martes, 6 de mayo de 2014

VINE AL MUNDO PORQUE CHAYO ROBLES ME DIO PERMISO

06 de Mayo 2014
Nadie puede culpar a quien llega a sentirse mareado y asqueado por el ritmo de las discusiones políticas. Por todas partes, te encuentras con posturas irreductibles y argumentos que se pronuncian en un tono y volumen que muchas veces tienen más que ver con impulsos (afectivos, sexuales, gastronómicos) insatisfechos que con la voluntad de contrastar razonamientos, en un intercambio en el cual lo último que se busca es la conciliación.


Así que también es un pequeño placer cuando todos (o casi todos; no faltan los fachos o provocadores pubertos que aprovechan para darse a notar) salen de acuerdo en las generalidades de un tema. Esto pasa desde hace unos días con la señora doña secretaria de Desarrollo Social, Chayito Robles quien, después de su charla magistral acerca de la eugenesia (seguramente ya saben de qué hablamos; aunque en el caso de que hayan tenido la cabeza adentro del microondas durante los últimos cinco días, pueden enterarse en este enlace) que se aventó el último día de abril, se volvió el recipiente ideal para el troleo periodístico y de redes sociales.

Y es que pues sí, no mamar.


Lo primero que se confirma con sus palabras es que muchos de nuestros altos mandos políticos sólo requieren salirse un poco del guión (si es que sus declaraciones no estaba en el guión, lo cual prefiero creer) para revelar que están bien pendejos bajo su traje de diseñador. Esto puede ser fuente de un placer venenoso, que va más allá de la vanidad de ver confirmadas nuestras sospechas de estar en manos de torpes fascistas de clóset, o de sentirnos moralmente superiores a ellos. Creo que ese morbo sabroso se parece mucho a la fascinación que se siente al contemplar una torre de jenga que parece sostenerse en contra de las leyes de la física, hasta que recordamos que nosotros vivimos dentro.

También, claro, esa obra de la pendejez discursiva ayudó a darle contexto nacional al debate sobre el racismo que tan activo ha estado desde hace poco más de una semana, a partir de la publicación de las conversaciones que el todavía dueño de los Clippers tuvo con su morrita y de la campaña de apoyo a Dani Alves, luego de que le arrojaron un plátano a la cancha antes de cobrar un tiro de esquina. La licenciada Robles ha sido en parte responsable de que este tema se haya comentado más activamente en la prensa nacional desde el pasado jueves, pero, al menos hasta hoy, el ruido no ha pasado a mayores. Mientras que el viejito angelino pagará una multa de dos millones y medio de dólares, quedó vetado de por vida de la NBA y tendrá que vender el equipo, y el aficionado del Villarreal no podrá entrar al estadio de nuevo, a nuestra secretaria federal no le han tocado más que tuits de odio.


Chayo es una mujer de contrastes. Igual puede guacarear melcocha en las cartas a su amado Carlos Ahumada (sí, el de los videoescándalos con Bejarano en el 2004, una trama en la que ella fue pieza clave), quien la hacía lubricar en los tiempos en que era presidenta del PRD y con el que tuvo relaciones financieras que nunca terminaron de aclararse, que inscribir frases inmortales en la historia nacional del racismo rudo, como las que acabamos de conocerle. Hay un episodio, que ella confirmó, en el que se mezclan su lado siniestro y su ñoñería: resulta que un día agarró la peda en la casa de su amigo Carlos Salinas, cuando el pelón se puso a jugar a las muñecas de la Federación con ella y le colgó la banda presidencial para ver cómo se la sentía puesta. Al parecer, como a ella le gustó mucho, Salinas decidió regalársela y ella se la llevó a su casa.

Lo que aún no le conocía era esa falta de astucia que la lleva a buscar bronca con quienes siempre han sido los mejores clientes electorales del PRI: los pobres, beneficiarios de sus programas asistenciales (limosnas con cobro revertido, para mayor precisión). Además, revela una grave pérdida de contacto con la realidad económica, porque con las migajas que reparte Oportunidades (unos cuantos cientos de pesos al mes, nadie podría tomarlo como garantía para invertir en procreación. Creo que si llegara a tocarle un regaño del presi (aunque hasta ahora todo parece irle tranquilo y la Sedesol no ha hecho más que hostigar a la prensa con cartas, para aclarar que no dijo lo que todos sabemos que dijo), sería por su falta de pericia en atención al cliente y no precisamente por racismo (aunque está de más la aclaración).


Pero, evidentemente, el aspecto raci-clasista del asunto es el más importante. Y no me importa que todo mundo haya hablado de él estos días, no pienso quedarme sin comentarlo. Parece que la idea de gobierno que tiene Rosario Robles, a pesar de supuestamente haberse formado en los cuadros de izquierda (sí, bueno, es un decir), es aquélla del PRI más paternalista, el que cobijaba a sus pollitos como parte de una campaña electoral permanente y a cambio solamente les imponía los términos en que debían vivir. Uno de los principios rectores de ese régimen era (sigue siendo, por supuesto) que mientras más jodida y morena es la gente, necesita más conducción y tiene menos capacidad de valerse por sí misma.


La tentación mesiánica de administrar la vida de los ciudadanos, como parte de un proyecto nacional que se vuelve nuestra versión de la Biblia, llega a generar algunas resistencias molestas, que son resultado de detallitos menores, como los procesos históricos y la identidad cultural, que se busca ajustar o suprimir. No es coincidencia que donde menos funciona esta imposición sea en las poblaciones mayoritariamente indígenas (ese día Robles habló ante una comunidad de coras, en Nayarit) y es por eso que ahí el régimen tiene menos disposición de escuchar. Sólo esperaría llegar a aplicar el protocolo, como en una granja. Aquellos que siguen pensando a la Conquista como un proceso que sólo existe en los libros de historia que reparte la SEP, sólo necesitan ver a la Sedesol de Chayo en acción para reconsiderarlo.

@infantasinalefa

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