lunes, 29 de octubre de 2012

REPLICA DE JORGE F HERNÁNDEZ AL "¡QUÉ SE JODAN...! DE ECHENIQUE EN TORNO AL "AFFAIR ECHENIQUE". DECLARACIONES Y CONSIDERACIONES. DE NUEVO JORGE VOLPI Y AHORA, JESÚS SILVA-HERZOG MÁRQUEZ. OPINIONES DE ALBERTO CHIMAL, ARMANDO GONZÁLEZ TORRES, DAVID TOSCANA, AGUSTÍN CADENA...






La opinión de Jorge F. Hernández en su columna  "AGUA DE AZAR" en MILENIO:



“El problema no era con Usted ni con sus obras —hasta hoy intocables—sino con el error de haberlo hecho gendarme con un premio de ciento cincuenta mil dólares que Usted ya recibió a escondidas, sin poder venir a Guadalajara y recibirlo como se merecían sus novelas y sus personajes antes entrañables… El problema es que con su exabrupto ya me colmó el plato: ese dinero habría servido para pizarrones, lápices o bancas en quién sabe cuántas escuelas mexicanas y no para que Usted desde su pedestal dizque intocable lance dizque insultos en su magra defensa sin siquiera agradecerle al pueblo de México, o a los estudiantes de la Universidad de Guadalajara o a los miles de lectores que le éramos incondicionales hasta el día de hoy en que le confirmamos el cobre al pelar Usted sus afilados dientes.”






Y...
en su edición del 10 de noviembre, registra el siguiente texto





Ante las afirmaciones de Bryce Echenique:
Opinan Ma. Soledad de la Cerda y Fernando del Paso

'Lo que se jodió fue el Premio FIL'


De la Cerda afirma que la entrega del galardón a Bryce afecta a México

Por Jorge Ricardo

Ciudad de México  (7 noviembre 2012).-   "Usando la expresión vulgar de Bryce Echenique, 'que se jodan', creo que efectivamente se jodió la literatura, los plagiados, el Premio FIL y el Estado mexicano que entregó 150 mil dólares a una persona que no lo merecía". Fue la respuesta ayer de la investigadora chilena María Soledad de la Cerda, quien ha documentado 20 plagios del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, polémico ganador del Premio FIL de Guadalajara 2012.

Un día antes en Madrid, muy lejos de Perú, donde tuvo que recibir el premio, Bryce Echenique había dicho contra quienes criticaron su premiación: "Es un grupo de extrema derecha. Hay gente que quiere todos los premios para ellos. Son unos frustrados".

El escritor mexicano Fernando del Paso está entre quienes han criticado la premiación. Así que ayer dijo: "Se me hace un desparpajo absoluto, se me hace muy insultante 'que se jodan todos', no sé qué le pasa al cerebro del señor Bryce".

Premio Nacional de literatura 1991, Premio FIL 2007, Del Paso añadió: "Yo no soy envidioso, yo he ganado muchos premios por fortuna y nunca he plagiado; ni soy de extrema derecha, me parece un disparate inmenso, yo creo que el señor no está en sus cabales".

Bryce Echenique, el reconocido autor de Un mundo para Julius, habló con los 150 mil dólares del premio en la bolsa. Cuando aumentaron las protestas en su contra, la FIL anunció que el reconocimiento no se le cancelaría pero no se llevaría a cabo en la inauguración de la Feria de Guadalajara, sino en su casa. El lunes, el escritor estaba en Madrid: "Nunca he plagiado", dijo, "Todo ha sido por envidia".

¿Pero qué envidia pueden tener Del Paso o José Emilio Pacheco, quienes han lamentado la premiación?, se preguntó Juan Villoro. "Más que una respuesta argumentada, es un exabrupto lo que ha dicho Bryce Echenique, producto de cierta desinformación. La discusión que se ha dado en México ha sido muy respetuosa sobre el hecho de que los plagios no pueden ser exonerados por una universidad pública, como la que da el Premio FIL".

Sobre el tema de joderse, consideró: "Los problemas de corrupción que tenemos se jodieron desde hace mucho tiempo". El asunto no es la calidad literaria de Bryce Echenique, dijo Villoro, sino sobre entregar así los recursos públicos. Así: a un autor condenado por plagiar 16 artículos desde 2007 (aunque se cree que el total rebasa los 30), y a un autor que rompió la tradición de 22 años de ser el invitado especial a la FIL.

Desde el 25 de octubre, cuando una comisión de la FIL lo visitó, Bryce Echenique no había vuelto a aparecer. El lunes dijo que nunca ha plagiado y que aquí lo querían linchar.

"Bryce está empeñado en creer que lo que diga en su defensa quedará en la memoria de la gente, pero yo creo que no es así: el Premio tiene una mancha este año", dijo Soledad Loaeza, la investigadora de El Colegio de México que integró el grupo de quienes iniciaron las protestas. "Toda la defensa de Bryce se ha construido en torno a un hombre de paja", señaló. "Padece una especie de cleptomanía intelectual grave".

La respuesta de Bryce Echenique -"¡que se jodan!"- circuló ayer por todos los medios de habla hispana. Y mientras la directora de la Asociación que administra el premio, Dulce María Zúñiga, dijo que el caso está cerrado y que no hay mancha en el galardón, desde Madrid, el director de la Cátedra Vargas Llosa, Juan José Armas Marcelo, consideró que el prestigio del Premio y de la FIL y del propio Bryce Echenique han sido denigrados.

"Toda ha sido una vergüenza empezando por él", dijo Del Paso. "Dice que no es plagiario aunque ha hecho más de 30. En realidad se jodieron todos", decía María Soledad de la Cerda. Loaeza recalcaba: "Lo que Bryce nos dijo fue: 'Lero lero, me premiaron ¿y qué?', y entonces demuestra que no le importa el efecto que esto ha tenido sobre el premio ni sobre la FIL ni sobre el jurado que lo premió, que no le importa nada".

'Ha hecho un mundo para Bryce'

Al "que se jodan", lanzado por el escritor Alfredo Bryce Echenique, sus críticos responden que a estas alturas no sorprenden los denuestos ni las mentiras del ganador del Premio FIL de Literatura 2012.

"Esta despedida retrata bien a Bryce Echenique", afirman en una carta firmada por 12 académicos como Soledad Loaeza, Fernando Escalante y Blanca Heredia, quienes han impugnado la entrega del galardón al escritor acusado de plagio.

En declaraciones al diario El País, el novelista peruano afirmó que sus detractores son unos frustrados, movidos por la envidia y la maldad, que anhelan todos los premios y que son de extrema derecha.

"Enemigos como éstos sólo existen en un mundo que Bryce Echenique se ha hecho a su medida para no hacerse responsable de nada: un mundo para Bryce", aseveran sus críticos, parafraseando la novela del peruano Un mundo para Julius.

Deploran que en la entrevista publicada, Bryce afirme que "nunca" ha plagiado y que ha sido absuelto en seis o siete casos.

"Nos parece increíble que la nota haga caso omiso de los más de 30 plagios de Bryce que han sido comprobados; por 16 de ellos ha sido multado y, por si quedara alguna duda, la multa ha sido confirmada por la institución correspondiente, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) del Perú", insisten.

En la entrevista, Bryce se lamenta de recibir el premio en su casa de Lima debido a que en México lo "querían linchar".

"Esta manera de presentar las cosas es engañosa", replican. "El rechazo en este país al otorgamiento del Premio FIL 2012 a Bryce Echenique y al jurado que tomó la decisión ha sido mayoritario".


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ESTA NOTA PUEDES ENCONTRARLA EN:
http://www.reforma.com/cultura/articulo/1355255/
Fecha de publicación: 06-Nov-2012






“Hay algunos que quieren todos los premios para ellos... ¡que se jodan!”

El escritor sale al paso de las críticas por su premio Feria Internacional de Guadalajara de Literatura en Lenguas Romances 2012

WINSTON MANRIQUE SABOGAL
Madrid 6 NOV 2012

“¡Que se jodan!”. Es el único momento en que el imperturbable Alfredo Bryce Echenique se deja llevar. El mensaje, desde Madrid, es para todos aquellos que desde hace dos meses le tienen como blanco de sus críticas por la concesión del premio Feria Internacional de Guadalajara de Literatura en Lenguas Romances 2012. Aunque el premio es a su obra literaria, (entre la que se cuentan libros importantes como Huerto cerrado, Un mundo para Julius y La vida exagerada de Martín Romaña) escritores e intelectuales mexicanos y latinoamericanos han expresado su desacuerdo al revivir las acusaciones de plagio contra el autor peruano por varios artículos periodísticos.

“No he plagiado… Nunca lo he hecho”, asegura el escritor, quien no se muestra del todo sorprendido ante la reacción que ha suscitado el galardón de la feria mexicana. “Es un grupo de extrema derecha. Hay gente que quiere todos los premios para ellos. Son unos frustrados”, según Bryce Echenique (Lima, 1939). E insiste en que los tribunales no lo han condenado, y, por el contrario, lo han absuelto en seis o siete casos. “Todo ha sido por la maldad de alguien. Por envidia”, remacha el novelista, que ayer inauguró la VII Conferencia Internacional Literatura y Automóvil, organizada por la Fundación Eduardo Barreiros, en colaboración con la Fundación MAPFRE. Cinco días en los que estarán Cees Nooteboom, James Ellroy, Eduardo Mendoza, Enrique Vila-Matas y Paul Theroux.

Con un panorama dividido entre la indiscutible calidad de la obra de ficción de Bryce Echenique y su obra periodística en entredicho, la FIL decidió, en un hecho inédito, entregarle el premio la semana pasada en su casa de Lima, y no durante la celebración de la feria, del 24 de noviembre al 2 de diciembre. El escritor se muestra un poco triste y al tiempo comprensivo ante esta medida de precaución: “Allá me querían linchar”.

Ante las reflexiones de escritores como Juan Villoro que argumentan que “la ética de un autor no puede estar al margen de su escritura”, Bryce Echenique insiste en que no ha plagiado, y acto seguido pregunta: “¿Cuántos poetas han estado fuera de la ética?”. Lo dice en su habitual tono tranquilo, pausado y sin inmutarse.

La misma actitud con la que, minutos antes, ha dado los brochazos clave de su vida de escritor. Una actividad que nació de forma solitaria y en contra de su familia. Eso lo empujó a escaparse en 1964, con 25 años, de Lima en un barco de carga hasta terminar en París donde emprendería el camino que lo ha traído hasta aquí y que él resume a través de siete libros:

Huerto cerrado (1968). “Son cuentos y es mi primer libro. Significó muchísimo porque era el resultado de mis primeros escritos. Mi familia me habría matado para que no escribiera, así que cuando empecé a hacerlo, lloré”.

Un mundo para Julius (1970). Surge tras la lectura de Cortázar con el cual descubrí mi estilo, la oralidad, la ironía, los diferentes tipos de humor”.

Tantas veces Pedro (1977). “Es mi libro favorito, al que más quiero y el que menos éxito ha tenido, menos en Japón donde lleva no sé cuantas ediciones. Lo escribí en un momento feliz de mi vida, cuando vivía en Menorca”.

La vida exagerada de Martín Romaña (1981). “El primer libro en que un latinoamericano critica al boom porque el autor no se ocupa de su país si no que habla de otro. Es mi novela parisina”.

Dos señoras conversan (1990). “Mi homenaje personal a Henry James creador de ese maldito género que es la nouvelle”.

La amigdalitis de Tarzán (1999). “Una linda historia de amor”.

Dándole pena a la tristeza (Anagrama, 2012). “Es mi última novela, la novela de mi vida. He esperado muchos años para escribirla, tanto que el título lo tengo desde 1972. Siempre había querido contar el ascenso y caída de una familia limeña. Una burguesía que no se sabe mirar al espejo”.

Y una burguesía que no deja de tirarle puyas, a las que Bryce Echenique ya no hace caso. ¿Y a las de quienes lo critican por el premio FIL, que les dice? “¡Que se jodan!”, repite.









Ante el Comité de Salud Pública
De El Blog de Jorge Volpi en El Boomeran(g) y su editorial en REFORMA. 28 oct.


A la mayoría le encanta señalar con el dedo a escondidas y acusar y denunciar, chivarse a sus amistades, a los vecinos, a sus superiores y jefes, a la policía, a las autoridades, descubrir y exponer a culpables de cualquier cosa, aunque lo sean solo en su imaginación; hundirles la vida si pueden o por lo menos dificultársela, procurar que haya apestados [...] y expulsar de su sociedad, como si la reconfortara decirse tras cada victima o pieza cobrada: ‘Ese ha sido desgajado, apartado, ese ha caído y yo no'. Entre toda esa gente hay unos pocos (a diario vamos menguando) que sentimos, por el contrario, una indecible aversión a asumir ese papel, el papel del delator.

Javier Marías, Los enamoramientos



Declaro que a los 19 años descubrí Un mundo para Julius y en sus páginas atisbé un mundo entrañable, habitado por criaturas tan extraviadas y ridículas como nosotros en la infancia.

Declaro que, tras pasar meses abismado en las grandiosas arquitecturas de La casa verde, Cien años de soledad o Terra Nostra, los libros de Alfrumor corrosivo y la sutil melancolía que se filtra en su agudeza.

Declaro que, años más tarde, en París, leí La vida exagerada de Martín Romaña y me interné en el laberinto de sus calles con el mismo desatino de su protagonista, y fui feliz y desdichado con sus delirantes aventuras. Ningún personaje desde Don Quijote me había reír tanto -y sentir tanta compasión- con sus peripecias.edo Bryce Echenique me llenaron de nostalgia por la niñez perdida. Aún me asombra su h

Declaro que, a lo largo de más de 40 años, Bryce continuó enriqueciendo ese universo personal en una veintena de libros singulares.

Declaro, en contra de lo que afirman quienes ni siquiera lo han leído, que Un mundo para Julius, No me esperen en abril o La vida exagerada de Martín Romaña enaltecen al Premio FIL tanto como los libros de sus más ilustres predecesores.

Declaro estar seguro de que miles de jóvenes lectores continuarán descubriendo, al lado de Julius y Martín Romaña, el valor, la belleza y la majestad de nuestra lengua.

Declaro que jamás he tenido con Bryce otra conversación que la que se sostiene a través de sus cuentos y novelas.

Declaro que sumé mi voto al de la mayoría, en la última sesión del jurado del Premio FIL -el más transparente de nuestro país-, por un simple acto de amor hacia sus libros.

Declaro que el jurado premió a Bryce por su obra narrativa pues ésta bastaba y sobraba para concederle este premio y cualquier otro. Ello nada tiene que ver con el valor intrínseco del periodismo, el ensayo o la poesía.

Declaro que me resistí, hasta el último segundo, a emitir un juicio moral sobre su autor. No porque me obstine en cerrar los ojos ante el plagio (o el fraude o la mentira), sino porque la sola tentación de evaluar en un jurado literario la conducta moral de un escritor, incluso aquella que tiene que ver con su ética de artista, me parece arrogante y peligrosa.

Declaro que el plagio es absolutamente condenable (escribo esta obviedad para que no la olviden quienes me citan). Pero los plagiados son los únicos que pueden exigir legítimamente una reparación o una disculpa. No necesitaban una turba enardecida para defenderse.

Declaro que, si los plagios periodísticos de Bryce ya eran juzgados en Perú, ¿por qué un jurado literario tendría que juzgarlo y castigarlo otra vez por esas mismas faltas, violando un principio elemental del derecho?

Declaro que en ocasiones lo imaginé, azuzado por la angustia, incapaz de escribir las líneas punzantes o aguerridas que antes brotaban tan fácilmente de su pluma. Y en el acto extremo de apropiarse de las palabras de otros no pude entrever al alevoso criminal que dibujan sus enemigos, sino al artista derrotado que no encontró otra salida. Sus desventuras no lo justifican -que quede claro-, pero el justo reconocimiento a su obra narrativa jamás significó la absolución de sus errores.

Declaro que quienes queríamos recompensar la obra del artista, sin tomar en cuenta las faltas del hombre, deploramos que el premio se le haya entregado fuera de la Feria. La decisión de apartarlo de Guadalajara fue el ínfimo triunfo de quienes confunden la ética con el linchamiento.

Declaro mi respeto hacia los periodistas, escritores y académicos legítimamente preocupados por este asunto -decenas de voces razonables- y mi desprecio hacia quienes se jactan de exhibir los pecados ajenos como trofeos de caza. Los mismos insensatos que ahora exigen retirarle los fondos públicos a la Feria -una de las escasas instituciones por las que somos admirados en el mundo- o incluso boicotearla. Sepulcros blanqueados.

Declaro que, si ésta es la moral pública que buscan imponernos, la moral de los delatores, yo no quiero ser parte de ella.

Y, en fin, declaro mi orgullo por haber defendido, más que a un escritor -humano, demasiado humano-, unos libros extraordinarios. Una gran obra narrativa que en modo alguno se define por las faltas de quien la concibió ni por los insultos de sus detractores.



Twitter: @jvolpi







Un premio infamante

De El Blog de Jesús Silva-Herzog Márquez
Reforma. 29 octubre 2012


Llego tarde a la controversia sobre el Premio FIL de este año. Ya se ha hablado mucho y se argumentado bien sobre el error de concederlo a Alfredo Bryce Echenique, un novelista fundamental de la literatura latinoamericana que ha sido condenado como plagiario reincidente. A Bryce no se le cuestionaba por ser mal ciudadano o tener ideas aberrantes. No se le reprochaban sus mentiras al fisco sino las mentiras a sus lectores. No incomodaba que se burlara de la bandera, que pudiera ser un mal padre o un esposo infiel, lo que resultaba inaceptable para muchos es que dejó de respetar su escritura. Un autor puede ser admirable como artista y detestable como persona o como ciudadano. Quienes objetaron la decisión del jurado no cuestionaron a la persona, sino al escritor que dejó de cuidar su oficio. “Al usurpar la identidad de otro escritor, decía Guillermo Sheridan, el plagiario comete la única falta moral posible en su oficio: dejar de ser él mismo.”

El jurado quiso sostener su decisión cerrando los ojos a las notas y los ensayos periodísticos del escritor peruano y desestimando como si fuera un fenómeno extraliterario sus repetidos fraudes. La defensa oficial se desmoronó de inmediato. También el pedestre intento de sugerir que los críticos eran una turba de ignorantes envidiosos que arremetían contra la exquisita república de las letras. El Premio que inaugura la Feria de Guadalajara no se entrega por una novela o por un par libros: se concede a la esfera íntegra de una obra literaria. Los miembros del jurado, en defensa de su error ubicaron los trabajos de crítica, los textos periodísticos y el ensayo como si fueran tan literariamente insignificantes como las listas del supermercado o los recados del teléfono. Lean sus novelas no sus artículos. A medida que los integrantes del jurado se vieron forzados a justificar su decisión exhibieron el tamaño de su error. Al tramposo empezaron a defenderlo con trampas. Pronto se hizo público que uno de los integrantes del jurado estaba claramente impedido para actuar: había sido testigo en uno de los juicios contra el plagiario.

Quizá lo más interesante de todo el episodio es la torpeza, la infinita arrogancia, los desprecios de la respuesta oficial. Los integrantes del jurado, invocando una autoridad que no necesita justificar sus decisiones, reincidió en los vicios más comunes de la suficiencia burocrática, del engreimiento político. En lugar de defender su decisión con razones y asumir la defensa de una obra de mérito, se empeñaron en descalificar a la crítica y encerrarse en la inapelabilidad de su decisión. Los críticos eran en realidad una masa peligrosa que atentaba contra las formas más elementales de la convivencia. Al levantar la voz discrepante, los críticos eran parte de una “campaña”. Nadie hablaba, pues, con voz propia, sino movido por los hilos de una conjura. En su desmesura, los defensores de Bryce, describieron esa “campaña” como una operación de violencia inusitada que era inaceptable en una sociedad democrática. Se insistía por supuesto, que tal campaña era un “acto de fuerza” que introducía peligrosamente una “persecución moral en decisiones de tipo artístico.”

Para Jorge Volpi la crítica fue inquisitorial, un acto de puritanismo jacobino. Quienes han cuestionado el mensaje que envía la FIL, al premiar a Bryce Echenique son autoritarios e intolerantes. No hablan: gritan. Sus argumentos son alaridos. Para Volpi no hay razones válidas que pudieran fundamentar la indignación, sólo envidia. Quienes se apresuran a afilar la guillotina lo hacen porque son unos mediocres que jamás han escrito una línea perdurable. Esa es la respuesta de un miembro del jurado a los escritores, los académicos que han hilado razones que se separan de las suyas: mediocres que serán siempre incapaces de apreciar, como nosotros el genio: alborotadores que se dedican al miserable deporte del linchamiento. El jurado podía defender con razones su decisión, podía desarrollar el elogio de una obra pero optó por insultar a los críticos. A la discrepancia la percibió como una amenaza bárbara y no como una legítima preocupación que es ética y es artística.

Las novelas de Bryce sobrevivirán el escándalo pero el daño que el jurado le ha hecho al premiado, al premio y a la Feria es inmenso. El diploma y el cheque ya fueron entregados al novelista a domicilio, en una ceremonia privada, de la que no hay siquiera una imagen. Un premio que se oculta como algo vergonzoso. En lugar de ser una fiesta, un desembolso subrepticio, una escondida transferencia financiera. Al premiarlo así, al defenderlo así, la FIL le ha otorgado un premio penoso a Alfredo Bryce Echenique: un insulto envuelto en una medalla. Un premio infamante.






Los premios en entredicho
MILENIO. CULTURA • 29 OCTUBRE 2012—
JESÚS ALEJO SANTIAGO

El año no ha sido bueno para los galardones literarios: los persiguen acusaciones de encumbrar el plagio, dilapidar recursos públicos o brillar por una discrecionalidad que va más allá de criterios estéticos.

ENTÉRATE DE LA HISTORIA COMPLETA. LEE LA OPINIÓN DE ESCRITORES MEXICANOS AL RESPECTO: ALBERTO CHIMAL, ARMANDO GONZÁLEZ TORRES, DAVID TOSCANA, AGUSTÍN CADENA, ENTRE OTROS.

            Asimismo, encuentra los fallos polémicos que acontecen previa la designación de ALFREDO BRYCE ECHENIQUE  HAZ CLIC AQUÍ: http://t.co/VKUHIRg0


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