lunes, 2 de junio de 2014

ENTRE TIBURONES

02 de Junio 2014

Hizo trasladar 1,6 millones de litros de agua de mar desde del Golfo de México, pingüinos desde Perú y Japón, arena desde las playas de Florida: Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, ya tiene listo su acuario en Ciudad de México y cobrará por la entrada $129. 


Sólo faltan algunos detalles para la apertura al público el 11 de junio, pero hoy fue su presentación oficial: un edificio de cinco plantas, cuatro de ellas subterráneas, con 3,500 metros cuadrados de área de exhibición.

El Acuario Inbursa, que requirió de una inversión de 250 millones de pesos (unos 19 millones de dólares), está ubicado en una zona conocida como Nuevo Polanco, que se ha convertido en territorio de Slim. 



Ahí están, entre otros de sus edificios, la sede principal de su conglomerado, Plaza Carso, y el Museo Soumaya, que alberga parte de su colección de arte. 


El acuario se ubica justo frente al museo y tiene 26 metros de profundidad bajo tierra, así que apenas sobresale entre abigarradas torres de apartamentos y oficinas. Según el director del acuario, Alejandro Nasta Icaza, por sus dimensiones, número de especies y cantidad de peceras se le puede comparar con el acuario de Londres.


Nasta Icaza hizo hoy un recorrido para la prensa que precedió a la inauguración de este viernes por parte del alcalde de Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, y el propio Slim.


El proyecto de edificación es obra del arquitecto Fernando Romero, yerno de Slim, que también fue el creador del Museo Soumaya, aunque participaron también especialistas en construcción de acuarios.

El nuevo atractivo de Ciudad de México abrirá con unos 3,000 ejemplares de 230 especies y, de manera gradual, se espera llegar a más de 10,000 ejemplares de más de 300 especies para fin de año.

Algunas provienen de capturas, otras de granjas o cautiverio y otras de donaciones. En los estanques hay ya tiburones, rayas, medusas, caballitos de mar, pirañas, peces de todos los colores y cocodrilos, entre otros.

“Nosotros decidimos, dado que no estamos en ninguna costa, poner las especies más llamativas, las que todo el mundo quiere ver”, dijo Nasta Icaza. 


El acuario tiene capacidad de recibir a unas 7.500 personas en un día. Los pingüinos, de dos tipos diferentes, unos nacidos en un zoológico de Lima y otros en un zoológico del sur de Osaka, en Japón, aún no han llegado: están en periodo de cuarentena.

Situada entre cerros en el centro del país, Ciudad de México no tiene costa. Los destinos de playa más cercanos son Acapulco y Veracruz, en la costa del Pacífico y en el Golfo de México, respectivamente, ambos a unos 400 kilómetros de distancia.

Desde Veracruz se trasladó el agua extraída del mar en camiones cisterna especiales de una sola vez y se le agregó una cepa de bacterias llevada desde Alemania. El agua se filtra 15 veces al día.

La idea surgió hace cinco años y la construcción llevó dos años y medio, con los desafíos propios también de una ciudad sísmica, donde la tierra se estremece con frecuencia por movimientos telúricos.

“El último mes tuvimos tres temblores y les quisiera decir que no se sintieron aquí abajo”, dijo Nasta Icaza. Slim, que es el magnate de las telecomunicaciones en México, dotó al edificio de internet gratuito y desarrolló una aplicación para tabletas y teléfonos inteligentes que permitirá escanear unas fichas ubicadas junto a las peceras para ver cada especie en 3D o escuchar una explicación.


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