miércoles, 4 de junio de 2014

A PESAR DEL TIEMPO, NO SE BORRAN

04 de Junio 2014

Aún hoy, un siglo después del inicio de la Primera Gran Guerra, el campo aún vive con sus cicatrices.


En esta imagen del fotógrafo paisajista irlandés Michael St. Maur Sheil en el sitio de la Batalla del Somme, en el norte de Francia, se puede ver las trincheras y marcas de granadas que explotaron, cubiertos de hierba. Más de un millón de hombres resultaron heridos o muertos en la batalla, la primera gran ofensiva británica de la guerra.

Diez mil hombres murieron en cuestión de segundos, cuando los británicos hicieron explotar 19 minas bajo las líneas alemanas durante la batalla de Messines en Bélgica.


100 años después de la Batalla de Verdún, la tierras francesas todavía viven con cicatrices de las explosiones.


En el Camino de las Damas, los soldados alemanes se refugiaron en una antigua cantera de piedra caliza, que llamaron la Caverna del Dragón.


Con cerca de 21 metros de profundidad, el cráter de Lochnagar se formó después de que una mina explosiva fue detonada durante la Batalla del Somme. 



El pequeño pueblo de Butte de Vaquois una vez estuvo en la cima de una colina, y fue destruido después de tres años de bombardeos en su cumbre.


Una serie de 12 batallas sangrientas se libraron entre el ejército Austro-Hungaro y las tropas italianas a lo largo del río Isonzo en Italia.


La primera gran batalla librada por soldados estadounidenses en la Primera Guerra Mundial tuvo lugar en Belleau Wood. 10.000 soldados se perdieron, muertos o heridos.


Los restos de Sedd el Bahr Kale, un antiguo castillo, lugar donde la batalla de Gallipoli se libró en Turquía.


Entre 1914 a 1915, Alemania derrotó al Ejército ruso en dos batallas separadas luchando en la región de Lagos Masurianos en Prusia Oriental. 

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