jueves, 13 de marzo de 2014

LA COLUMNA DE BRAULIO PERALTA

BRAULIO PERALTA

3 de Diciembre  2014
Sí da

Es una de las epidemias más destructivas en la historia del mundo. Se ha instalado como una enfermedad crónica, ya no mortal; sin embargo, aún podemos reconocer esos cuerpos escuálidos, sin fuerzas, de ojos hundidos, sin esperanza: Apenas hace una semana supimos de un amigo que murió por el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH), que detona el sida. No se cuidó.

Si tan solo hicieran caso de los medicamentos contra el virus. Si mejoraran los sistemas de salud en la atención a los pacientes. Si las campañas de salud fueran más agresivas sin permiso de las religiones. Si al menos pensaran en protegerse contra los hijos no deseados. Si el uso del condón se convirtiera en la golosina número uno del sexo para disfrutar el placer, no tendríamos 33 mil 400 millones de muertos, entre los cuales 0.57 por ciento corresponde a niños contagiados por sus padres, ya con el VIH (cifras de 2008). Y eso que la enfermedad se ha reducido 17 por ciento los últimos años.

Nadie debería morir por sida. Pero mueren. Y se siguen contagiando: 16 mil nuevos casos de infección, diariamente. 27 millones no saben que están infectados. La tragedia más dura se vive en África: si alguien quiere conocer esa historia, recomendamos el libro de Henning Mankell: Moriré, pero mi memoria sobrevivirá. Crónica estremecedora de testimonios donde los medicamentos que llegan allá son de los que se deshizo Occidente, por arcaicos. Sí: somos una sociedad asesina. “El dolor se percibe en su sonrisa”, escribe Mankell para describir a un ser a punto de morir de VIH.

La Organización Mundial de la Salud instauró desde 1988 este día como uno “de la Lucha contra el Sida”. Un recordatorio al planeta de los prejuicios con que vivimos nuestra sexualidad. Los gays fueron los primeros que cayeron en los años 80, cuando surgió el VIH. Hoy son los menos contaminados, aun cuando la cifra es alta y latente. Hoy es turno de los niños, las mujeres, los heterosexuales que no se protegen debidamente. Hoy hay que seguir luchando, como si fuera ayer.

Coda: Cuando Cárdenas se fue, la izquierda ya no tenía líder. O ya no hay izquierda. O la izquierda son huérfanos en el mundo en busca de destino. Peleando contra nosotros mismos, entre otras cosas por no reconocer los errores. Sin asumir que Ayotzinapa también pasó por la izquierda. O rehacemos los caminos con autocrítica, o terminaremos aniquilados.


BRAULIO PERALTA

24 de Noviembre  2014
Marchas

O cambia la política tal como la entendemos, o los políticos quedarán rezagados muy pronto después de los sucesos en Ayotzinapa. El despertar de la población a la desaparición de los 43 estudiantes de Guerrero muestra a las claras un cambio urgente en las esferas del poder si quieren continuar en sus puestos públicos.

Los jóvenes sacaron la casta que estaba agazapada desde hace mucho tiempo. Ellos son factor primordial de un cambio de actitud en la población mexicana. Hay que verlos en las calles dispuestos a encontrar respuesta a sus demandas. No puede haber oídos sordos, ya no. El tiempo está de su parte. Los partidos y sus líderes, sin excepción, han quedado fuera de la renovación de la política. Nadie les cree mientras no den pruebas para esclarecer Ayotzinapa.

México quiere, le urge un nuevo rostro donde nunca más aparezcan los signos del nazismo en aquel basurero del estado de Guerrero. A semejante crimen es imposible no exigir justicia pronta. No solo la caída de sus asesinos sino el peso de la ley contra quienes solaparon desde el poder la abyección que todos vimos en los videos de la Procuraduría General de la República, con Murillo Karam.

El crimen de Ayotzinapa ya es un símbolo del cambio en los próximos meses. Los partidos políticos deben repensar su forma de estar, del lado de los ciudadanos. Sus líderes hoy no están en el mejor momento de su vida pública. Es la hora del Estado de Derecho. Un país sin derecho es una nación al borde del abismo. Y es eso justo lo que estamos viviendo en nuestro país.

También el mundo de los artistas e intelectuales que se han mantenido al margen de los sucesos, está resquebrajándose. Justificar al gobierno contra la exigencia pronta de la justicia es imposible. El artículo de Heriberto Yépez en el último número de Laberinto es clarísimo en este punto. Las marchas empujan al país a otra forma de gobernar. También a otra forma de acercar al mundo intelectual con los ciudadanos. Es hora de las definiciones públicas.

Parece soñador —y hasta tonto—lo aquí escrito. No lo creo. Hoy sería imposible que Irma Serrano se quedara en su casa con la mesa de billar de Maximiliano, que Gustavo Díaz Ordaz le regaló a la artista, era otro tiempo; fue después del 68, ahora, después de Ayotzinapa, la conciencia está despierta, de pie, alerta. Las marchas son un reflejo de esa conciencia colectiva.


BRAULIO PERALTA

20 de Noviembre  2014
Pena de Muerte

Ayotzinapa ya es digno de los anales de la historia donde el crimen despierta conciencias: junto a la matanza estudiantil de 1968 y los feminicidios en Ciudad Juárez, Chihuahua, el Museo Memoria y Tolerancia abrirá en 2015 una sala permanente bajo el nombre de “Indignación”, según noticia de El Universal. Si la justicia en voz de un político parece falsa, cuando aún masacran, asesinan, extorsionan, envilecen la conciencia o corrompen a los débiles, los asesinatos —del Estado o del Narco— son un recordatorio para decir basta.

Para que nunca más seamos Aguas Blancas, Acteal, aquel Jueves de Corpus, San Fernando, los niños quemados en el ABC, Tlatlaya o el asesinato de travestis y homosexuales… Para que lo visto a escala nacional —con Murillo Karam al mando—, no sea ya jamás un Auschwitz estilo mexicano: los métodos de Hitler en el trópico. Ningún Estado podría tener la conciencia tranquila por esas sado imágenes tan de Holocausto.

Nosotros igual estamos cansados: de la incompetencia de la ley que representa el gabinete actual, pero igual de las connivencias del poder con perredistas, panistas, verdes y todos esos partidos chiquitos que sirven para manejar a la nación a conveniencia. Años de promesas donde lo único que da la vuelta al planeta son los asesinatos impunes, no las posibilidades de crecimiento, no el estilo de gobernar del nuevo PRI: los mismos de siempre y las pruebas son esas narco imágenes que dieron a conocer a los mexicanos para decirnos que habrá justicia. No bastaría con fundir en la cárcel al señor Abarca: con él debería inaugurarse la pena de muerte como un caso especial de mente nazi: para que no se repita.

Las redes sociales y las calles muestran cólera, tristeza, indignación, hartazgo: no más largas ni cansancio hasta dar con la verdad. Levantar nuestras voces al mundo y decir que hasta aquí: o dan una respuesta eficaz, inmediata, o la historia no los absolverá del crimen que dicen pretender descubrir. No hay tiempo para el cinismo ni la falsa democracia. Funcionan o renuncian.

Es hora de organizarse, de hacer un nuevo proyecto de nación sin caudillismo. Como una masa uniforme que busca el poder para el bien común, no de individualidad aparatosamente soberbia como hemos visto en la izquierda o la derecha mexicana. Ya no es posible mantenerlos. Ningún voto para ustedes. Es hora del ciudadano.


BRAULIO PERALTA

6 de Noviembre  2014
Los Cabañas


No esperaron 33 días para ser recibidos por el Presidente. En realidad, desde los años 70 los guerrerenses de Ayotzinapa conocen la historia de Lucio Cabañas, del Partido de los Pobres, asesinado por el Ejército en 1974. Líder estudiantil en su juventud, guerrillero al final de sus días —igual que Genaro Vázquez desde los años 60—, las familias de esa zona del país viven la represión, violencia y violación de sus derechos humanos. La cita con Enrique Peña Nieto no fue gratuita: es el regreso a una historia interminable.

Las fotos que distribuyó la Presidencia de la República, sin crédito a quien las realizó —como exige la Ley de Derechos de Autor—, se pueden ver las emociones encontradas: recelo en la mirada, duda, dolor y coraje, con frustración contenida. Cero admiración: no son imágenes de campaña presidencial en tiempo de elecciones. Son las de un hombre en el poder que mira fijamente a la mujer que le da la mano con contención, retadora, agraviada. No sabemos qué le dijo a Peña Nieto, pero la actitud del líder de la nación es titubeante, cansada, somnolienta, sin resultados.

Los 43 estudiantes desaparecidos están marcando un cambio en la política de México, como antes el Movimiento Estudiantil del 68. Ya nada puede seguir como está: sin garantías más que en papel, de promesas e ilusiones, de democracia de palabra sin compromiso, de garantías constitucionales que no bajan a las zonas más miserables de la nación, como si la clase media fuera el promedio de una democracia imperfecta donde el clasismo y racismo impide a toda costa la igualdad y justicia que gritaron los que lucharon por la Independencia de México y la Revolución Mexicana. Sueños de justicia.

Ahí están las fotos de muestra: la hermana que mira con coraje, los familiares que ni siquiera de reojo ven al Presidente, o el que sonríe, socarrón, la escena del encuentro. Les urge salir de ahí, molestos por las más de cinco horas de promesas firmadas, donde pareciera ellos no creen que se cumplirán: los quieren vivos de regreso: si Díaz Ordaz ocultó los crímenes de los estudiantes, a Enrique Peña Nieto le interesa que aparezcan los asesinos y los jóvenes: la única posibilidad de que su nombre no quede manchado en la historia del México del siglo XXI. La pesadilla del país no puede terminar sin resultados eficaces, pero ya, porque el tiempo apremia y el mundo nos observa.

http://twitter.com/Braulio_Peralta


BRAULIO PERALTA

4 de Noviembre  2014
Orar a México

La vida es una repetición cuando de tragedias se trata. Los días plomizos de la nación aniquilan un asomo a la esperanza. En cuestión de realidad solo el creyente sueña la idea de ser iguales a los ojos de Dios: las calles se llenan de protestas donde asoma la negra cólera del pueblo que no encuentra la justicia de que habla la democracia. Lágrimas en silencio caen sobre el asfalto. La noche de los asesinos avanza y la tormenta de palabras pidiendo paz no hace la revolución. ¿Orar tiene sentido?

¿Por dónde demonios implorar? ¿Por dónde disparar las ideas que nos lleve a mejores tiempos? ¿Por dónde pisar tierra para que una nación se levante? ¿Qué agravios cometió su gente para ser aprisionada de esa forma, tan de dictadura perfecta? ¿Hasta cuándo despertarán las piedras de ese camino donde no hay salida? ¿Quién dispara el primer pensamiento y las acciones que incorpore a una nación de sus tribulaciones?

El desasosiego que no deja dormir. El miedo que contiene a las almas en pesadilla. Odio y engaño, crimen e injusticia de malnacidos que cometen atrocidades por la amapola: el corazón de la rapiña en Iguala. Las fosas: vicio y dolor, envidias y muerte. Crímenes clandestinos para los que el mundo exige justicia. Los hombres de la ley parecen desleales a su juramento. Un presidente que pierde los bonos del sueño por la cruenta balacera que desaparece personas. Nadie paga hasta hoy por los huesos rotos.

Escribe José Revueltas:

“De hoy en adelante se acabó el sufrimiento, se acabó la maldad. El arruinado puede ya rehabilitarse; los pobres ya no tienen necesidades; hay pan para el hambriento; para el solitario, amor. Se acabaron los tristes y los enfermos. Aquellos que vivieron siempre en el desamparo, que no tuvieron nunca una sonrisa hoy tienen un lugar, un refugio en esta tierra magnánima y dulce…”.

Son los muertos. Son los desaparecidos. Son los estudiantes de Ayotzinapa. Son los rumores de los idos que sueñan que existe “Dios en la tierra”. ¿Cuánta será la oscuridad? ¿Dónde amanecerá la luz? ¿Cuándo despertará el porvenir? ¿Cómo se puede creer en la bondad de los gobernantes? ¿Quién se atreve a romper la inercia de los Días de Muertos? ¿Por qué una y otra vez iniciamos la ruta sin más destino que el viaje hacia la nada?

Orar por ellos y por los que quedamos aquí, a la espera de que la patria despierte antes de que nos vayamos todos.

http://twitter.com/Braulio_Peralta


BRAULIO PERALTA

24 de Octubre  2014
Sí pero no

Cristo debe estar preocupado por las elecciones en su Iglesia. Nunca imaginó que la democracia era así, sin bastar su palabra. Quien tiene más votos gana. Y ganó el conservadurismo de los obispos en el seno vaticano. Los gays —al igual que las parejas divorciadas— tendrán que esperar hasta 2015 para saber si el Dios de los católicos termina por aceptarlos como a cualquier ser humano. Eso les pasa por no ser heterosexuales o por escapar de las normas establecidas.

Seguro Cristo está preocupado porque todo indica que el progreso y la libertad de las personas para ser como quieran —sin importar sexo, raza o religión— sube sus bonos en el mundo occidental. No creo que la palabra de Cristo quiera quedar a la zaga, perdiendo cada año millones de creyentes que ya empiezan a dudar después de milenios de vejaciones sufridas por la Iglesia.

Porque la Iglesia y sus representantes están desfasados de los avances civilizatorios en materia de derechos humanos. A las madres solteras ya ni les importa: viven su vida sin pensar si la Iglesia las culpabiliza o no. Los divorciados prefieren vivir en pecado que a disgusto, en una relación de pareja donde la religión mande. Y a los gays —una gran mayoría—, nunca les ha importado lo que la Iglesia diga sobre ellos: no en balde salieron de Sodoma hace miles de años. Los pecadores de hoy no tienen las culpas de los pecadores de ayer.

Lo que no quiere decir que exista un sector importante —gay— al que le interesa lo que diga la Iglesia: los seguidores de Rut y Noemí: “Iré a donde tú vayas”. O de David y Jonatán: “¡Con cuánta dulzura me trataste! Para mí tu amor superó al amor de las mujeres”… Escrito en la misma Biblia. Ni así, los obispos abrieron su conciencia. Ni así, la Iglesia católica conservadora extendió sus alas a la apertura civil y de derechos humanos. Ni así, procura abrirse a un mundo occidental que tiene que dejar atrás los atavismos aun presentes en las otras religiones, musulmana y judía.

Habrá que esperar hasta al año próximo para saber si los obispos conservadores pueden más que el papa Francisco y sigue el impedimento para que los gays sean iguales a los ojos de Dios. La grilla se desatará con fuerza en las entrañas del Vaticano. Ojalá Cristo pueda abrir sus mentes cuando dijo: “Eunucos por los hombres, por sí mismos o por causa del reino de los cielos” (Mateo 19:11-12).

Regulp.




BRAULIO PERALTA

13 de Octubre  2014
Desaparecidos

La palabra recuerda irremediablemente a doña Rosario Ibarra de Piedra, incansable madre que jamás reconocería que su hijo, Jesús Piedra Ibarra, hubiera muerto hace 31 años. Ella es símbolo de esperanza en seres que han perdido a sus parientes, amigos, compañeros de trabajo o militantes de partidos que, como el de los comunistas, fueron prohibidos alguna vez en México. Tema del día, cuando apenas en 2013 el gobierno de Enrique Peña Nieto reconocía 28 mil desaparecidos en el país y para 2013 la cifra había bajado a 8 mil personas. ¿Cuál es el dato exacto de esta ignominia?

Desaparecer personas es ilegal hoy y siempre pero sucede desde los años 60: presencia noticiosa que suma más y más gente que se fue o está enterrada, sin registro público y nadie sabe dónde quedó esa gente que miles de familias buscan ahora a través de las redes sociales. Es común leer el “Se Busca a…”, pidiendo noticia de su paradero o pista. Una costumbre que lamentablemente es tan normal, que ya no sentimos casi nada al leer las desdichadas lamentaciones. Pero todos vimos los rostros de los 43 desaparecidos en Guerrero y la noticia regresó con fuerza: ¿hasta cuándo?

Pareciera que los mexicanos olvidamos las 12 letras que quitan de la vista a una persona de la sociedad civil. Pero quienes rastrean a su gente jamás dejan de ir a la instancia pública debida para continuar buscando a su ser amado: en los anfiteatros, en el Servicio Médico Forense, en Gobernación, en las carreteras del país, en las agrupaciones civiles dedicadas a buscar estudiantes, obreros, mujeres, niñas o niños que fueron de repente arrancados del seno social y quedaron olvidadas por las leyes y el orden.

¿Quién está empeñado en que este problema dañe a la sociedad pública? ¿Crímenes ocultos en fosas clandestinas? ¿Será que existen varios pozoleros que usan sosa cáustica para desaparecer hasta los huesos de las personas? ¿A quién le conviene que este problema continué en México? Al gobierno de la República, no. Las presiones internacionales son ya alud.

Si no llegamos al esclarecimiento pormenorizado de los estudiantes de Ayotzinapa, el sexenio de Enrique Peña Nieto quedaría marcado como uno más de los gobernantes del PRI que han dejado huella al estilo más negro de represión donde no importan las vidas sino sostener una falsa democracia donde los derechos humanos no existen.

Ojalá no.


BRAULIO PERALTA

10 de Octubre  2014
Osorio Chong

Las plazas se manchan de rojo. Desde el México antiguo ni macana, ni flecha, ni honda, ni puños, ni cuchillos, ni nada impide descuartizar a seres sin nombre ni apellido. México vomita sangre. Malintzin pareciera la culpable. Las paridoras del nuevo México colonial, del mestizaje, de ladinos al servicio del criollismo. México bajo nuestras sábanas. El México que tose y no nos deja dormir. Que impide ver a las asesinadas de Juárez, el Estado de México y ciudades aledañas. Electrificados al sonoro rugir del cañón, pero no al sonoro rugir de nuestras almas.

Somnolientos, aceptamos la tragedia ancestral de guerras a balazos y bombas; batallas sanguinolentas, revoluciones perdidas. Sacrificios inútiles. No hay poema que abarque a este país, de mis salvajes antepasados a mis asesinos de hoy. México no le ha contado lo que le hiciste a México cuando vino de México. De las rapiñas y guerras sagradas de ayer pasaste a ser el vil asesino de ti mismo. México, ya no creo en ti.

Pero, oh sorpresa: un secretario de Gobernación puso la balanza del lado de los estudiantes, sin un tiro. Miguel Ángel Osorio Chong encaró a los jóvenes del Poli y les cumplió las demandas del pliego petitorio. Lo que Fox dijo que terminaría en minutos —y no logró en todo su sexenio—, Osorio Chong lo realizó en tres días. Mis respetos.

Pero ¿se sentará ante todos los problemas que falta por concluir: el narcotráfico, los maestros rebeldes, los grupos guerrilleros en Guerrero, los indígenas de Chiapas ya sin el subcomandante Marcos, el asesinato de mujeres, los secuestradores, los desaparecidos, los crímenes de odio por homofobia, las violaciones a mujeres, los extorsionadores, los albergues como los de Mamá Rosa y un largo etcétera de crímenes sin ley?

Si logra todo esto votaría por él como nuestro futuro presidente. Votaría, dije, porque una golondrina no hace verano: le falta un titipuchal para resolver el grave deterioro que vive el país.

Sergio Sarmiento—a quien leo siempre, aunque casi nunca coincido con él—, no pudo ver la importancia que puede tener una marcha ante políticos sensibles, o con deseos de ganar votos resolviendo problemas. Una cultura de la marcha, sí, empujó al gobierno a negociar con los estudiantes. Estoy contra los bloqueos, pero no contra las marchas con todo y lo latosas que pueden ser para un sector ciudadano. Aprendamos la lección.


BRAULIO PERALTA

6 de Octubre  2014
El 68 de Raúl

¿Te acuerdas, Elena?:

Eran muchos, a pie, riendo por Reforma, Juárez y Cinco de mayo. Muchachos y muchachas: estudiantes del brazo en manifestación, alegres, como en feria, sin saber que el dos de octubre serán blanco de las balas y quedarán hinchándose bajo la lluvia: la noche de Tlatelolco fue la historia contemporánea más lamentable del México olímpico.

Cercaron la Plaza de las Tres Culturas, esas ruinas prehispánicas testigo de la tragedia: levantaron los cuerpos y desaparecieron a los estudiantes. El zapato, la camisa, el suéter, quedaron en el suelo. Nadie vio, nadie supo, nadie quiso informarlo, ni Jacobo Zabludovsky: 5 de agosto, 13 de agosto, 27 de agosto, 13 de septiembre… Para el 2 de octubre, velas, cempazúchitl… ¡México, libertad! ¡México, Libertad! ¡México, libertad!

“Hemos sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tiene un límite y no podemos permitir ya que se siga quebrantando irremisiblemente el orden jurídico, como a los ojos de todo el mundo ha venido sucediendo”… ¡Era el presidente amante de la Serrano!

“El contenido político no se lo dan las palabras sino las actitudes. Yo no creo en las palabras. Los priistas usan un lenguaje revolucionario, emplean términos muy avanzados, y sin embargo un campesino, sin palabras, sin lenguaje, con su sola actitud, es más revolucionario que todos nosotros juntos”: sí, tienes razón, Raúl Álvarez Garín.

Estudiante del Politécnico, vivía por allá, cerca de su escuela, sus vecinos y el trabajo. Su mujer también era del Poli: ahí nacieron sus hijos. Quisieron defender todo aquello en que creían. Son de familias de obreros, de gente que trabaja siempre, y duro...Raúl se fue apenas a unos días de cumplir 46 años del 68, un parteaguas de la represión política en México.

Ya para el 23 de septiembre el gobierno ordenó fusiles M-I para los policías. No podían con la fuerza de los estudiantes.

La sangre embarrada en la pared. Un hilito rojo junto al párpado. La cortada le bañaba de color vino todo el rostro. Eran, creo, las 6:15 cuando empezó el tiroteó. Y todavía la gente se pregunta: ¿Quién? ¿Quién ordenó esto?

Raúl se fue con anhelos e ideales, sin armas. Ideales: lo más peligroso para el gobierno. Porque una idea despierta a cientos o a miles de personas.

Si tiene dudas lea la novedad de este año: La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska, sin desperdicio de verdad.

BRAULIO PERALTA

26 de Septiembre  2014
Cantinflear


El último presidente emanado del PRI, Carlos Salinas de Gortari, cantinfleó al terminar su sexenio, y peor, cuando su ridícula huelga de hambre. El otro fue Vicente Fox, emanado del PAN: ex presidente que en innumerables momentos públicos y acciones, cantinfleó. Fue Mario Moreno Cantinflas el que sin querer inventó el verbo cantinflear, y que fue utilizado en el análisis para estudiar el discurso de los políticos.


Las formas de habla de políticos —esos que bla bla bla y nada de nada—, han variado mucho. Se han venido modernizando al grado de parecer natural una forma de decir sin decir, y ganar los votos de las masas. Andrés Manuel López Obrador resulta cantinflesco sin la gracia del cómico. Provoca aplausos en sus incondicionales y coraje en la izquierda que vota siempre por la izquierda unida, a pesar de la desgracia de sus políticos, enfrascados en destruir lo construido por los votantes progresistas.

Ya se fueron los nombres de Luis Echeverría, Fidel Velázquez, Luis N. Morones, José López Portillo o Gustavo Díaz Ordaz, sí, pero aún permanecen personajes como los panistas Pancho Cachondo o el gobernador Guillermo Padrés, los perredistas René Bejarano o el Niño Verde del Partido Ecologista, y los priistas Arturo Montiel o el ex gobernador Moreira, todos ellos cantinflescos, que nos hacen reír con sus mentiras disfrazadas de verdades.

Con toda sinceridad, no me parece cantinflesco el presidente Peña Nieto. Igual sabremos si nos vio la cara al final de su sexenio. Demos el beneficio de la duda a todas esas reformas que promulgó en connivencia con todos los partidos y ojalá que venga el progreso. Lo cierto es que la película de Sebastián del Amo sobre el cómico de los años 40 que en 1956 conquistó Hollywood con La vuelta al mundo en 80 días, nos recuerda al personaje que inventó ese verbo sinónimo de incomprensible, el peladito que nos ve la cara de tontos y a quien le aplaudimos por no decir nada.

Cantinflas: el tramposo de la risa fácil. Si por mí fuera ya le hubiera dado a Óscar Jaenada el Oscar al mejor actor, por su caracterización. Igual de bueno es su patiño, Luis Gerardo Méndez, el Shilinsky: ellos son la película.

Increíble regreso al pasado a través de un filme donde la nostalgia se nos topa con el presente. Modernos, sí, pero retrasados en lo político, con un país donde la risa en el cine nos aleja, otra vez, de la realidad.


BRAULIO PERALTA

15 de Septiembre  2014
Antipatria

Reitero lo dicho porque nada ha cambiado:

La Patria me desquicia. Por eso huyo a la naturaleza sin fronteras: ese campo de flores y árboles y ríos sin fin; ese desierto donde resopla la vida debajo de las piedras, o allá, en el confín de los hemisferios de la tierra, donde la nieve sostiene los centros del universo.

La libertad de amar sin nacionalismos, razas ni credos. Irse y entender que es posible dar vuelta a la realidad: esos charcos de sangre, esos decapitados sin nombre, ese canto salvaje de la guerra de los unos contra los otros: el cementerio amplió sus espacios a la calle. Las ciudades huelen a muerte. Vivimos cercados.

La tierra es una isla: ya no hay espacio habitable. Acaso nos quedan los desiertos y los viajes a lugares sagrados que llamamos modernos y civilizados. Ahí donde somos extranjeros y bebemos la vida como ilusión, como olvido de aquello que hemos ido aniquilando, paso a paso. O en el viaje interior a nuestros cuerpos, resguardándonos de la tempestad del odio y la avaricia.

Los siglos han caído en la plenitud de la intolerancia. Regresamos al principio de la barbarie. Las guerras subterráneas, otra vez. Pocos somos los soñadores donde el Estado no sea un infierno, un atentado a la dignidad de las personas. Reflexionar ya no basta. Nos están robando la ilusión y los deseos. ¿Cómo despertar ante semejante realidad?

Escribo de la patria y pienso en Hölderlin, entrañable poeta. ¿Lo recuerdan? Un poeta del siglo XVIII que murió en estado demencial. Soñaba en cambiar las raíces de la humanidad. Pero se topó con el destino, como esos artistas y escritores alucinados a los que una tensión infinita los arroja a la locura. ¿Qué sería de la vida sin esperanza; qué sería de nosotros sin fe?

Una tormenta afortunada despertará a la tierra seca y a los corazones de los hombres y mujeres que creen en el cambio. Hacer de la Patria el esplendor del nuevo Estado libre, sin dogma, sin religión oficial y sin ejércitos manipulados por guerras clandestinas: una disputa por territorios de perdición.

Quiero soñar por ti, conmigo, solos y acompañados, antes de la vida somnolienta que nos depara el régimen de terror. Seamos notas vivas en medio de la naturaleza. Despertemos en nuestro interior. No olvidemos que todo nace del deseo y termina en la paz: así sea.

No duden: lean Hiperión, de Hölderlin. No hay pierde.

¿Viva México?

BRAULIO PERALTA

8 de Septiembre 2014
El otro FCE 

No debe desaparecer el Fondo de Cultura Económica, pero sí deberían aprovechar a la institución como plataforma de lanzamiento del idioma español y hacer de México el líder en habla hispana. Eso es lo que intentó en sus mejores tiempos España con el Instituto Cervantes y su proyecto ha perdido fuerza.

Si nuestro país de verdad es y seguirá siendo uno, primordial en Latinoamérica, el FCE es la editorial ideal para objetivos internacionales.

Ya tienen las instalaciones, con sede en España, Argentina, Colombia, Estados Unidos y lo que siga. Hay librerías en espacios internacionales. Hay autores, hay escritores de nivel, falta un líder en el FCE que tome la sartén por el mango: en vez de promover al Presidente, que lo haga por la literatura y las artes. José Carreño, independientemente de su error bien señalado por Jesús Silva-Herzog Márquez es un hombre capaz de llevar a buen puerto la difusión de los autores nacionales.

Lo cierto es que la opinión de Leonardo Zuckermann —cerrar el FCE— abrió un debate urgente: ¿la editorial recibe 280 millones de pesos para gastar y no para ganar al erario nacional?

No: debería exigírsele un nivel de empresa estatal que otorgue ganancias con el trabajo público de sus autores, que los saque al extranjero, que no solo se dedique a publicarlos y olvidarlos sin ganar un peso al editarlos. Que ofrezca más que lo que ofrecen las editoriales privadas, que es simplemente vender un “producto” y más que suficiente.

El FCE tiene que abrirse a la modernidad: las redes sociales, los libros electrónicos, sí, pero la necesaria internacionalización de sus apuestas nacionales. Es la única forma de ganarle a las trasnacionales y otorgar al autor un incentivo al publicar con ellos. Narradores como Mario Bellatin, Ignacio Padilla, David Toscana, Cristina Rivera Garza, Ana Clavel, Ana García Bergua, Martín Solares, Juan José Rodríguez, o poetas como Pura López Colomé, Luis Felipe Fabre, Myriam Moscona y Víctor Manuel Mendiola —y varios más, no los de siempre— tienen prestigio: urge su internacionalización.

El FCE, con mira, podría hacer resurgir la nueva camada de escritores que cambien el panorama de los ya multicitados (Paz, Rulfo y Fuentes). Si el gobierno aceptara que esta discusión valió la pena para salirse de esa zona donde han sido tan criticados por sus últimos malos pasos, ganamos todos.


BRAULIO PERALTA

1 de Septiembre 2014
DF-TUXPAN 

Prometida desde Salinas de Gortari, por fin abren la carretera México-Tuxpan, el puerto más cercano a Tenochtitlán. En tres horas de carretera llegaremos a los manglares, ríos, playas y excelente gastronomía, no solo de mariscos y pescados. Viajes de placer en Semana Santa, Día de Muertos, mes de la Patria y “puentes”, de esos donde los mexicanos corremos al mar, la montaña o el arte colonial.

Tuxpan nunca fue puerto de altura. Dicen que lo será, que el gobierno de Veracruz invertirá todo para hacer del lugar la llegada y partida de barcos de gran calado. Ojalá. Pero eso lo escuchamos desde la infancia y hasta ahora se aproxima la posibilidad de cambio de la región. Los tuxpeños ya tienen carretera, pero no les ha cambiado la mentalidad para recibir a los posibles turistas clase media —a la baja— y a algún potentado con haciendas y casas de lujo.

De ahí zarpó Fidel Castro a Cuba para su revolución comunista, en 1958. Dos veces han realizado réplica del barco que llevó a los insurrectos a terminar con la dictadura de Batista. Dos veces quedó hecha añicos la copia por negligencia de las autoridades. Si hay algo que distingue al puerto, el último del norte de Veracruz, es la apatía. Soñaron con petróleo y nada: todo se fue a Poza Rica. Desearon ser puerto de altura, pero Tampico les ganó. Ahora les queda de recurso el turismo. Veremos.

Parece cuento pero no es: cuenta la familia, que allá por los años 50, un aspirante a presidente municipal gritaba para ganar votos: “¡Y no descansaré hasta ver convertido a Tuxpan en un Nueva York chiquito!” Imposible no reír. Aunque es innegable la belleza natural del lugar: verde por doquier, frutos de la región, ganado y playas a granel. Un edén destartalado por falta de mantenimiento. La ciudad y puerto tienen mal gusto para mostrar sus encantos. De las casas de adobe y madera, de su arquitectura vernácula, muy poco queda. Ojalá preserven sus vestigios: ¡y que las pinten!

No se nota la acción del gobierno local para recibir a los turistas, si llegaran. La infraestructura hotelera apenas despierta. Los servicios de atención al público son dignos de una aldea olvidada en la sierra, donde lo que vale la pena es ver bailar a los huastecos y observar los hermosos atuendos de sus mujeres-sonrisa. Ojalá me equivoque y los tuxpeños despierten y ganen con la carretera: que el progreso no termine por aniquilarlos.


BRAULIO PERALTA

29 de Agosto 2014
Soñar con 2.7% 

Paga impuestos desde que inició el periodismo, cuando gobernaba José López Portillo. Ha escuchado hablar de abundancia económica a 13 secretarios de Hacienda en los últimos sexenios: se llenan la boca de progreso. Hablan del mañana, nunca del presente. Hacen soñar dinero: desde el serio de Moctezuma, la esperanza de David Ibarra, el bromista Jesús Silva Herzog, el serio de Petriciolli, el vivo Pedro Aspe, o los estrategas Jaime Serra Puche, José Ángel Gurría y Guillermo Ortiz, o durante el panismo, con Gil y Carstens, Meade o Cordero, y el actual, Luis Videgaray, el hombre promesa de Peña Nieto.

La política mexicana convierte las palabras en ilusiones perdidas. Sobre todo cuando prometen defender el bolsillo del pueblo. Luis Videgaray lleva dos años con palabras de ensueño. Aunque, hasta hoy, los mexicanos se quejan de dinero circulante. Ni los empresarios le creen. Hemos vivido de ilusión y reformas de todo tipo, implementadas magistralmente por Enrique Peña Nieto. Uno se hace duro de roer ante el discurso triunfalista de Videgaray, porque la historia de la economía de los últimos años es un desastre. Son los mismos pero con otros nombres y apellidos (o no: Rafael Tovar y de Teresa ya estaba cuando gobernaba López Portillo). El error de Paz a favor de Salinas, ya se sabe, igual que el de Aguilar Camín: hemos visto cómo terminaron aquellas economías. Desde entonces, pura ilusión, con PAN o con PRI. Videgaray podría no llegar a concluir nada. No es su deseo. No. No es fatalista. Pero se cansa. Y 2.7 por ciento parece un sueño más (ojalá).

Escribí en el diario Liberación, que dirige Óscar Camacho:

“Llegar a mi edad con un departamento de 125 metros y otro de 60, sin ahorros pero pensionado no creo que sea la panacea como destino para un profesional (aunque pueda presumir de premios por mi trayectoria de periodista). Lo que sigue es irla pasando y esperar las enfermedades lógicas del tiempo. Cuidarte lo mejor que puedas, porque caer en los servicios públicos de salud puede ser mortal. Ascender en la clase social en México es una cuestión personal, no una procuración de justicia por parte del Estado. Aposté por la honestidad. Creía que pagar impuestos me hace un ciudadano comprometido con el país. Me salió caro: lo más caro que he pagado en mi vida”.




BRAULIO PERALTA

22 de Agosto 2014
¿Antisionista?

¿Por qué tenemos que ser antisionistas los que intentamos buscar la paz en Medio Oriente? Sí, sabemos que los árabes empezaron la guerra, que no quieren al Estado israelí, que ejecutan a hombres gay y mujeres adúlteras, que desde la óptica occidental tienen una educación primitiva, bárbara: la misma que muchas veces hemos visto de este lado del mundo, con todo y sus derechos humanos. Guerras donde la religión es el opio del mundo y en eso ninguna Iglesia es diferente, sea Occidente u Oriente.

¿Es ingenuo y hasta tonto creer en la paz? Seguro sí. Pero no renunciaría a la posibilidad de que un día coexistan las virtudes del hombre sin dañar a sus semejantes por su condición religiosa, sexual, de raza o de costumbres. Lo digo siendo ateo, pero con la fe de un amante pacifista, humanista, donde la convivencia interracial sea posible. Nací cantando con los Beatles, dándole una oportunidad a la paz.

Hay una obra de Luis Mario Moncada, 9 días de guerra en Facebook, en la que el tema de discusión es Israel y Palestina. Un poema de León Felipe, “Auschwitz” —por el sufrimiento en los campos de concentración judíos—, desata la guerra de palabras. Se subió a la red el día que el gobierno de Israel atacó Gaza, en 2009. La obra de Moncada se parece a la de estos días en las redes sociales. Unos con conocimiento de causa del tema, están a favor de Israel —un porcentaje más bajo— y otros, abrumadoramente, por Palestina. Pero nadie, ojo, nadie, por la organización terrorista Hamás, al menos por escrito.

Los candorosos como este columnista seguimos pensando en la paz. Ni por asomo me atrevería a declararme a favor de Hamás, pero sí a favor de la nación palestina, igual que los derechos del pueblo israelí. Así de simple. Fue una decisión de las Naciones Unidas y hasta ahora no se ha logrado el propósito. Sí, Palestina no quiere un Estado israelí, es verdad. Pero en esa guerra absolutamente inequitativa —el poder bélico de Netanyahu es más que superior—, el mundo pide una y otra vez la posibilidad al diálogo. El mundo árabe tendrá que entender, pero el poder de Estados Unidos, también.

La izquierda no es antisionista por decreto. Ni Mario Vargas Llosa, que es todo menos de izquierda, que pide a Israel humanismo en sus balazos a niños en las escuelas de la ONU, en Gaza. Quien tiene el poder es quien debe negociar. Israel y Occidente tienen la palabra.


BRAULIO PERALTA

15 de Agosto 2014
Israel

San Bartolo se pelea una vez al año. Sacan sus machetes y máscaras para enfrentar al enemigo. Escogen a su presa en la plaza pública, al lado de la Iglesia, de cara a la comunidad. Pelean con vistosos atavíos, para disimular quién es su adversario. Lo más que está permitido es que los machetes suenen, saquen chispas en el aire.

Aunque a veces se lastiman: un rasguño en la oreja, una herida en el dedo o pie, un lamentable sangrado en la cabeza: Hay un hospital improvisado para resolver los accidentes graves. Pero hasta ahorita, en cada cita anual, nadie ha salido muerto. Es una fiesta pagana permitida por el pueblo porque —dicen—, acaban las venganzas entre quienes pelean o guardan rencores y frustraciones viejas que con los machetes respiran y sanan. La máscara que usan oculta el rostro del odio que expira el día del ritual de Semana Santa.

Los antropólogos no dejan de ir. Carlos Castañeda ha contado que nadie sabe con exactitud cuántos años tiene ese juego salvaje y diplomático. Que la comunidad es pacífica. Que viven de las cosechas. Que tienen problemas de agua. Que es un pueblo olvidado de los territorios de Guanajuato, en los límites con Querétaro. Que hay unas pirámides prehispánicas que no se han podido abrir al público por problemas con ejidatarios. El no diálogo en los confines de la tierra, la disputa eterna de los hombres: Como en Israel y Palestina…

Es peor que ingenuo, pero uno sueña la posibilidad de que israelíes y palestinos imitaran el rito de los machetes en San Bartolo: la simulación de la guerra para curar las afrentas. Los que somos amantes de la palabra y el diálogo, que estamos contra la guerra, que somos cobardes hijo de la paz, quisiéramos aniquilar el nivel de ignorancia y frustraciones que a nivel soez —el peor lenguaje del hombre—, se da en las redes sociales, con el pretexto de Israel o Palestina. Como si no pudieran tener razón los dos, tal como lo decretó Naciones Unidas, en 1948.

¿Por qué se decidió la nación israelí y no la de los palestinos? Una pregunta más que pertinente ahora que Israel, con su poderío militar está masacrando a un país sin tierra, sin armas del mismo orden y sin apoyo internacional, al menos como la que recibe el gobierno de Israel.

La destrucción de Palestina a manos de Netanyahu asombra al mundo: ¿Jugar como en San Bartolo acabaría el odio a muerte?

¿Diálogo o muerte sin fin?



BRAULIO PERALTA

05 de Agosto 2014
Virginia Woolf

Las parejas no son lo que aparentan —esos amorosos de Sabines—. En una borrachera salen los lobos que llevan dentro: sus odios y rencores. Las palabras soeces se pronuncian. La educación se omite cuando el alcohol produce que la sinceridad flote, la desfachatez se asome y se destruyan uno al otro, sin máscara.

Comentaban dos amigos:

—No pienso ir a ver ¿Quién le teme a Virginia Woolf? , de Edward Albee. Un gran dramaturgo, sí, pero insano para parejas ir al teatro a ver la autodestrucción de dos seres aventándole veneno a sus frustraciones. ¡Es masoquista!

—Más bien no es sano desconocer de qué estamos hechos los seres humanos. La obra —un inteligente juego de palabras—, nos espejea en lo que somos realmente: personas que aman, odian, piensan, hieren, y acaso se perdonan, al final de la cruda. Igual eso es el amor: la compasión por diferentes sentimientos y pensamientos. La expiación como sanación compartida.

—No creo. Albee delinea a sus personajes en caída, al final de vidas sin progreso, mediocres, aceptando una existencia profesional que la universidad les otorga, pero sin gran futuro, aferrados a un salario, con el respaldo discrecional del padre, rector de la institución. Dura crítica a las escuelas universitarias donde la academia es un ejercicio de adocenamiento, sin resultados destacados, ni personales, ni en la sociedad.

—Por eso no iré a verla. Albee es implacable con el ser humano. Me bastó con leer la pieza. ¡Verla sería un harakiri!

—Disfrutarías las actuaciones: un reparto de actores perfectos. El teatro es la escena, no un texto. El director argentino Daniel Veronese imprime una naturalidad epopéyica. Hay un teatro de la crueldad sobre las relaciones humanas, digna de verse para conocer el terreno que pisamos.

—Sí, me dijeron que Blanca Guerra es una loba hambrienta, y Álvaro Guerrero, un chacal para la ofensa. Que Sergio Bonilla y Adriana Llabrés, los discípulos que rápido aprenden el oficio de destruirse. ¡Cómo crees que quiero ir a ver eso! Suficiente con la realidad.

—Bueno, no vayas. Igual no eres una pareja que sabe el juego de los que se divierten al lobo feroz.

—No, no iré. Igual sin mí, es un éxito. Luego me cuentas…

—Allá tú: el teatro es la realidad. El teatro es la escuela. El teatro nos representa: Es el fin y el principio para entendernos en el espíritu de los actores. Una probada de la vida.

BRAULIO PERALTA

05 de Agosto 2014
La nueva Medea

La nodriza no advirtió a los padres de Medea que la niña jugaba con muñecos de carne y hueso. Que los peinaba, bañaba y vestía, para divertirse con ellos. Notaba la criada que no era normal el comportamiento de su amita: ansiosa y caprichosa, muy dada a la tristeza y la cólera. Solo el divertimento que le concedieron sus padres era lo único que la satisfacía: esos niños desamparados. Desde niña juró que no se casaría, que se consagraría a ellos. Cada vez quería más chamaquitos que nunca pasaron por su vientre. Los papás, amorosos y complacientes, le acercaban sus caprichos, ante la mirada atónica de la sirvienta. Así creció Medea: imponiendo sus exigencias, chantajeando conciencias, pervirtiendo normas que la sociedad y el Estado establecían.

El ama de llaves ni siquiera pudo advertir al pedagogo del mal que iba creciendo en la conciencia del infante. La sociedad no estaba preparada para sucesos de esa magnitud, donde una adolescente —ya con 16 años tenía siete hijos adoptados, con autorización de la familia—. Nació y creció para hacer el bien, justificaban. Es tan pobre la nación que algo hay que hacer por esos huérfanos, susurraba el pueblo. Medea se consagró a los hijos sin padres, era la leyenda. Les dio su apellido, les dio casa, les enseñó música para sensibilizar el alma. La leyenda en torno a su vida y obra creció entre la gente preparada.

La obra de Medea era inquebrantable, de una moral aprendida por una sociedad que otorga culpas y castigos. Amuralló a su gran niñeral —que ya era de más de 500 hijos, en un espacio donde ella era la matrona.

Nada ni nadie podía jamás pisar el sitio sin que ella abriera las puertas de esa casa convertida en prisión. Era una Gorgona defendiendo el territorio: Ni los verdaderos padres podían visitar a sus hijos, tirados a la suerte del destino. Medea hizo la obra para ser consagrada por una sociedad hipócrita que curaba sus sentimientos encontrados con donaciones y limosnas, donde hasta ahora nadie sabe por qué hay cajas mortuorias en el lugar de los hechos.

Creonte, el Rey, lo más que pudo hacer fue desterrarla del sitio. Sacarla inmune. Apelar a su historial de bondad. Esperar el juicio de la ley. Ni Eurípides hubiera escrito nada igual: hijos sin Jasón. Los mitos griegos no son de actualidad. Habrá que inventar a la nueva Medea: ¿mató o no mató a sus hijos?

Vivir sin saber.

BRAULIO PERALTA

25 de Julio 2014
"Mamá" Rosa

Fue el autor de Pueblo en vilo, Luis González y González, quien impulsó el afecto y admiración por Mamá Rosa, en su círculo de amigos e hijos: todos con poder, prestigio y respeto público. Así creció la leyenda de esa mujer —liberada por senectud y bajo amparo, no debido a que sea inocente— que tiene impactada a la sociedad mexicana y algunos medios internacionales, como no había sucedido desde aquella historia de Las poquianchis, en Guanajuato, y que Jorge Ibargüengoitia inmortalizaría en su novela Las muertas.

La historia no es de creer, sino de corroborar hechos y circunstancias. No tienen que ver los sentimientos o las acciones, por encima de la realidad: el lugar propiedad de Mamá Rosa que se llama La Gran Familia fue abierto a la opinión pública y nada justifica la insalubridad, las condiciones de vida y las posibles irregularidades que ahí se cometieran.

No es gratuita la detención de seis de los integrantes de esa institución que presidía la señora Rosa del Carmen Verduzco: Era su equipo, ella los puso en los puestos. También es su responsabilidad. Y los delitos que están por comprobarse forman parte de la propia historia, el final deMamá Rosa.

La filantropía siempre es loable. Sería difícil pensar que la señora Verduzco no soñó en mejorar las condiciones de vida de niños pobres o huérfanos, a expensas del peligro (violación, prostitución, secuestro, como se ha denunciado). La bondad —me choca la palabra— de la señora puede irse al lado contrario si se corroboran los intereses personales y el dinero que corrompe a una institución. Mamá Rosa pudo haberse retirado a tiempo. No lo hizo. Nadie de sus amigos se lo advirtió. O ella no los escuchó. Las consecuencias hoy son públicas. Que Enrique Krauze señale “al poder de los medios” por el “linchamiento” contra la señora Rosa, honestamente, es desproporcionado. El morbo público es algo que siempre ha existido, con o sin medios de comunicación. La ley y un juez dictarán la última palabra.

Hay miles de ejemplos de filantropía echada a la basura por intereses económicos. ONG cuestionadas por el manejo de los apoyos financieros y su malversación. Gente “buena” que en el camino se convierte en “mala” (Porfirio Díaz, en la historia). La Gran Familia recibía apoyo del Estado y de manos privadas. ¿Algo se torció en el camino; Mamá Rosa lo sabía? Esa es la crónica que nos falta por conocer.

BRAULIO PERALTA

18 de Julio 2014
Rius

Quiero escribir antes de que muera y por eso este texto al más admirado de los caricaturistas mexicanos: Eduardo del Río, alias Rius, para los no principiantes que lo conocen hace un titipuchal de años. Sus libros son parte de la historia con la que se maleducaron millones de jóvenes en nuestro país. Bueno o malo, está en el inconsciente colectivo: con la dieta vegetariana, Los agachados, Los supermachos, y sus clásicos de historia de la revolucioncita mexicana, la guerra mundial o dos temas aun vivos: los nazis de Hitler, por un lado, y los judíos y palestinos, por otro.

Cumplió 80 años el 20 de junio (Michoacán, 1934). Nadie del campo oficial —al Conaculta le toca—, le ha dedicado al menos una felicitación, el anuncio de un homenaje, o una mesa especial en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, aunque sea porque vende miles de libros. Sus hijos del Averno, los chamucos, le dedican su revista este mes. Censurado por meterse con la virgen de Guadalupe, el Presidente o el Ejército en diversos periodos, también en la industria editorial sufrió el retiro de uno de sus libros: Los judíos.2000 años perseguidos. 50 años perseguidores. (Si se publicara hoy, sería un éxito editorial).

Rius no tiene empacho en tomar partido por el lado de la izquierda. Por eso lo golpearon durante el movimiento estudiantil del 68, y lo amenazaron de muerte: Lázaro Cárdenas habló con Díaz Ordaz, y lo soltaron. No tiene empacho en confesar que la censura no ha cambiado: en los medios de comunicación, en la política, en las marchas... Ateo, político y vegetariano, provoca ronchas en la derecha, entre los priistas vetustos y en un sector de la izquierda retrasada. Dice las cosas como un niño que no rompe un plato: todos se quedan callados, y él, orondo.

Tuve la oportunidad de ser editor de varias de sus obras. No sé si era sereno antes de tratarlo, pero me tocó observar a un Rius con enorme capacidad para oír, atender, platicar, dar sus puntos de vista y respetar al contrario, algo inusual en algunas izquierdas. Es crítico hasta de sí mismo.

Merecería grandes honores en su patria, pero están esperando que se muera para homenajearlo, y no les eche a perder el coctel del evento. O hasta que reciba un premio internacional, que merecería, tanto como Quino, El Roto, Magú, o cualquiera de esos moneros que hacen honor a la nación con su prestigio.

Salud y más obra, maestro.




BRAULIO PERALTA

07 de Julio 2014
México Grosero 

¿Cuál será el país más grosero del mundo? En castellano, seguro que México disputa los primeros sitios. Sabemos que el lenguaje obsceno degrada. Discutir el tema es lo más sano. Aunque igual ya tiene saturados a mexicanos que por primera vez en su historia confrontan —ni tan a fondo— la expresión “!Hey… Puto!”, a propósito del Mundial de futbol.

La palabra que denigra a los gays —puto— se ha debatido. Pero el número de términos con que ofendemos explica muchas razones de nuestro comportamiento social. Si dudan, vayan al teatro a ver dos obras de un dramaturgo, Luis Enrique Ortiz Monasterio, que utiliza las palabras más pedestres del lenguaje: Civilización yAutorretrato en sepia. No es recomendación: Es mirar nuestra pobreza expresiva del habla (más a fondo sobre la forma de ser nacional, ahí están Octavio Paz con El laberinto de la soledad, Samuel Ramos con El mexicano:Psicología de sus motivaciones y Jorge Portilla con Fenomenología del relajo).

El enojo es la trama: en bajos y altos fondos del México ni tan profundo, en conversación con empresarios ante la pérdida de ganancias, o de ricos obligados por Hacienda a pagar más impuestos. O asómese a las redes sociales: el insulto soez a la orden del día (me ha tocado con lectores inconformes de lo que escribo). Ser grosero no es un asunto de clase: es un problema de educación, en general. Pero además, es un habla que rebaja a la persona que consume palabras vulgares, sepa o no el significado de lo que pronuncia. Porque sí, porque decir palabrotas no necesariamente te hace conocedor del lenguaje de Tepito y sus alrededores. Hay gente que no puede proferir nada sin la palabra buey, culero, pendejo, ojete…

No es un asunto de educación ni moral, sino de salud. Tampoco de psicoanálisis motivacional para ser mejores personas. No. Es una toma de conciencia sobre el lenguaje. No hay de otra. El lenguaje y su significado. Oír y decir groserías, acostumbrarse a ellas, dice poco de los mexicanos —o de cualquier otra nacionalidad — (yo procuro no proferirlas, pero no me salvo).

Hay especialistas que señalan que las ofensas impiden crecer y ser mejores profesionales, personas cívicas. Lo cierto es la fatalidad a la que puede arrastrar una mentada de madre, en un encuentro de dos personas que, solo por desconocimiento del lenguaje, mueren civilmente.

Cuidar el habla es cuidar tu vida.


BRAULIO PERALTA

27 de Junio 2014
!Puutooo!

La palabra puto se internacionalizó: los fans de la selección nacional la subieron a la cancha de futbol y los brasileños la adoptaron para sus consignas. No sorprende si sabemos lo que significa: mujeres que se prostituyen, o los homosexuales, esos que solo la gente “correcta” llama gays.

Puto es una palabra homofóbica, la consentida de los machos ebrios en un día de fiesta para enfrentarse con el enemigo, y al día siguiente ver a la loca vestida, tirada en el pavimento, en la carretera, en su departamento, descuartizado, apaleado, baleado, ahorcado, o lo que sea, pero con saña.

Hay quienes defienden el derecho a usar la palabra en los estadios de futbol. Impresiona que justifiquen su uso porque, dicen, ha perdido su carácter ofensivo, porque significa muchas cosas, no solo homofóbico, etcétera. Nadie me lo ha contado: he sido testigo de partidos de futbol que terminan en sangre por disputas, por revanchas, por coraje, porque perdió una de las partes, y porque descubrieron que uno de los compañeros del grupo es, precisamente, puto. Pobre de aquel que desnuden en tierra de machos: Asesinos inconscientes que, ya tomados, cometen el crimen.

Ahora que existen los matrimonios gay, el derecho de los homosexuales a adoptar niños y, en contra, esa “sociedad de familia” que preserva al varón y la mujer para procrear y educar a un hijo, exclusivamente, sin derecho al resto de otras parejas no convencionales, el futbol sacó el tema de la agresión que significa gritar puto a todo lo ancho y a escala mundial en Brasil. ¿De verdad no existe una connotación homófoba, de odio? Difícil creerlo. Desde Sodoma y Gomorra los apedreaban hasta verlos morir, desde la Inquisición los mandaban a la hoguera, desde los campos de concentración de Hitler quedaban en las famosas fosas masivas, junto a los judíos...

¿Qué ocultan los mexicanos con la molestia ante la FIFA por amonestar a nuestra selección? Para mi gusto la FIFA hace lo justo: para que miremos en el espejo de nuestra hipocresía social al pretender usar una palabra que, dicen, no significa denigrar a los gays. No lo creen ni los que están en contra de la medida de la FIFA.

Ojalá eso sirva a los panistas para “defender la familia” y ojalá sirva también para que los que marchan por “el orgullo gay”, aparte de manifestarse, hagan algo por sí mismos. O qué, ¿van a gritar “el que no brinque es macho”?

BRAULIO PERALTA

20 de Junio 2014
¿Soy gay y qué?

Ya no voy a las marchas de gays y lesbianas: no me identifico con esa fiesta interminable donde lo que destaca es el vestido del travesti para una prensa todavía incapaz de ver a fondo la diversidad sexual de la que se viene escribiendo en las últimas décadas. O de organizadores incapaces de aglutinar todas las diferencias políticas.

Lamento la división que existe en el movimiento homosexual. Parecen muchas tendencias cuando la verdad solo hay una demanda: respeto a los derechos humanos de las minorías sexuales. No tenemos un solo rostro, un líder aceptado por todos, al menos una persona cuerda que pueda pelear por nuestros derechos con los políticos, con la aceptación de toda la comunidad gay de México. Pero sí hay algunos listillos que se apropian la voz del movimiento. Ojo: por eso la izquierda se confunde.

Han sido los homofílicos —y algunos hombres y mujeres gay, excepcionales— los que han logrado sacar adelante proyectos de reivindicación, no por la presión del movimiento, no, aunque choque. Los tiempos en Occidente nos están alcanzando a escala mundial y es correcto dar derechos iguales a hombres y mujeres, sin importar sus sexualidades. La corriente pro gay viene tan fuerte que hasta la Iglesia católica empieza a asumir sus errores históricos al denunciar, por ejemplo, a la pederastia en su seno eclesiástico. Curas que han hecho de las suyas sin juez civil. Ya basta.

Seré franco y diré que me resulta complicado traducir las siglas LGBTTI —lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, travestis e intersexuales. Eso, cuando incluso homosexuales o lesbianas asumieron el término gay para definirse en los 70: palabra que se instauró en la sociedad, sin especificar diferencias entre unos y otros. Con tantas siglas la gente se atolondra. Gay es un género; el resto de las formas de ser, un estilo. A nadie se discrimina con decirle gay, ¿o sí?

No iré a la marcha, pero apoyo al movimiento: pertenezco a él. ¡Vivan las vestidas y los que cambiaron de sexo! ¡Vivan los bisexuales si son felices con su doble personalidad! ¡Arriba la isla de Lesbos, esas mujeres, guerreras como los hombres! ¡Bien por los intersexuales que antes se conocieran como hermafroditas! Celebro la diversidad, pero me gusta lo clásico: Gay es un concepto nacido con la historia del movimiento, desde los 70: me quedo con la palabra que nos identifica.

Soy gay, ¿y qué?

BRAULIO PERALTA

13 de Junio 2014
Un ángel gay 

Yolanda Andrade no toma fotografías, busca historias con sus imágenes. No trabaja con obturador: es su ojo experto el que capta detrás del clic. Es un lince con el retrato, sin poses, ocasional, de repente en la luz. Ella convence con su sonrisa y la aparente ingenuidad con la que se presenta: la gente acepta sus flashazos. Uno cae en su mirada. Se le da el blanco y negro o color como nostalgia y soledad, o simple alegría. Es tabasqueña y uno se confunde con ella porque tiene el don del mimetismo: Es fácil caer bajo sus cejas.

Con cámara análoga o digital capta lo mejor de las calles de México y otras partes del mundo. Es común verla en las manifestaciones populares, sindicales, de mujeres, o en las marchas de gays y lesbianas. Tiene un toque particular con sus fotos porque sus personajes son pícaros, irónicos, divertidos —a pesar de representar una tragedia: el abismo de los días. Gente que ya sabe vivir —porque ya fue y vino, o eso pareciera uno ver en sus inmortales...

Juan Carlos Bautista —el poeta del Cantar del Marraquech—, ni siquiera imaginó que desfilando en la marcha del orgullo gay hace algunos ayeres se convertiría en símbolo para anunciar la exposición “El hombre al desnudo”, que puede verse en el Museo Nacional de Arte, el Munal. Despierta la foto tal interés en la imaginería colectiva —gay y homofílica—, que se hacen una selfie en el plotter alusivo a la salida de la muestra, al igual que la de los franceses, Pierre et Gilles con su clásico, Mercurio.

Las alas del deseo llama a su foto Yolanda Andrade. Es arrolladoramente ingenua, graciosa, infantil, sin perversión de ese ángel desnudo, con alas. De cuerpo entero y con la mano en el corazón, Juan Carlos Bautista reposa su brazo en el poste y sonríe hacia el horizonte, sin mirarnos siquiera. Un aro corona su cabeza y una mariposa cubre su miembro. Parece el ángel caído del cielo que Dios lanzó a la Tierra, pero no: sus alas llevan los colores de la banda nacional. Es hecho en México.

Una foto dice más que mil palabras, y es verdad con esta imagen. Representa a los manifestantes gays que luchan por sus derechos humanos desde los 80, sin esconderse. ¿Los gays estamos de moda? No, solo que ya somos visibles y opinamos sin estar en el clóset. La Andrade tiene esa eficacia en el iris: no necesita de un discurso político para decir que estamos en todas partes.



BRAULIO PERALTA

06 de Junio 2014

Chauk

Rodolfo Domínguez contempla desde su butaca el majestuoso Palacio de Bellas Artes con incredulidad: sus ojos reflejan el asombro por estar allí, ante gente del cine y la televisión en la entrega de los arieles de la Academia de Cine, nominado como actor por su trabajo en La Jaula de Oro, de Diego Quemada-Diez. ¡Lo gana! Sube al escenario y pronuncia unas palabras en su lengua, el tzotzil. El asombro ahora es el de los ahí presentes y el público que vio la ceremonia por televisión.

Adolescente de 17 años, nacido en una de las zonas de Chiapas más pobres del país, en el municipio de Chalchihuitán, apenas aprendió algunas palabras del castellano gracias a su trabajo en la filmación. Con lo que ganó como actor adquirió dos terrenos para sembrar maíz, frijol, calabaza y café. Chauk (trueno), es el personaje que representó en el cine: Un guatemalteco que sale de su patria a “conquistar el sueño americano”: triunfar en Estados Unidos. En realidad, apenas está encontrando su lugar en México.

A su regreso a casa después de la filmación —en junio de 2012—, lo primero que hizo fue ir al mercado de San Cristóbal de las Casas a comprar carne y verduras, para comer con sus padres en casa: sin luz eléctrica ni agua potable, con piso de tierra y rodeado de lodo, escribió Helio Enríquez en La jornada, el 26 de mayo pasado. El rostro de un indígena nacional recorre el mundo a través de una película que denuncia la situación de los migrantes centroamericanos.

Pero esa noche en Bellas Artes, Chauk soñaba, pisaba el máximo recinto de la cultura del país, besaba el piso con el Ariel obtenido por su trabajo actoral, lloraba de felicidad. ¿Qué sigue para este indígena mexicano; qué harán los productores de la película para que su carrera no se pierda en el abismo que puede ser el cine y el espectáculo? Igual la vida no es más que un instante y Rodolfo Domínguez perderá la siembra de su tierra, venderá sus solares y regresará a lo de siempre: el lodo, lo único que ha podido ofrecer el gobierno mexicano a los que pertenecen especialmente a esa raza. No es melodrama: es tragedia de un país que ha olvidado a sus ancestros.

Igual no: el mundo le dará un ejemplo a México de cómo puede ese ser recuperar una condición social que le niega su país. Triunfará en otros filmes por ser indígena, un sobreviviente de esta selva en que hemos convertido a la madre tierra.

BRAULIO PERALTA

30 de Mayo 2014

LOS ARIELES 

Las instituciones culturales no son nada sin sus creadores. Verdad absoluta que se desdeña en la burocracia cultural. En el mejor momento de las instituciones dedicadas a preservar nuestro patrimonio y cultura, los artistas e intelectuales son los que dan el brillo en épocas diversas que ha vivido México en estos años de democracia insuficiente.

José Vasconcelos no sería historia de primer nivel en la educación y la cultura, sin la grandiosidad de los muralistas mexicanos, o de autores que escribieron la “novela de la Revolución”. Un funcionario que fue capaz de estar —de la mano, sin presiones, con apoyos incondicionales y cero censura— al lado de los creadores. Muchos de sus legados siguen ahí, patentes, aunque sirvan más para administrar la cultura que auspiciarla y promoverla en todos sentidos.

Hoy, el cine mexicano vive un momento excepcional y las autoridades culturales aún no terminan por desarrollar programas de incentivos contundentes para esa rama de la creación. Hoy, han sido individuos o colectivos los que se han incorporado al mundo para demostrar que México tiene talento a raudales en medio de la adversidad. Imposible citar a todos. Ya conocen sus nombres. Los conoceréis por sus galardones en Europa, Estados Unidos y otras partes de los continentes. (Hay uno que le pregunta al presidente Peña Nieto, y el mandatario le responde).

Las instituciones no deberían perder esta oportunidad de estar del lado de los creadores cinematográficos. Aquí Luis Buñuel fue recibido con una mano atrás y otra adelante y de aquí se catapultó al cine internacional. Aquí Jodorowsky hizo su leyenda y logró ser el hombre de culto en que se ha convertido, entre otras cosas, por su teatro y cine realizado aquí.

Mañana es la entrega de los Arieles a lo mejor del cine. La excelsa actriz Blanca Guerra realiza un trabajo —ideal—, para darle a la Academia de Cine el lugar que merece, acorde con los tiempos. Pero falta más: incentivos para el cine, más producción, mejor distribución y más generaciones para refrescar la memoria de aquellas épocas en que había directores, actores y actrices y guionistas que triunfaban internacionalmente, como Amat Escalante y Diego Quemada-Diez, sí, pero también la Ópera Prima de Claudia Sante-Luice, con Los insólitos peces gato. Hacía mucho que nuestro país no despertaba con una mirada del cine tan incisiva, al futuro.


BRAULIO PERALTA

23 de Mayo 2014

¿MÉXICO GAY? 


¿Presidirá Miguel Ángel Mancera la marcha del orgullo gay de junio próximo? Lo sabremos en su momento.

El Día Nacional de Lucha contra la Homofobia por decreto presidencial nos hace un país con derechos humanos, sin excepción. Pero civilidad por decreto no necesariamente será eficaz sin programas concretos. Hay que sensibilizar con la historia de los crímenes de odio para conocer lo lejos que estamos de una ética intachable donde los mexicanos respetamos las diferencias sexuales, sin prejuicio.

Está más que documentado: Desde Fray Bernardino de Sahagún —que empleó el término de “pecado nefando” en sus libros—, hasta Salvador Novo y Carlos Monsiváis, en sus crónicas. En Tenochtitlán los perseguían hasta terminar apedreados y muertos. Nezahualcóyotl decretó que “si se averiguase ser algún somético, muriese por ello”: les sacaban el intestino por el ano. O terminaban quemados por la Inquisición. Nada cambió en el siglo XX, cuando se empezó a leer que ser homosexual no era una enfermedad. Los crímenes de odio siguen allí, contabilizados, sobre todo desde que los movimientos gays luchan por el respeto a sus derechos.

No es un asunto exclusivo de esta nación: en Alemania, con Hitler, se consideraba una actividad criminal ser homosexual: se persiguió a 100 mil personas por ese delito. 15 mil llegaron a los campos de concentración, de los que murieron más de la mitad. Estaban marcados con la Estrella de David, de color rosa —si no eran judíos. Los gays judíos llevaban la estrella partida en amarillo y rosa. Hoy, todos tienen un monumento a su memoria, en Israel. Hoy, Rusia— como sabemos por las noticias—, el presidente Putin persigue a los homosexuales e incita a la sociedad a la homofobia. En algunos países de África y el mundo musulmán se castiga ser gay con la muerte, a nivel oficial.

Campañas permanentes —junto a decretos contra la homofobia—, urgen en el mundo occidental que se dice civilizado. Los gays siguen siendo discriminados, golpeados, aniquilados, desaparecidos. Es loable el decreto del presidente Enrique Peña Nieto. Ahora hay que concientizar al ejército y la policía, a la ciudadanía en general y a los religiosos de cualquier Iglesia, a fin de que respeten la libertad sexual del cuerpo humano. Solo así podrá ser alegre y certero el Día Nacional de la Lucha contra la Homofobia: No basta un día sin conciencia eterna.

BRAULIO PERALTA

16 de Mayo 2014

TESTOSTERONA 

¿Ama de casa o directora de un diario? Las mujeres son más susceptibles a la osteoporosis porque no tienen los niveles de testosterona que los hombres poseen: un dato comprobado. En el hombre se da la erección, en la mujer, el crecimiento del clítoris: hay pruebas.

Se dice también que la virilidad de los machos la brinda la testosterona: en la voz, en el sexo, en su poder de atracción. Solo hay un dato que es simple especulación y no se ha comprobado científicamente: “masculiniza al cerebro”. Sabina Berman, jugando al acertijo, escribió y dirigió Testosterona, obra teatral de inusual ironía.

Si el asunto científico es serio, en la obra teatral es delirantemente lúdico desde el punto de vista racional. ¿Hombres y mujeres, sin importar su elección sexual, tenemos diferentes cerebros para ejercer el poder? Todo indica que… ¡No sé! Pero acusamos a muchas mujeres de aplicar la política como si fueran hombres.

La obra prefiere mostrar a dos personas, un hombre y una mujer en el escenario: hablan del deseo, de sus vidas y, de repente, de la posibilidad de que ella tome la dirección del periódico y le gane a su contrincante —“ese enano”—, el puesto. De lo que allí suceda esa noche saldrá un ejercicio de racionalización en espectadores inteligentes.

Sí, porque Sabina Berman pone las palabras y las intenciones para que el veedor elija entre las formas de pensar del hombre y la mujer. Con una astucia donde el lenguaje es el poder. Por encima de tufos feministoides a lo Marta Lamas, con el gusto de ser mujer y decir: “Sí, quiero poder”. El resultado es un suceso teatral que nos lleva al meollo de cómo se dan, justamente, las relaciones políticas a la hora de escoger el espacio público de las féminas: ¿abajo o arriba?

Recuerda uno sin querer el paso de directoras de diario en México como son el caso de Carmen Lira en LaJornada, Socorro Díaz en El Día y Enriqueta Cabrera en El Nacional, no porque sean sus vidas, no: por saber cómo muchas mujeres han llegado a un puesto de directivas. Si esas mujeres se convierten en “machas” y pierden su femineidad, cada quien tendrá su opinión sobre ellas.

Es casi como una segunda parte de aquella obra de Sabina Berman,Entre Pancho Villa y una mujer desnuda: pero aquí los diálogos son cortos, tanto, como para dejarnos pensar un buen rato después de terminada su obra: altamente recomendable. ¡No se la pierda!


BRAULIO PERALTA

09 de Mayo 2014

¿CINE Y CURAS? 

María Félix grita “¡No!” a la hostia que le ofrecen en una iglesia: descubre que un prospecto de sacerdote está en misa, el que la violó años atrás:Miércoles de ceniza, de Roberto Gavaldón es el primer filme mexicano (1957) en el que los representantes católicos son criticados por sus actos que van contra su propia religión. Entre la censura, la hipocresía y la complicidad de los gobiernos con los curas, el cine nacional se ha visto restringido en sus posibilidades creativas… Hasta hace poco.

Es loable el filme de Gavaldón frente al retroceso que implica una película como Los perversos, de Gilberto Martínez Solares, de 1967, donde Fanny Cano intenta seducir al cura Arturo de Córdoba, sin lograrlo, y acosándolo socialmente hasta degradarlo en su comunidad: pero el bien triunfa y el cura manda a un sanatorio para enfermos mentales a la atrevida. Lecciones de “moral” en medio de las mentiras de Dios.

Luis Buñuel fue quien creó para el cine mexicano lo mejor del tema religioso: donde los sacerdotes no son santos por derecho vaticano. Bastaría con mencionar a Él (1952), Nazarín (1958) y Viridiana (1961)… Hasta que llegó Carlos Carrera con El crimen del padre Amaro (2002): un filme que sin la censura de la Iglesia aristocrática no habría tenido aquel éxito de taquilla, independientemente de ser la mejor en su género.

Ahora exhiben una película donde la denuncia va contra los pederastas:Obediencia perfecta, ópera prima de Luis Urquiza, de regular calidad cinematográfica pero de una enorme eficacia para exponer un conflicto tan delicado como las vidas de los menores de edad en manos de un hombre —que se dice sacerdote— con permiso para seducir y violar.

Inspirada en la vida de Marcial Maciel, lo que destaca descarnadamente es la actuación de Juan Manuel Bernal, digno de un premio actoral. El filme es tibio, sin guión apenas y con diplomacia hacia las instituciones clericales para obtener el perdón de Dios. Igual hay que verla e insistir en que el cine retome la pederastia como un asunto donde la Iglesia ha sido la principal patrocinadora de esa vejación, aun impune.

El cine mexicano quiere renovar sus temas, géneros, estilos y profundidad argumental. Lo logrará. La censura —y la autocensura— aún pesa. De Miércoles de ceniza a Obediencia perfecta hay un abismo que esperamos pronto se supere por bien de un arte que es necesario enriquecer.


BRAULIO PERALTA

02 de Mayo 2014



¿SANTOS? 

Absténgase de leer estas palabras los fanáticos. El columnista no es objetivo si se refiere a las nociones que se tienen de Dios, la iglesia y los santos. No es porque tenga o no fe: es porque jamás se ha topado en vida con ninguno de esa triada inventada. Todo lo que ha hecho ha sido efecto y causa de la familia, la sociedad y el Estado. Y, claro, producto de sus deseos y fuerza de voluntad.

Alguna vez, sí, fue a una iglesia a pedir por su abuelo a una figura de yeso que representa a Jesús. Alguna vez la fe lo llevó a pensar que ese crucificado que vino a salvar al mundo de no sé qué, rescataría a su perrito de la muerte: Ni un guiño recibió. Ni el abuelo ni el perrito fueron escuchados por “el salvador”. Ningún milagro. La vida no es esa esperanza que nunca llega. La vida es un espíritu en combate que no puede ser otro que uno mismo.

Hoy los medios de comunicación amanecen con dos santos más. Dos que suman miles. Miles que nada han hecho por la humanidad: guerras, secuestros, violaciones, corrupción, injusticias, disparidad entre los hombres y las mujeres, homofobia criminal, pederastia desde la misma sede del Vaticano, asesinatos de sacerdotes sin intervención de las leyes, niños de monjas sin padre, huesos de infantes en conventos, escondidos por la hipocresía de una Iglesia tan poderosa en la política mundial que la ley le permite juzgar esos casos en el cielo.

No solo es responsabilidad de la Iglesia: es la gente, los pueblos, las naciones. Los medios de comunicación que van arrobados a pedir el milagro del rating, de la publicidad, apoyar a la enajenación en la que vive el mundo. Si al menos esos creyentes fanáticos leyeran, comprendieran, pensaran que la ciencia hace años que descubrió la verdad del origen de las especies, el telescopio de Galileo o el estudio de la astronomía de Copérnico, los conceptos de Newton…

No, es más fácil mentirse de falsos sueños —porque el sueño es otra cosa: es libre de todo fanatismo—, y dejar a otros nuestra propia
salvación: sin condones, sin derecho al aborto, sin hijos deseados, sin padres responsables, sin erotismo. Lo que importa es creer a ciegas, sin preguntas, con imposición desde Roma, sin importar el laicismo: pasa que los mandatarios viven igualmente al servicio de la política que les atribuya votos y credibilidad. La hipocresía gobierna al mundo: Venga a Dios tu falso reino y...


BRAULIO PERALTA

25 de Abril 2014

GARCÍA MÁRQUEZ  

La culpa la tiene la ideología. García Márquez deja Colombia definitivamente, en 1981, porque el gobierno de Julio César Turbay lo vinculaba al grupo guerrillero, el M-19, por un reciente viaje a La Habana y un desembarco del grupo guerrillero en el sur de Colombia: era sospechoso. “Aquí no hay poeta que valga”, vociferaba Mauro Huertas a la prensa mundial. Habían detenido a la pianista Teresita Gómez, la escultora Feliza Bursztyn y a Luis Vidales. El ejército lo buscaba por todas partes: estaba resguardado por la embajada de México allá, junto a su esposa, Mercedes Barcha y sus hijos. Llegó con su familia a México los primeros días de abril de 1981.

Aunque, sin querer, Faulkner tuvo la culpa de que escogiera México por primera vez. García Márquez lo leyó con devoción y quiso cruzar el sur norteamericano, de Nueva York a Laredo, para ver lo que había leído de ciudades como Virginia, las Carolinas, Georgia, Alabama, Misisipi, Louisiana, Texas, y sus casas blancas, con columnas. Apenas cinco meses de trabajo en Nueva York para Prensa Latina. No vivía en paz por el asedio de anticastristas y comunistas ortodoxos, cubanos y europeos. Pleito y conflicto profesional. Le hizo caso a Mutis: ¡Vámonos a México!

En 1961 García Márquez y su familia cruzan la frontera de Estados Unidos con México, en el tren de ferrocarril: lo que hoy se llama la “Estación Palabra Gabriel García Márquez”, en honor a su primera visita a territorio mexicano, en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Ahí está el acrílico de Carreño que el escritor inauguró cuando le dio su nombre. De ahí sale el tren “Águila Azteca” que lo trae a la estación Buenavista del Distrito Federal. De 1961 a 1967 vivió García Márquez aquí, donde escribió y publicó Cien años de soledad. Años de estrechez económica. “Como éramos jóvenes no te enteras”, dijo alguna vez Mercedes. Pero se acabaron los apuros: la novela —y las siguientes obras— les dio para toda su vida, hasta el final.

De escritor genial a comunista atroz, no lo bajan desde entonces. Él se defiende: “Soy un hombre indivisible, y mi posición política obedece a la misma ideología con que escribo mis libros”. Pier Paolo Pasolini, Reinaldo Arenas y Fernando Vallejo lo han aniquilado como escritor. Pero un titipuchal dicen exactamente lo contrario: Un servidor incluido.

Ave de tempestades hasta su muerte.

¡A celebrarlo en Bellas Artes!

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BRAULIO PERALTA

18 de Abril 2014

LA LOCA FÉLIX 

Siempre supe lo que quise. Para equivocarme prefiero sola, a un mal consejo. ¡Y claro que soy hermosa, faltaba más! Pero sin talento, de acá, de la sesera, no hay quien pueda triunfar. Porque el corazón no sirve para pensar. Por eso les digo a esas niñas que empiezan a despertar: mejor vivillas que tontillas. Escojan ustedes, no dejen que las utilicen. Aprendan de mí, que no viví en balde. No soy nada de lo que dicen de mí. Soy, acaso, un invento de mí misma.

Las mujeres podemos y debemos ser mejores o al menos tener la misma igualdad que con los hombres. Y cuidar el atuendo. Ni mona vestida de seda, ni trapitos de cocinera. Hay que aprender a vestirse. Ser la mejor en la conversación. Levantar murmullos a tu paso. Un egoísmo arraigado para no ceder a los caprichos de los demás. No aceptar papeles de huehuenche: por eso nunca filmé en Hollywood. Europa era para mí.

Hay que saber llevar las joyas con elegancia. Tenía yo una rastra de monedas mexicanas dispuestas en forma de cinturón: Eran Centenarios, no cualquier bisutería. Mi serpiente de brillantes diseñada por Cartier y mis saurios de oro son de colección. Dior nació para mí. Las joyas te hacen víctima de la envidia pero, en el fondo, quieren ser como una. Hay que ser la estrella del asombro que todos quieren poseer. Como me escribió Novo en un poema: “esta mujer que a troche y moche brilla de día y de noche”. Mi leyenda es una tentación para escritores. Pero hasta ahora nadie ha podido con mis propias palabras.

Aunque, sí: Octavio Paz lo escribió mejor que nadie:

“El mito de María Félix es distinto. En primer lugar, es moderno; enseguida, no es enteramente imaginario, como casi todos los del pasado, sino que es la proyección de una mujer real. Nació ante nuestros ojos y nació como un relámpago que desgarra las sombras. Fue y es un desafió ante muchas convenciones y prejuicios tradicionales. No es extraño que haya provocado irritaciones, despecho, calumnias. La envidia es una forma invertida de la admiración. María Félix es una mujer muy mujer que ha tenido la osadía de no ajustarse a la idea que se han hecho los machos de la mujer. Es libre como el viento, dispersa o congrega a las nubes, las parte o las ilumina como una centella, con una mirada…”

Termino: No soy María Félix: soy la loca que inventó a María Félix. Y ya basta. Déjenme en paz: me voy a descansar otros 100 años.



BRAULIO PERALTA

11 de Abril 2014

DIVA MARIA

Nadie la vio con los ojos cerrados. Se fue el mismo día que nació, aquel 1914: desde el 8 de abril de 2002, la belleza que inmortalizó Gabriel Figueroa duerme por siempre. Un mito moderno, real, como la describió Octavio Paz: “Un relámpago que desgarra las sombras”. Hoy cumpliría 100 años.

“La muerte no es nada”, dejó escrito a su hijo pensando que ella partiría primero: Enrique Álvarez Félix se fue antes, en 1996. Tampoco supo que su familia abriría su tumba, dudosa de su muerte natural. La necrofilia fotográfica tuvo su oportunidad: la revista Ooorale! sacó la “exclusiva”. Los ojos serenos y tempestuosos, entre el hielo y el fuego, estaban cerrados: Fue el milagro del Photoshop, los permisos ilícitos del periodismo amarillista. Alfonso Morales escribió la triste realidad en Luna Córnea:

“Solo fotógrafos forenses fueron testigos de la apariencia póstuma de María Félix, cuyo rostro, ya para entonces, se encontraba en avanzado estado de descomposición” aquel 29 de agosto de 2002. La herencia de la Diva bien valía pelearla al que decidió La Doña: Su sirviente que la atendió hasta el final, Luis Martínez de Anda. Cero pruebas a la duda de los malquerientes. Pero el morbo —en bandeja de plata— ocupó páginas de espasmo.

Se ha dicho todo y nada sobre ella. Musa para Carlos Fuentes en su novela Zona sagrada y obra teatral en Orquídeas a la luz de la luna. Crónicas, en tinta de Salvador Novo, Renato Leduc y Carlos Monsiváis, en innumerables textos. Rivera la inmortalizó en una pintura, propiedad de Juan Gabriel. Y Leonora Carrington y Leonor Finni y Stalisnao Lepri y Antoine Tzapoff… A quien le cantó Agustín Lara, Jorge Negrete, Pedro Infante y Juan Gabriel. La sempiterna sigue viva en la leyenda:

Hay quien cree que realmente fue una soldadera de la Revolución Mexicana. Que sí devoró hombres y fortunas. Que era la dueña del Metro de la Ciudad de México porque su marido, Alex Berger, vendió los trenes franceses que nunca tuvieron problemas como en la Línea 12 de Marcelo Ebrard.

María Félix, nacida para amar sin despeinarse, está aquí, entre nosotros, iniciando el nuevo siglo, Diva. Uno, mirándola dormir, como las estatuas que nunca se avejentan, como un animal no identificado, como
el buen arte que rebasa el confín de los tiempos, así, con esos ojos de centella que atraen y fulminan en sus filmes que no dejarán de vernos...


BRAULIO PERALTA

04 de Abril 2014

PAZ Y "MONSI"

En 1977 se dio uno de los debates más inteligentes entre dos intelectuales: Octavio Paz y Carlos Monsiváis. Se dijeron todo. Desde que Monsiváis “no es un hombre de ideas sino de ocurrencias”, hasta que Paz “no es un hombre de ideas sino de recetas”. El “boticario y el ocurrente” dieron una lección para confrontarse en torno a la democracia, el capitalismo, los socialismos y la libertad de conciencia.

Monsiváis —sin menospreciar la obra literaria de Paz—, le reclama generalizaciones sobre un grupo de intelectuales considerados de izquierda que, dice Paz, “sufre una suerte de parálisis intelectual. Es una izquierda murmuradora y retobona que piensa poco y discute mucho. Una izquierda sin imaginación”. Una izquierda, responde Monsiváis, que se ha “enfrentado en toda la provincia a los odios caciquiles y a la irracionalidad homicida de gobernadores, porros y guardias blancas”, así como “los detenidos y torturados y desaparecidos”. La izquierda es “la alternativa más coherente y valiosa para el país”. Paz responde:

“Mi crítica al pensamiento mexicano de izquierda —no a los militantes o a las víctimas— es su aceptación a medias de los hechos y su incapacidad para deducir de ellos las consecuencias necesarias (… ) La derecha tiene más interés en sus intereses que en sus ideas, mientras que la izquierda que si se interesa en las ideas argumenta mal, con timidez y sin rigor ni libertad crítica”.

Monsiváis revira, Paz insiste. Leemos a dos intelectuales discutir el proyecto de izquierda que fracasó con los gobiernos de la antigua Unión Soviética y el resto del Bloque Socialista, que hizo aportes en Cuba y Nicaragua, sí, pero no han sido éxitos de cara a la población, sí al servicio de los líderes que comandan esas naciones. En México —en el Distrito Federal— se avizoran cambios sobre la ciudad y sus habitantes, pero en Michoacán, después que la izquierda ganó las elecciones con el PRD, regresó ese mismo poder al PRI y es un Estado ingobernable por la violencia y la corrupción.

Ganó la democracia con el debate publicado en Proceso. Hay que leerlo completo: Es un aporte invaluable entre un poeta y un cronista, lejos de los estalinistas que aún persisten. No se había dado la posibilidad del diálogo entre un hombre, Paz, que hablaba a la izquierda sin respuesta posible: Monsiváis le tomó la palabra.

El debate es vigente, como si fuera hoy.

Twitter: @Braulio_Peralta




BRAULIO PERALTA

ORO PARA PAZ

Por años, los diputados se han negado a sellar con letras de oro el nombre de Octavio Paz en el recinto legislativo de San Lázaro. Los poetas Netzahualcóyotl y Sor Juana Inés de la Cruz, lo lograron. El Nobel de la paz, Alfonso García Robles, también. Pero Paz, no, ¿Por qué?

Es falaz el argumento del estatuto que impide la distinción si no han pasado 20 años del fallecimiento. ¿La izquierda lo detesta, la derecha se lo apropia y el priismo no acepta la crítica a su statu quo?

Incómodo para todos ¿ahora le cobran su pensamiento? A la izquierda se le olvida que Octavio Paz fue fundador del partido de Heberto Castillo, el Mexicano de los Trabajadores, el mismo que se unió al cardenismo para fundar lo que hoy es el Partido de la Revolución Democrática.

Para el gobierno del PRI trabajó en la Secretaría de Relaciones Exteriores, en la embajada de París, entre 1946 y 1951, hasta su renuncia en la India, en 1968, por la matanza de Tlatelolco.

Y si con el PAN fue crítico —por su proselitismo religioso, su anti abortismo y estar contra las minorías sexuales—, también los apoyó cuando las elecciones eran fraudulentas, por ejemplo, en Chihuahua.

La izquierda olvida su historia y ¿se desquita de las discordias? ¿El PRI no tiene memoria? ¿El PAN se hace de la vista gorda?

Lo que menos se comprende es el proceder del PRI. En el libro de Paz, Pequeña crónica de grandes días se desprende su apoyo intelectual a Carlos Salinas de Gortari. Ese libro le costó desprestigio al poeta por el repudio popular a Salinas: se negó llamarlo “el último emperador”.

Enrique Peña Nieto debería pronunciarse a favor de las letras de oro para Paz.

Ni siquiera tendría que ser criterio lo apuntado aquí para darle las letras de oro a Paz. Bastaría su obra literaria, sus ensayos sobre arte y su visión sobre México.

Octavio Paz avivó la vida intelectual de los mexicanos: en política, en cultura, en historia... Su ausencia en la Cámara responde a resentimientos políticos, aunque él ya vive su purgatorio literario, junto a Neruda, Cortázar, Borges, Rulfo y Fuentes.

Poner en el recinto de San Lázaro su nombre en letras de oro, honraría más a diputados que a Paz. Es una vergüenza que la burocracia y la mezquindad de gente sin criterio lo impidan. Bastaría con romper el protocolo y decretar que el poeta en su tierra no debe esperar.

Lector: circula y apoya la iniciativa.

http://twitter.com/Braulio_Peralta

28 de Marzo 2014


BRAULIO PERALTA

Octavio Paz vivió sus años de infancia al lado del abuelo, Ireneo Paz Flores (1836-1924): abogado, novelista, poeta y porfirista. Dueño del diario La Patria Ilustrada, enemigo del periodista Santiago Sierra —hermano de don Justo Sierra—, a quien con un balazo acabó con su vida, en un duelo a muerte en los campos de Tlalnepantla.

En el periódico del abuelo, se lee:

“Tuvo esta mañana su primer alumbramiento la esposa del licenciado Octavio Paz, hijo de nuestro director dando luz a un robusto infante. Mucho le celebramos, y que sea para bien de la familia
y de la patria, que contarán con un nuevo defensor de la autonomía”.

Era 31 de marzo de 1914: celebramos el centenario de aquel alumbramiento. Si su abuelo fue porfirista, su padre se convirtió al zapatismo, mientras su madre, Josefina Lozano, andaluza, cuidaba a su primogénito en el Barrio de Mixcoac. El poeta recuerda en entrevista con Napoleón Rodríguez:

“Conocí a mi abuelo y el recuerdo que tengo de él es el de un hombre muy bondadoso, tierno y de gran afición por las armas de fuego y la práctica de florete. Pero más que afición por las armas, tenía afición por los libros. Tengo su imagen bien grabada: un hombre delgado, de estatura media, rostro mestizo, bromista, irónico, alerta a todo, crítico, estricto pero cariñoso.”

Ireneo Paz fue el primero en publicar en su diario, en 1889, las calaveras catrinas de José Guadalupe Posada —de quien acabamos de recordar su centenario—.

Para cuando Paz nació, la casa del abuelo se desmoronaba. Del frontón, dos kioskos, amplios jardines, alberca, mesa de billar y una capilla —escribe Rogelio Vizcaíno—, “el año que nació Octavio la casa ya estaba estropeada: el antiguo régimen se había derrumbado y la familia empobrecido”.

No es gratuito leer en el libro del abuelo, Algunas campañas, donde escribe de Díaz:

“Le quise mucho y admiré sus buenas cualidades, pero no estuve ciego para ver que sobre el inestable beneficio de la paz idiota que pudo proporcionarnos, acabó con el prestigio de las instituciones democráticas, dándonos una República de puro nombre. Así lo comprendieron todos los liberales, pero ninguno se atrevió a decírselo…”.

El poeta de quien festejamos su centenario de nacimiento escribió en un poema:

Mi abuelo, al tomar café,



Me hablaba de Juárez y de Porfirio,



Los zuavos y los platea-dos,



Y el mantel olía a pólvora…



Ese fue el abuelo de Paz.



BRAULIO PERALTA


Paz, Paz y Paz

No será suficiente el año para confrontar o pelear por las ideas de Octavio Paz: uno de los poetas del siglo XX en castellano despierta vivo, casi arrancando la centuria.

Letras Libres adelanta varios libros nuevos sobre Paz en su último número:

Guillermo Sheridan escribe un largo ensayo “sobre las cartas de Octavio Paz a Elena Garro, de próxima publicación”. Cartas de amor, de juventud, de un noviazgo que los llevó al matrimonio y a tener una hija, en 1939, Laura Helena Paz Garro: “Ella fue, quizá, la herida que Paz nunca cerró”, escribe en la misma revista Christopher Domínguez Michael, que igual anuncia su próxima y última biografía sobre el poeta.

No es que importe la vida privada de Octavio Paz. Pero las cartas son testimonio vivo del amor, tema al que dedicó grandes poemas, entre ellos, a Elena Garro, autora de obras de teatro escritas en los años 50, cuando aún eran pareja. Héctor Mendoza dirigió en 1956 la pieza de Garro, Un hogar sólido, dentro del movimiento teatral de Poesía en Voz Alta, que Paz impulsó. Elena Poniatowska dijo: “Una obra llena de poesía e imaginación… Así fue el deslumbramiento que causó”. El mismo año que Octavio Paz estrena su única pieza teatral, La Hija de Rappaccini, con el propio Mendoza.

Igual publicarán en el FCE El calor de la amistad. Correspondencia 1950-1984, las cartas entre el poeta y José Luis Martínez. (Ojalá un día anuncien las misivas que intercambió con Carlos Fuentes —resguardadas en Estados Unidos—, testimonio para conocer dos puntos de vista sobre el mismo tema: México, los intelectuales, la izquierda y la literatura escrita en español y otros idiomas. Cartas reveladoras de una amistad truncada).

Como igual se agradece un malentendido en torno a Juan Rulfo: una carta de Paz a Jaime García Terrés —que presenta Malva Flores— hace ver la admiración por el autor de Pedro Páramo: lo propuso —junto a Borges y Carpentier—, para el fallo del Prix International des Éditeurs, en 1961, que finalmente ganaron Beckett y Borges. Eso, para anular la idea de que Paz era mezquino con la obra de Rulfo. Es sano aclarar cuando dos autores son grandes.

O como bien escribe Tedi López Mills: “Lo ideal sería leer o releer a Paz en el punto exacto donde la poesía es una tentativa de riesgo, mucho más por sus certidumbres que por sus incertidumbres”.

¡Qué corto se me hizo el número de Letras Libres!

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