viernes, 24 de enero de 2014

SKY CYCLE: LA FILOSOFÍA DE LA INNOVACIÓN



Londres tiene un gran problema: el aumento de residentes en la inmensa área metropolitana que rodea a la capital británica. Sólo el término municipal ronda los 10 millones de habitantes y el Gran Londres supera los 15 —es la quinta del mundo en población—. La tendencia es alcista y los estadistas estiman que estos números van a aumentar el 12 por ciento en la siguiente década.

Conectada a la situación anterior aparece la cuestión del transporte y la conectividad: la ciudad no logra encontrar una solución coherente para que el tráfico y la movilidad urbanos sean asumibles y no se enquisten como una pesadilla diaria para millones de personas y vehículos. El precio del tren, el medio más utilizado para entrar en la ciudad, acaba de subir un 3,1 por ciento y los usuarios no están lo que se dice contentos. 

"La mejor ciudad del mundo" 

Las autoridades implicadas en resolver el lío, que desde 2004 intentan desarrollar el London Plan, un proyecto estratégico que busca conseguir la adecuación al siglo XXI de la ciudad y sus añejas infraestructuras sin perder, al mismo tiempo, el carácter comercial, callejero y amable del centro, están bastante perdidas y se les acumulan los retrasos. El Ayuntamiento, al mando del conservador y exministro Boris Johnson, reelegido para un segundo mandato en 2012, ha declarado que está abierto a recibir ideas, siempre que Londres "siga siendo la mejor ciudad del mundo", afirmación que le convierte en un orgulloso hijo de la patria chica pero que no formula con avales objetivos.

Norman Foster, prima donna de la arquitectura mundial y único del gremio entre los más ricos del Reino Unido —se le estima una fortuna personal de 150 millones de libras esterlinas (más de 180 millones de euros)— se ha sentido animado a entrar en la carrera por la movilidad razonable y acaba de proponer una idea que, como es costumbre en el profesional de 77 años, apuesta por la sorpresa: 200 kilómetros de carriles bici aéreos que se situarían por encima de los trazados de la red de ferrocarriles de cercanías.

Tres empreas implicadas. 

El proyecto, bautizado como SkyCycle (compuesto por las palabras inglesas sky, cielo, y cycle, pedalear, y muy similar fonéticamente a bicycle, bicicleta), sería ejecutado por una unión de empresas. Por un lado, Foster & Partners, el macroestudio cuyo 45% de capital es propiedad del arquitecto; Exterior Architecture, dedicada a la planificación del paisaje, y la consultoría Space Syntax, especializada en urbanismo.

La iniciativa del grupo cuyo ariete es Foster —residente en Suiza y, por tanto, muy poco sufridor de las terribles congestiones de tráfico en las entradas a Londres— es definida por los promotores como "revolucionaria". Se trataría de construir 220 kilómetros de carriles sólo para bicicletas colocados en voladizo y sobre pilotes justo encioma de las líneas de tren de cercanías. La calzada sería de 15 metros de ancho. Por el momento sólo hay proyecciones digitales del proyecto y, desde luego, son muy llamativas. La docena de carriles bici aéreos que convergirán sobre Londres tendrán 200 puntos de acceso en un área poblada por seis millones de personas —la mitad de las cuales vive a unos diez minutos de una entrada a la red— y podrían dar acceso a 12.000 ciclistas por hora y ruta. Añaden que el cálculo de tiempo de acceso al centro urbano sería de unos 29 minutos.

Sólo un dos por cien de trayectos en bici 

Durante la última década, añaden como documentación, el uso de la bicicleta ha aumentado en un 70 por ciento en el Reino Unido y un 173 por ciento en las rutas principales. Sin embargo, el total de traslados a pedales solamente representa el dos por ciento de todos los viajes en Londres, aunque el 20 por ciento de los accidentes graves implica a ciclistas. La red de SkyCycle, al estar restringida exclusivamente a bicis, sería "altamente segura", afirman. 

La única manera de hacer de Londres una referencia en el uso de bicicletas "El liderazgo político en la creación de carriles bici segregados, el rediseño de los cruces y la reducción de la velocidad del tráfico es la única manera de hacer de Londres una ciudad de referencia mundial en el uso de bicicletas (...) SkyCycle es una propuesta para explotar a fondo el potencial de este medio subutilizado, aliviar los límites de capacidad de los sistemas de transporte público de Londres y promover opciones de transporte saludables y respetuosas con el medio ambiente", concluyen.

Carril piloto, 265 millones de euros

 
La propuesta del Barón Foster de Thames Bank —título nobiliario que le concedió la Reina de Inglaterra en 1999— ha sido bien recibida. Un carril bici piloto de 6,5 kilómetros entre Stratford y la estación de Liverpool Street podría ser tener luz verde para los estudios previos, según publica The Guardian. Tendría un coste aproximado de 220 millones de libras (unos 265 millones de euros). Foster, Premio Príncipe de Asturias en 2008, está casado con la gallega Elena Ochoa Norman Foster, autor de decenas de proyectos públicos y privados en los cinco continentes,ganó el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2009. Está casado desde 1996 con la psicóloga gallega Elena Ochoa (Ourense, 1953, 23 años más joven que el arquitecto), quien saltó a la fama nacional en los años noventa con el programa de TVE Hablemos de Sexo. Ahora dirige una editorial de libros de fotografía de lujo y una galería en Madrid.


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