y en las crisis esto se vuelve más urgente. La literatura es un botiquín de primeros auxilios".


Se le 'mueve piso' a Villoro

Durante la vivencia de esta circunstancia, el autor jamás tomó notas ni habló con nadie con un sentido de entrevista

REFORMA. Dora Luz Haw

Ciudad de México (19 octubre 2010).- Cuando era niño, Juan Villoro (Ciudad de México, 1956) estuvo a punto de ahogarse al caer de un barco. No podía nadar y en ese momento se resignó a la muerte. Algo parecido le sucedió en Chile, el pasado 27 de febrero, cuando a las 3.34 horas de la mañana vivió un terremoto de magnitud 8.8 en la escala de Richter.

"Pensé que estaba en mi casa, no en Santiago de Chile y traté de ir al cuarto de mi hija, pero la sacudida fue tan fuerte que me derribó al piso. Ahí es donde verdaderamente desperté y cobré conciencia de lo lejos que estaba. Me tranquilizó mucho saber que mi familia no iba a morir. Lo único que pensé fue abandonarme a la suerte. No había nada que hacer", cuenta.

Villoro, quien se encontraba en esa ciudad invitado al Congreso Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil, al igual que varios colegas de diversas nacionalidades, jamás pensó, durante los siguientes días del sismo, en escribir una crónica al respecto, puesto que su prioridad era sobrevivir y salir del país.

Sin embargo, el tema se le impuso. Los terremotos, dice en entrevista, producen réplicas psicológicas sorprendentes. Esto germinó en 8.8: El miedo en el espejo (Almadía), su libro más reciente.

Esta publicación reúne su propia visión y el testimonio de gente con la que conformó una especie de familia que dormía en el vestíbulo de un hotel en ruinas.

"Al regresar a México no podía hacer otra cosa que pensar en lo que había sucedido. Recordaba frecuentemente todas las conversaciones. Ya en México, al contacto con la normalidad, el piso volvió a moverse, vinieron las réplicas psicológicas. No podía dormir, las manos me temblaban, no podía escribir nada.

"Me encontré con Francisco Hinojosa que también había pasado por eso y me dijo, no puedo escribir nada. Me dí cuenta que si podía escribir de algo, tendría que ser del terremoto. Fue una especie de exorcismo o de catarsis", asegura.

Sobreviviente, puesto que rebasó el quinto terremoto más fuerte en la historia de la tierra, piensa que de no ser por la arquitectura chilena que es una "forma de milagro", no estaría aquí. Ese día cambió el eje de rotación de la tierra y hubo un tsunami gravísimo en Concepción.

El miedo frente a la delgada línea que separa la vida de la muerte, el contacto con la fragilidad de la experiencia, se le hizo presente.

"Juego con la idea de la cifra en la escala de Richter del 8.8, porque es como si un número se asoma en el espejo y ve el mismo número. Es un poco lo que nosotros hicimos en Chile: Nos asomamos al espejo y vimos nuestro pánico, nuestro miedo, la fugacidad de la experiencia en un momento que dábamos por controlado".

Durante la vivencia de esta circunstancia el autor jamás tomó notas ni habló con nadie con un sentido de entrevista, sin embargo, reconoce que en los cronistas se genera una "segunda naturaleza" de atesorar datos en la memoria, aún sin saber para qué.

"Nuestras charlas se convirtieron en un taller accidental, un taller narrativo. Tratando de escribir de otras cosas en México, tenía llena la cabeza de estas voces, era como la caja negra de un avión que había registrado eso. Tenía que desahogarme.

"Fue terapéutico. No quise adornar la crónica demasiado ni buscar adjetivos. Muchas veces, en lo que escribo, hay una búsqueda estilística bastante marcada, sin embargo, aquí quise desnudar las verdades mías y ajenas para que hablaran estas voces", indica.

Varios de los testimonios hacen referencia a la superstición y los presentimientos y es que para Villoro, es importante darle una lógica retrospectiva a la vida.

"Siempre he sido muy supersticioso, pero no tengo facultades de adivino ni nada que se le parezca. La vida me ha enseñado que tienen algún sentido. Es una manera de tratar de darle contenido al azar y de crearme la ilusión de que lo domino un poco".

Antes de 1985 los temblores le gustaban, incluso de niño el movimiento le recordaba la manera en la que su padre cimbraba la casa con sus zapatos. Pero su relación con los sismos cambió para siempre.

"Ahora estoy aterrado. Le tengo un gran respeto a la tierra. Entiendo perfectamente que la tierra es la que dicta y soy el que se limita a tomar apuntes", advierte.

Los mexicanos se quedaron solos

Tras el terremoto en Chile, los gobiernos de los diversos países latinoamericanos gestionaron el regreso de los escritores que se encontraban en Santiago para participar en el Congreso de Literatura Infantil. En cambio, los mexicanos tuvieron que esperar hasta que pudieran abordar un vuelo de una aerolínea comercial.

Juan Villoro, quien describe que los mexicanos se quedaron solos y no hubo manera de mover a la burocracia mexicana, prefiere no abundar al respecto en su libro porque, asegura, no quiso hacer un libro "revanchista".

"Las situaciones de crisis permiten contrastar. Por ejemplo, el rescate de los mineros chilenos con los de Pasta de Conchos, cuyos cuerpos ni siquiera fueron recuperados. Pero no hablo de ello porque lo que menos me interesa, si me salvo de un incendio, es la calidad de los bomberos.

"Para mí lo perdurable es esta constelación de personas y su relación con el cataclismo. El resto es secundario y anecdótico", advierte.

Juan Villoro, escritor, habló, vía remota desde Barcelona, España, de su libro "8.8: El miedo en el espejo", donde reune varios testimonios de quienes han vivido esta tragedia, y de escritores que al igual que él, han narrado terremotos verdaderos o ficticios. Además de revelar cuál es la reacción del ser humano al enfrentarse a un desastre natural que pone en peligro su vida.
Entérate:
http://foros.eluniversal.com.mx/entrevistas/detalles/17815.html

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